Jorge Alonso

El diablo patriarcado. Una tarde didáctica con Laura Viñuela

 «La Mujer es el negro del mundo, piénsalo. Hacemos que se pinte la cara y baile, si no quiere ser esclava diremos que no nos ama. Si es auténtica diremos que intenta ser un hombre, fingimos estar a su merced mientras la reprimimos. La Mujer es el negro del mundo, lo es. Si no me crees fíjate en aquella con la que estás. La Mujer es la esclava de los esclavos, mejor lo vas gritando»

Women is the Nigger of the World, de John Lennon.

«El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existía”»

Roger Kint (Kevin Spacey) en Sospechosos habituales  (Bryan Singer, 1995).

En ocasiones es preciso estar seguro antes de echar a andar, antes de meterse en charcos especialmente sucios. Y mientras preparaba esta entrevista caí en la cuenta de que no podía estar en mejores manos. No es que fueran las mejores a mi alcance, es que eran buenas. Buenas de verdad.

Laura Viñuela es una experta en relaciones sociolaborales desde la perspectiva de género y tiene un currículo que impresiona, como debe ser. Licenciada en Musicología por la Universidad de Oviedo, ha pasado por la Universidad de Pisa con la Laurea bajo el brazo, y se ha especializado en estudios de las mujeres.

Además de eso, y estoy resumiendo casi hasta el absurdo, ha trabajado en proyectos europeos relacionados con su especialidad, y para ello es propietaria de la, entre otras muchas cosas, consultoría de género Espora (http://www.espora.es/, Paseo Begoña 24, 5ºD, Gijón). Sabe mucho de muchas, muchas cosas, pero aquella tarde de verano que pedía pantalón largo quedé con ella en El Escondite de la Arena para mantener una charla didáctica acerca del feminismo y la perspectiva de género. No es que importe pero no apareció envuelta en franela a cuadros y con las tijeras  aún goteando tras cortar el último pene antes de cenar. De modo que no se asuste y siéntese a nuestro lado.

Por empezar por un buen principio ¿qué es Espora?

-Pues Espora es una empresa, una empresa que ahora se dedica a más cosas pero que mantiene su espíritu original, esto es: una consultoría de género. Y para eso tenemos la formación que tenemos, porque para ponerse a explicar asuntos de igualdad tanto a mujeres como a hombres, hay que saber. Que esto es algo que a veces se olvida.

¿Vuestro ámbito de actuación es público o privado?

-Ambos, las administraciones públicas sobre todo, pero también asociaciones de todo tipo que normalmente no tienen mucho presupuesto pero sí ganas e interés. Por otro lado también nos estamos empezando a mover en el ámbito europeo y a probar algunas cosas que dependen de la ONU y no están tan condicionadas por la movida económica que nos ocupa.

Te lo decía porque imagino que el tema económico en la administración pública se notará bastante ahora mismo.

-Sí, sí, claro, como siempre ¿eh? Pero aunque necesitemos papel moneda como todo el mundo, partimos de una base que es un poco distinta porque hacemos un trabajo en el que creemos. Llevamos trabajando en esto desde 2005 y todos los proyectos que hemos aceptado, digamos, sólo por el dinero o sin estar completamente convencidas de ello, se han ido a pique. Esto tiene que ver con la filosofía de Virgin y de Richard Branson, que dice “Have fun and the money will come” (“Diviértete y el dinero llegará”). La verdad es que soy muy fan (Ríe). La cosa es que trabajar a fondo en algo en lo que crees se nota y eso da un prestigio y una base, que te permite incluso ir con la etiqueta de feminista, aunque asuste.

Porque asusta.

-Asusta, asusta. ¿Tú te acuerdas de El Rey León, la peli de Disney? Pues las hienas, las malas, cada vez que escuchaban el nombre del rey temblaban, ¿te acuerdas? Mufasa, y temblaban. Pues con el feminismo pasa igual.

Muy bien traído, oye. El caso es que esta mal llamada crisis económica está marcando una línea divisoria entre lo “útil” o “necesario” y lo que no lo es. Y tal parece que todo lo que tenga que ver con el género va a quedar del lado de lo “inútil”.

