Adrián Sánchez Esbilla

Llega Flex Mentallo: el tebeo que sólo leen los superhéroes

Texto: Adrián Sánchez Esbilla /

Publicado originalmente en 1996 ha tardado hasta este mismo año en aparecer al fin traducido y re-editado tras distintas batallas legales por los derechos de imagen del forzudo Charles Atlas, un icono trash en el cual Grant Morrison se inspirase originalmente para crear a su héroe de la playa en las páginas ácidas de La Patulla Condenada a principios de los 90. El volumen ha sido sometido a un nuevo coloreado que sustituye los colores brillantes y primarios de 1996 por tonalidades más apagadas y atmosféricas, todo lo cual, y pese a las declaraciones a favor del mismo de sus responsables, no deja de ir contra la integridad del material.

«No es la muerte, es algo nuevo. Preparaos para volveros ficticios» anuncia Grant Morrison a través de Lord Limbo, uno de los personajes principales de Flex Mentallo. La realidad se disuelve en las alucinaciones del pop del siglo XX, psicodelia en trajes ajustados y universos recreados por nuevos dioses en cuatricromía. Seguimos a Flex Mentallo, el héroe de la playa, el Charles Atlas dibujado, en su búsqueda de El Hecho, otro misterioso superhéroe dedicado al terrorismo de la mente, ese que “destruye certezas”. Las eras del cómic superheroico se suceden al descorrer velo tras velo de realidades. El viaje y la búsqueda, una historia secreta del cómic y una exploración neoplatónica más allá de las sombras.Este tebeo sería el último que recomendaría a cualquiera que quisiera iniciarse en el medio. Uno de esos que sirven para firmar reseñas llenas de esdrújulas y extrañas palabras compuestas. Pero también sería el primero que recomendaría a cualquiera que quisiese saber qué es de verdad eso del tebeo de superhéroes. Porque Flex Mentallo es un ensayo sobre el cómic y los superhéroes con la forma de uno de aquellos lisérgicos números de Batman, Superman o Flash de los 50 y 60. Un cómic de la edad del átomo escrito a finales de los 90 y finalmente publicado en español en 2012. En esencia es lo mismo que Gran Morrison ha estado proponiendo para Batman en su reciente etapa al frente del personaje. La idea rectora es que todo, absolutamente todo,  ocurrió y que todo es válido y necesario: el detective pulp, los disfraces absurdos, las aventuras coloristas, lo naif, lo oscuro…

Son estados de un constructo final líquido, que toma la forma del recipiente (de la época) que lo recibe; somatizando, o sublimando, así las características del presente en el cual está siendo desarrollado. La intención es tan desaforada como lograr el metatebeo definitivo, aquel que no sólo habla de su propio medio, ni siquiera de su propio autor, sino que funde, de manera ya inseparable, lo real y lo ficticio; o que vuelve real lo ficticio y viceversa. Un tebeo sobre la memoria como imaginación, sobre el recuerdo manipulado hasta convertirlo en relato. Uno en el cual los tebeos funcionan como partes naturales de la realidad y el recuerdo: una memoria creadora. Cómics, sueños, vivencias. Un todo simultáneo, formas diversas de lo mismo.

Un juego que comienza desde las mismas portadas y se extiende al prólogo sobre la historia ficticia de Flex Mentallo y su autor, Wallace Sage. La idea de la criatura y el creador no es nueva en la ficción, ni es nueva en la obra de Morrison. En Animal Man, su gran serie de finales de los 80 para la DC, ya había empleado con elegancia este concepto. En 1996, al tiempo que escribía Flex Mentallo, publicaba también Los Invisibles, su trabajo más ambicioso, donde se fabricó un alter ego como agente de la imaginación en una cruzada secreta contra las fuerzas del orden gris. Morrison determinó que lo que escribía para King Mob, que así se llamaba el personaje, le ocurría de algún modo a él en la realidad. Así fue incorporando rasgos cada vez más autobiográficos y planteando cosas que deseaba que le pasasen. Estaba experimentando con la magia del caos.

Morrison explica que antes usaba elementos de la magia, pero que nunca había realizado un tebeo mágico. Flex Mentallo o Los Invisibles son, entre otras muchas cosas, recombinaciones de signos para crear un sello mágico particular con un objetivo específico. Para Austin Osman Spare, excepcional pintor y ocultista de la primera mitad del Siglo XX que redefinió la magia pragmática, el sigilo es un catalizador del deseo mágico, es decir de un acto creativo; la expresión mágica de la voluntad de crear. En la cosmogonía de Morrison, al igual que en la de Alan Moore, tan diferentes tan iguales, la magia es creación, imaginación, es un lenguaje salvaje en estado puro y maleable al cual el mago, el creador, tiene acceso. Visiones de un océano de comunicación sin nombrar todavía. Pero si Moore enseña, en Promethea por ejemplo, Morrison ilumina. Una revelación, aupada al estilo detallista, sofisticado y cristalino de Frank Quitely, sobre como los tebeos crearon el mundo, su mundo; uno donde los personajes ficticios son más reales que la realidad misma. Morrison viene a decir que Fredric Wertham tenía razón: «Los cómics jodieron mi cabeza; pero fue para mejor».

Flex Mentallo es una sesión de introspección absoluta que nació con la voluntad de superar una época muy oscura y destructiva para el cómic superheroico; una en la cual lo adulto se confundía con la ultraviolencia, la neurosis y el exhibicionismo fetichista de las armas. Un tebeo insoportablemente adolescente, distorsionada consecuencia de ese final del camino que suponía el realismo aplicado a este tipo de cómics, que era aquello que Alan Moore exponía en Watchmen y Frank Miller en Daredevil: Born Again o Batman: El regreso del Caballero Oscuro. La perversión del ideal solar de los superhéroes como imágenes idealizadas de nosotros mismos. Morrison propone un renacimiento de las ideas fundadoras de la mitología de los superdioses como figuras positivas y maravillosas, como inspiradores y creadores de mundos prodigiosos, incluidos algunos interiores.

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2 pensamientos en “Llega Flex Mentallo: el tebeo que sólo leen los superhéroes

  1. Pingback: Comictopía: Flex Mentallo, la realidad como tebeo o Grant Morrison y la magia de los superheroes « El norte está lleno de frío

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