Adrián Sánchez Esbilla

Europa se hunde y yo vivo junto al río (III): Fútbol-Zen. La final donde España hizo leyenda

Texto Adrián Sánchez Esbilla /

Leía hace poco en The Guardian una brillante definición de la selección española comparándola con un río: unas veces más caudaloso y otras menos pero que sabe que siempre llegará a la mar. Ha logrado someter todas las variables del juego, sus intangibles y sus vaivenes, la suerte incluso, hasta dejarlos en anécdota. España prevalece, quizás por haberle aplicado, no solo al juego sino a la competición misma, un proceso de deconstrucción que la ha llevado al conocimiento absoluto.  Se controla a si misma y a todo aquello que sucede en el campo incluido el rival; su calma es lo que asusta. España es el futbol-zen.

Jordi Alba celebra el segundo gol de España.

Vista la final da la sensación de que se habían reservado para un partido que ya sabían que debían jugar y como. El mejor partido en El Partido. 2-0 a Italia y 4-0 al cadáver de Italia. Lo horizontal se volvió vertical, la laxitud tensión, la parsimonia, velocidad. Un guante de seda forjado en hierro. Con Xavi decidido a no pasar inadvertido en el torneo, Cesc hurgando constantemente en los huecos de la defensa y Jordi Alba  convertido en la mejor expresión de la España de la Final, interpretando a la perfección lo que se necesitaba, lo que la misma España había racaneado o escondido hasta la fulgurante prórroga contra Portugal. En un equipo donde más de la mitad de los jugadores   pueden dar el balón definitivo solo hacía falta alguien que lo buscase.

El pase de Xavi en el segundo gol acompañó la carrera y anticipó el golpeo, mientras Alba hacía de escolta. La belleza sencilla de la línea, el fútbol sin adornos, esencial y conciso. Si Cesc es el falso 9, entonces Alba es el falso 11. Esta vez la abolición de las posiciones en favor de la ocupación de espacios sí funcionó, la sofisticada pero peligrosa idea de los todocampistas cristalizó en el mejor fútbol de toda la Euro, el mejor de toda la España de Del Bosque.

Pirlo y Xavi, los cerebros de Italia y España, durante un regate del partido

A Italia, que estuvo valiente y decidida a que el partido fuera un partido y no el monólogo que terminó por ser, se la comieron a medias entre el rival y la fatalidad. Dos lesiones desactivaron las alternativas de Prandelli, primero el lateral Chiellini, luego Motta, recién incorporado como refresco buscando nivelar el centro de campo. El cerco a Pirlo, al cual los medios españoles hicieron casi desaparecer y el gol en el primer cuarto de hora, lo hicieron todo más difícil. Así y todo, la primera mitad fue intensa, con los equipos discutiéndose el balón e intercambiando dominios, pero la implacable solidez defensiva española y un gol en contra a lo largo de todo el campeonato  se hacían notar. Como en todos los partidos anteriores, quizás con excepción de los nervios absurdos contra Croacia, España parecía saber algo más que el rival; enfriaba la emoción, relativizaba las oportunidades ajenas. Y esta vez sí machacaba con las propias.

A la Italia guapa se le torcieron los rasgos. Querían hacer lo mismo que en los partidos anteriores pero lo que salía no se parecía más que lejanamente. El partido comenzaba a parecer una versión especular de su propia semifinal contra Alemania; solo que ahora Italia ocupaba la posición de Alemania y la superioridad se había centuplicado. Es seguro que no se merecía una ordalía semejante, su juego fue de mérito siempre, Prandelli y los juventinos refrescaron las ideas de un fútbol italiano en constante declive. No se lo merecían, sencillamente estaban allí en el día en que uno de esos equipos históricos decide justificar su fama. España tiene la capacidad para extinguir a sus rivales del campo en multitud de maneras y ayer ha mostró las mejores. Si juegan a su mejor nivel nadie puede ganarles; ellos lo saben y sus rivales también.

Motta se lesiona a los diez minutos e Italia se rinde definitivamente. Les queda media hora con diez. Del Bosque mete a Pedro tres minutos más tarde. Italia se desangra por una herida que España sólo piensa en hacer más profunda. Esta vez el equipo tranquilo busca la grandeza. Más rapidez, más presión, más pases cortantes. Italia pasa la peor media hora de su vida ante un equipo decido a vencer a la historia. Uno que se había guardado lo mejor para el final, justo cuando todo el mundo les estaba mirando. 4-0, tambien eso lo nunca hecho antes.

La selección española se prepara para recibir la copa de Europa 2012 en Kiev

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2 pensamientos en “Europa se hunde y yo vivo junto al río (III): Fútbol-Zen. La final donde España hizo leyenda

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