Víctor Guillot

A la sombra del padre. La tragedia americana según Talese

Texto: Víctor Guillot /

Joe Bonanno en el centro camina junto a sus mujer y sus hijos. A su izquierda y de barba, Salvatore “Bill” Bonanno.

Podía haber sido un vulgar dentista que aspirase a tener un Cadillac amarillo, o un corredor de seguros que soñara con hacerse millonario, disfrutando del paraíso en un casino de Las Vegas. También pudo haber sido un amable marido dispuesto a abrazar a su mujer y a sus hijos a la vuelta del trabajo, el mismo hombre afable y bonachón que había descubierto con el paso de los años que la felicidad no era otra cosa que sentir el cariño de toda su familia sentada alrededor de un mesa, embriagados por el aroma de un enorme pavo asado. Pero la vida de Salvatore Bonanno, más conocido como Bill Bonnano, iba a ser otra muy distinta, en una América, la de finales de los sesenta, que trataba de escapar del infierno vietnamita y comenzaba a mirar con nostalgia su propio pasado, sin que volviera nunca más a ser la misma. 

Joseph Bonanno, padrino

Porque Bill Bonnano era el hijo de Joseph Bonanno, el capo de una de las cinco familias más importantes del crimen organizado neoyorquino a lo largo de cuatro décadas que desafió a La Mafia desembocando la llamada Guerra de los Bananas. Y eso marca mucho. Marca tanto que podría decirse que su destino ya estaba escrito desde el mismo instante en que había sido concebido. Porque ser un Bonanno en los años cincuenta y sesenta marcaba tanto que la sombra de Joe Bonanno se extendía en cada paso, en cada gesto, en cada aliento exhalado por su hijo. Y eso es, en gran parte, lo que Gay Talese nos cuenta en Honrarás a tu padre, una mirada absolutamente íntima de la vida del último Bonanno que pisó los suelos de la cárcel, una vida dominada por la soledad, la fortuna y la desdicha de heredar un apellido que lo condenaría a ser siempre como su padre.

Salvatore Bonanno and Albert J. Krieger Strolling

El primer encuentro entre Salvatore Bonanno y Gay Talese se produjo cuando este acudió al juzgado a escuchar al, en ese momento, el hombre más perseguido de Nueva York, acusado de usurpación de identidad, apropiación indebida y fraude postal. Tres sencillos delitos que en el cuerpo de otro hombre hubieran pasado por una falta leve y que a Bill Bonanno le costaron cuatro años de cárcel. Porque todo el mundo daba por hecho que Bill Bonanno era un mafioso, que ganaba millones de dólares en el negocio de la prostitución, las loterías ilegales, la extorsión y la usura. No era necesario volver a escribir que su organización contaba con más de trescientos hombres dispuestos a mentir, robar y matar en su nombre sin necesidad de que este fuera mencionado. Tampoco lo era que Bill Bonanno fuera un hombre oficialmente desahuciado que caminaba por la calle con fajos de billetes de mil dolares. Lo sabía la ciudad de Nueva York, lo sabían en Tucson, Arizona, lo sabían en San José, California, lo sabía toda América, lo sabía su mujer y lo sabía el fiscal que formuló la acusación, el jurado que lo condenó y el juez que dictó sentencia. También lo sabía Edgar Hoover y el FBI que había pinchado todos sus teléfonos y contaba con miles de horas de escuchas telefónicas con las que se podía construir el gran reportaje de la mafia italiana en USA y que, efectivamente, acabó siendo publicado y vendido al módico precio de 95 dólares en la librería del mismo juzgado donde sería sentenciado a cuatro años de presidio (this is América). De modo que lo que a Gay Talese le podía interesar era lo que nunca se había contado de un gran capo de la mafia. Su vida íntima, sus pasiones, sus deseos, sus frustraciones, siguiendo al pie de la letra el lema de Novalis: otorgar a la rutina la dignidad de lo desconocido.

