Rubén Paniceres

Las arañas. Tras los pasos europeos de Fritz Lang

Texto: Ruben Paniceres /

Cartel de Las arañas, 1917

La presente edición de Las Arañas es como el primer jalón en la trayectoria de Fritz Lang. Revela la impronta de los seriales franceses dirigidos por Victorin Jasset, Zigomar(1911) o Louis Feuillade, Fantomas (1913/14), Los vampiros(1915/16), Judex (1916). El relato puede parece algo primitivo; su desarrollo algo simplista, echando a faltar una mayor profundidad en personajes y situaciones, y una mayor habilidad en el montaje de planos y secuencias. Pero aquí se cultiva la semilla que Lang desarrollará en las futuras obras maestras de su periodo alemán. Además, Las arañas nos propone un acelerado enredo que incluye la búsqueda de míticos tesoros, organizaciones secretas que asemejan cónclaves de banqueros, justicieros enmascarados, misteriosos yoguis hindúes, catástrofes naturales, amores trágicos y una serie de viajes extraordinarios por los lugares mas pintorescos (el Salvaje Oeste, perdidas ciudades precolombinas, un misterioso Chinatow subterráneo, o unas deletéreas islas Malvinas). Todo ello servido con un sentido del ritmo claro y transparente que pone en bastante mal lugar a patochadas como la última entrega de la saga de Indiana Jones, a cargo de unos envejecidos Lucas y Spielberg que ya va siendo hora de que se retiren.

En su etapa alemana, Fritz Lang ostentó una inclinación por las tramas sustentadas en los recursos temáticos afines al folletín, los seriales y las novelas por entregas. Dicha predilección se transparenta en su adaptación del archivillano Doctor Mabuse, creado por el escritor Norbert Jacques a principios de los años 20 del pasado siglo, que dio origen a una extensa película, fechada en 1922, dividida en dos entregas: Doctor Mabuse, der spieler e Inferno des verbrechens. En este díptico, Lang edifica un oscuro microcosmos, plagado de episodios fabulosos y bizarras aventuras. El autor de Pervesidad  nos presenta a la urbe contemporánea como un laberinto repleto de insidiosas y paranoicas amenazas. Analiza la proterva doblez de las personas y el corpus social. Implanta el arquetipo de un genio del mal de gran complejidad, que aúna el especulador financiero y el impostor de múltiples máscaras; el gangster  organizado y el agitador terrorista; el magnetizador circense  y el fraudulento psicoanalista. Una suerte de vampiro que alimenta y es alimentado por el clima de decadencia social y moral  imperante en el periodo de entreguerras mundiales.

Cartel de El doctor Mabuse (1921)

Un nihilista que aspira a ser un estado sobre el estado y en el que se vislumbra la sombra del tirano absoluto. En posteriores títulos, como Metrópolis (1926), Spione(1927), La mujer en la luna (1928) o la continuación de Mabuse, El testamento del dr. Mabuse( 1932), Lang sigue bebiendo de las fuentes de la narrativa popular. A menudo, se ha destacado las insuficiencias, limitaciones y deslices ideológicos de esa estrategia. Metrópolis  ha sido etiquetada como panfleto protonazi (en realidad sería más acertado de calificarla de ingenua apología de un cristianismo reaccionario); Spione de antibolchevique o La mujer en la luna de naif romance científico. Como Fritz Lang es muy justamente valorado como uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, las culpas de esos supuestos defectos se han achacado a la  pareja de Lang, la escritora Thea von Harbou (1888/1954), a la sazón, autora de relatos juveniles y de fantasiosas novelas, en las que  tenía cabida una concepción de la ciencia ficción literaria, hoy posiblemente desfasada, pero de sugestivo delirio y poderosa fuerza alucinatoria (como pueden comprobarse en la lectura de su versión novelizada del guión de Metrópolis, editada entre nosotros,en 1977, por Martínez Roca). Según esta apreciación, La von Harbou era la inculta, el intelecto retrogrado y ultra que empañaba los logros estilísticos del maestro. Se quiere olvidar  que a pesar de ser tan vulgar, tan fascista, y supongo que tan mujer, como sostienen algunos de sus detractores, Thea von Harbou escribió guiones, aparte de Lang, para cineastas como Murnau o Dreyer, y que su literatura, como hemos aludido en el caso de su novela Metrópolis, debería ser recuperada y valorada  con rigor.

Fritz Lang y Thea von Harbou, 1923.

Por otra parte, el  propio Lang parecía desmarcarse de  sus colaboraciones con su ex cónyuge en la entrevista para Cahiers de Cinema( num 99) en la que afirmaba: «un tipo de films de aventuras me interesan menos que M, Furia o La mujer del cuadro, en una palabra, prefiero dirigir películas que critiquen nuestra sociedad». Anotemos que M, el vampiro de Düsseldorf es un  título cuyo guión fue co-escrito con von Harbou y que en El doctor Mabuse, el propósito de Lang, según sus declaraciones, era efectuar un documento de su tiempo. Intención plenamente conseguida con El testamento del doctor Mabuse, que Joseph Goebbels prohibió por estimar que aludía críticamente a la ideología nacionalsocialista.

