Pablo García Guerrero

El fútbol cansa. Sporting 2, Alcorcón 1

Me cansa el fútbol. El fútbol de los «astros», los récords, la zona mixta, los peinados, los comentarios del Marca y los palcos con ministros y empresarios. Me cansa Messi. Y los Manolos.

Pero tampoco comulgo con esa alternativa retro que defiende los mostachos de chapero neoyorkino, esa entelequia del buen hooligan repartiendo hostias finas en las calles de Nottingham ni el fútbol rudo y preindustrial donde se guardarían las esencias de un proletariado que, por lo demás, nunca ha pedido que le vengan a sacar de su coma inducido los alternativos adoradores de la última moda.

Se salvan las fases finales (Estat Espanyol), la Copa África y la pelota de tenis que le lanzo, con el empeine y de rosca, a mi perro anciano, que ahora la mira alejarse lánguidamente, y nunca devuelve.

También se salva El Molinón. El Sporting no: El Molinón. Del Sporting me cansa que, como nuestras naciones sin estado, es un lamento eterno y melancólico, Muro atrás y adelante, por lo que pudimos haber sido, por lo que no nos dejaron ser, por lo que nunca seremos, un proyecto de gloria enterrada, una eyaculación precoz, el bofetón cuando desabrochabas un botón en los reservados del Jardín: la ilusión y, rápido, el dolor.

Pero El Molinón está a otra cosa. Está a ganar. O está a empatar, ho, un puntín. Está a aguantar la lluvia que se cuela por la grada este, a fumar porros, a escupir pipas, a cagarse en Dios, está al cacharrín de antes y al de después, al bocata de salchichón, a ési que no tien ni puta idea, a romper de los nervios la Hoja Rojiblanca que siempre se equivoca con la alineación, a mear en los nuevos baños donde no hay papel, a no pensar en el paro, ni en el taller. A insultar. A sufrir.

El Molinón está, es, lamenta, perjura, blasfema, fuma, come, canta, grita, mea y caga sin papel antes del siguiente ron cola. El Molinón vive. Y no le importan las cámaras superlentas ni el Pulga ni las Azores ni los Manolos. Y tampoco le importan los mostachos ni los chaperos ni las esencias perdidas, y no conoce más moda ni más melancolía que resistir diez minutos más, que meterse todos a la olla y que seguir latiendo, solo, sin ayuda ni hostias ni hooligans, seguir latiendo, ronco y leal, hasta que el fútbol se acabe, cuando se acabe el fútbol, cuando todos estemos acabados y ya nadie eyacule ni dé bofetones. Seguirá latiendo hasta que nada nos canse.

Cuando nada nos canse, no hará falta El Molinón.

Hoy, sin criterio, nervioso, con diez y pidiendo la hora, el Sporting ha ganado 2-1 al Alcorcón.

Hoy me cansa menos el Sporting.

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3 pensamientos en “El fútbol cansa. Sporting 2, Alcorcón 1

  1. La Hoja Rojiblanca se equivoca habitualmente en las alineaciones por que quien la elabora tiene que entregarla de miercoles ya que hay que hacer la fotocomposición e imprimirla el viernes. Peo es que La Hoja no es para ver la alineación si no para tomar pulso a la grada. Un saludo y PUXA SPORTING!!

  2. Pingback: Pereza. Ponferradina 1, Sporting 0. | NEVILLE

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