Y así es como surgió la gran oportunidad para un buen periodista que acababa de publicar El reino y el poder. Una historia del New York Times, un gran relato del periódico más influyente del mundo contado desde sus entrañas. El nombre de Gay Talese era de sobra conocido en las redacciones de los periódicos, comenzaba a sonar en las librerías y a los oidos de Bill Bonanno, tan sólo era un simple nombre italiano más; de modo que para el hijo del gran capo Joseph Bonanno, a punto de iniciar una larga temporada en la cárcel, Gay Talese era un absoluto desconocido al que sólo recordaba porque, durante el juicio, se había tomado la molestia de acercase amablemente a preguntar, sin el hostigamiento habitual del que hacía gala el resto de la prensa. A partir de ahí, el autor de Amarás al prójimo comienza a relatar las vicisitudes de un hombre siguiendo la misma estrategia que en el viejo Times. Todo se cuenta desde dentro, sin grandes celebraciones, sin grandes remordimientos, pero siendo consciente de que Bill Bonanno poseía una buena historia, una historia épica, al estilo de las grandes tragedias griegas, pero esta vez escrita con más sangre, moldeada bajo el rígido molde del honor en una gran ciudad y tan maleable como lo son las propias normas de cualquier negocio. Estos tres elementos mágicos estaban tan bien sintetizados que sólo se podrían describir si te fijabas atentamente en el brillo de sus ojos, un brillo que se iría apagando con el paso de los años.

Porque Honrarás a tu padre no es sólo la vida familiar de Bill Bonanno, no son sólo las vicisitudes de su mujer Rosaline, ni de sus cuatro hijos Charles, Joe, Tory y Felippa. Trasciende la vida de una familia adinerada condenada a vivir al margen de la ley para contar lo que sucede en la América de finales de los sesenta, cuyo sistema legal y policial americano se hallaba tan integrado en el crimen organizado como lo estaba el crimen organizado en el sistema legal. Al mismo tiempo, se nos cuenta un momento de transición en la vida de los americanos, en la que los mitos de los viejos gansters enfundados en abrigos y sombreros de ala han dado paso a otra estética y otro código de honor que pasa por diversificar los negocios. Tanto Bill Bonanno como Gay Talese son conscientes de que a las cinco familias les ha fallado la época. Los años cincuenta se acabaron hace mucho tiempo y ahora son los latinos los que comienzan a usurparles el mercado, mientras las familias italianas hacen la guerra entre ellas, a la espera de que surja un nuevo capo que sepa hacer algo decente con toda la herencia. De modo que Honrarás a tu padre ya nos introduce en una historia nostálgica y como toda nostalgia, decadente, que pone de manifiesto la descomposición de una familia que el tiempo borrará lentamente, hasta convertir el apellido Bonanno es el leve reflejo de una época que anuncia definitivamente su fin.

Y es por eso Honrarás a tu padre es un gran libro, porque incorpora un registro que el periodismo no podía contar aunque más de un periodista lo estuviera anhelando. Porque en aquel momento era más fácil contar con detalle la red criminal que la mafia extendía por toda Manhattan que los problemas sentimentales de la Familia, en ocasiones, tan relevantes como la traición de un capitán a su jefe. Porque al tiempo que se nos cuenta el adulterio de Bill Bonanno, se pone de manifiesto que La Mafia está anticuada y que su decadencia en el negocio es coherente con unas reglas que ya no sirven para el presente.

Al final, tanto Talese como Salvatore y el propio lector asumen que el futuro pasó por encima de los Bonanno con la misma fuerza que un tren expreso. Aquellos tiempos de gloria hoy sólo son el traqueteo lejano de una locomotora que se pierde en el recuerdo y de aquella gloria sólo queda un nombre grabado sobre una lápida.

Anuncios

Un pensamiento en “A la sombra del padre. La tragedia americana según Talese

  1. Pingback: James Gandolfini: elogio de la corrupción | NEVILLE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s