Las arañas

Por ello, es muy interesante la reciente edición en DVD, dentro de la colección Los imprescindibles de El Corte Ingles, de Las arañas (Die Spinnen,1919/20), película, que al igual que Mabuse o Los Nibelungos, constaba de dos partes (inicialmente estaba planteada como una saga de cuatro entregas, que quedó inconclusa), donde vemos que un Lang anterior a su encuentro con la que luego sería durante años, su esposa, Thea von Harbou, ya demostraba un gusto por la aventura en estado puro, los escenarios exóticos, los argumentos de alambicado desarrollo y la sucesión, casi infinita, de peripecias extraordinarias. El joven Lang había sido un infatigable lector de Julio Verne (y de imitadores alemanes como Hans Dominik o Willi Gail), de las sagas de fronteras de Fenimore Cooper o del western de Karl May (al que se homenajea claramente en  Las Arañas).  Mientras busca su lugar en el mundo, en sus años de formación en Paris y otras ciudades europeas, Lang ejerce como caricaturista para la prensa, dibuja comics strips y llega a pintar carteles publicitarios para clubes nocturnos. Años más tarde, en su etapa americana, demuestra su interés por conocer y, no menos importante, comprender la cultura estadounidense, y uno de los medios que evaluó  muy útil para ese fin, fue la atenta lectura de los comics de prensa. En otras palabras, el director germano era un gran conocedor y aficionado de las distintas variantes de la cultura popular.

Fritz Lang

En Lang siempre coexistieron varias personalidades. El autor que retrataba la fatalidad del destino; la inutilidad de la venganza; el crítico implacable del desorden, la crueldad y la barbarie a la que puede llegar la sociedad moderna; el analista de la inquietante dualidad del alma humana. Y por otro lado, un lúdico narrador que trabajaba con el rigor de un mecanismo de relojería. Tanto en Alemania, primero, como Estados Unidos, después, diseña las bases del moderno thriller, influenciando a realizadores como Alfred Hitchcock, Orson Welles, Carol Reed, Claude Chabrol o la avispada artesanía de la serie de James Bond, entre otros. Un Lang que no olvida nunca  que las peliculas están destinadas a una audiencia mayoritaria. Son célebres sus discusiones con Bertolt Brecht, mientras redactaban el guión de Hangman Also die, film antinazi de 1943. Brecth autor marxista, y, en teoría, a favor del pueblo, se escandalizaba por que Lang siempre le planteaba la misma objeción: «¿Lo entenderá el publico?» (ente que al distanciado dramaturgo no parecía importarle demasiado). Muchas de las peliculas de Lang, pueden verse como entretenimiento puro, porque aunque son ricas en muchas connotaciones tanto intelectivas como formales, así como en su lenguaje plástico, no olvidan contar una buena fábula que tenga cautivado al espectador durante toda la proyección. Este era el secreto del cine de la republica de Weimar y de cineastas coetáneos a Lang como F.W. Murnau, Henrick Galeen, Paul Leni, Carl Mayer, G.W. Pabst, Paul Wegener, Joe May o Robert Wiene que lograron crear uno de los momentos más  estimulantes de la historia del cine europeo.

El tigre de Snapury

Ahora se hace un cine en Europa que abduce a las reducidas capillas de los festivales internacionales, pero que recolecta la más absoluta indiferencia del no muy numeroso público (eso es verdad) que aun tiene interés por el cine actual. Los infatuados  autores  del moderno cine europeo son artistas y, ya se sabe, los artistas no trabajan para el vulgo, que –parafraseando a Ortega– cocea y gruñe su ignorancia de filisteos. Lo malo es que con tanta sabiduría y excelencia  no se logran realizar peliculas que sobrevivan al recuerdo a los pocos años de su estreno y el imaginario popular está monopolizado, más que nunca, por el  fantasmagórico reflejo de una grandeza, ya extinta,  perpetrado por la industria del decadente Hollywood de nuestros días. Cómo no añorar a un maestro como Fritz Lang que, después de 20 años en la fábrica de sueños, retorna a  su cultura natal y solventa su personal asignatura pendiente, realizando a finales de los 50, el remake de El tigre de Snapur y su continuación La tumba india, ofreciéndonos el más fascinante relato de aventuras que se diría construido con la misma materia de los sueños. Este díptico, que tenía que haber dirigido el propio  Lang en los años 20 -siendo sustituido a ultima hora por Joe May- es la respuesta madura y artística (esta vez si que podemos hablar de arte de verdad, y no de  pacotilla  festivalera) a la espúrea fantasía oriental del Hollywood de los 40 y 50 y prueba palpable de que hubo un tiempo en que era posible un cine europeo, muy superior al de Hollywood, capaz de cautivar a los espectadores. Por lo tanto, a nosotros sólo nos queda agradecer el rescate de esta obra primeriza del autor de Sólo se vive una vez, y desear que veamos en breve la edición de otros títulos de Lang como la excelsa Las tres luces.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s