-Han ido de cabeza. Pero no es sólo que lo consideren inútil, es que el feminismo es lo más peligroso de los últimos doscientos años. Desde luego se nota más ahora que la derecha está en el poder, pero en general quienes han provocado este desaguisado, por ejemplo, no quieren trabajadores implicados sino Oompa Loompas felices porque les dejen comer un poco del chocolate que producen… y eso las mujeres lo sufren por partida doble. En Julio se cargaron la bonificación de la cuota de autónomos tras la incorporación después del permiso de maternidad por la cosa de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Entonces el discurso es que sí, que tengas  hijos pero te quedes en tu casa y a tus cosas. Ahora mismo lo que ocurre es que las mujeres se subemplean, se ponen a hacer portales o lo que salga porque hay que comer y no están ni organizadas ni concienciadas de la necesidad de defender sus derechos laborales (ni siquiera están concienciadas de que tienen esos derechos). Es algo que se aprecia muy bien en Los lunes al sol (Fernando León, 2002), el Santa y los amigos se lamentan mientras defienden su postura y su integridad y sus mujeres se buscan la vida en lo que sea.

Es difícil mantener los principios con el estómago vacío.

-Desde luego, pero mira, el feminismo nació de la nada y creció sin un duro. No va a desaparecer por las buenas.

Decías que se nota quién recorta y en qué. ¿Qué opinión te merece ahora el Ministerio de Igualdad?

-Visto con perspectiva hay que decir que parece que no lo montaron para hacerlo funcionar, y eso que el día que me enteré de que iban a ponerlo en marcha me daban ganas de llorar de alegría. Creo que la intención era buena, incluso que Zapatero era sincero cuando hablaba de feminismo, y en general de todo el tema social, en el que se mojó bastante (el matrimonio Gay por ejemplo), pero claro cuando luego vienen mal dadas y lo primero que haces es cargártelo…

La verdad es que no parece que funcionara muy bien

-Pues, no mucho, no hubo visión de futuro, ni se contó con las personas adecuadas, con las que más sabían del tema. Más que nada porque esas personas no estaban dentro de las estructuras del partido y en estas cosas prima el partido, sea el que sea, por encima de todo. Es una cuestión clásica dentro del feminismo, y de muchos o todos los movimientos revolucionarios: institucionalizarse o no, entrar en el juego o mantenerse en los márgenes. Es algo complicado.

¿Y Bibiana Aído?

-Bibiana Aído fue una mujer que se marcó mucho, que se expuso. Y cuando te expones tanto te dan por todos los lados, la atacaron por ser joven, por tener dinero y hasta por guapa, cuando lo que había que exigir es que aquello funcionara… hasta el edificio estuvo más tiempo de obras que en uso.

No digo ese ministerio en concreto, pero cuando desde alguna institución pública, la Junta del Principado de Asturias, por ejemplo, se ponen en marcha programas que tienen que ver con el género o la igualdad ¿se ponen en contacto con expertas como tú?

-Bueno… como mucho te llaman para que impartas un taller, pero en muchas ocasiones la cosa funciona por concurso público y dentro de los parámetros suele valorarse sobre todo el precio, la oferta más barata, no la más preparada, esto es así. En todo caso, la verdad es que en un taller de tres o cuatro horas no puedes más que dar unas pinceladas, y cuando te topas entre el alumnado con esa actitud tan habitual de “yo no soy así, ¿qué me estás contando?” no se puede desmontar en tan poco tiempo. Los programas, los talleres, todo eso está muy bien, pero si el trabajo no se hace todos los días no vale para nada.

Educar de un modo transversal, en todas las asignaturas, del mismo modo que se trabajan otros valores, sea en matemáticas, historia o física.

-Exactamente eso.

Pues no sé yo si cierto mundo académico estará mucho por la labor. Cuando estudiaba Historia en la Universidad de Oviedo la Hº Antigua de Grecia y Roma la daban Amparo Pedregal y Rosa Cid, que trabajaban mucho la perspectiva de género, y alguna vez oí por el departamental que “nos tienen secuestrado el Mediterráneo”.

-(Ríe) Sí, sí, qué me vas a contar. En el mundo académico hay mucho de eso de “ten cuidado que esa es feminista”. Fíjate que a la hora de pesar, de evaluar realmente todo tu bagaje académico, los estudios de género no valen, no están reconocidos como un área de conocimiento, es algo que te tienes que haber currado tú y que difícilmente se valora. Pero también es uno de los lugares donde  nació y sigue desarrollándose el pensamiento feminista. Las académicas feministas son muy cañeras y de ellas hemos aprendido todas.

La verdad es que parece difícil introducir conceptos que tengan que ver con la igualdad en un modelo educativo con pilares como Rousseau, que tenía perlas como “el hombre y la mujer no deben constituirse con igual temperamento y carácter (…) no deben ser educados del mismo modo” de lo que sigue que “la educación de las mujeres debiera ser siempre relativa a los hombres” para concluir que “las mujeres tienen o deben tener muy poca libertad, son capaces de darse gusto en exceso con lo que les está permitido”. Todo esto lo cita Mary Wollstonecraft en su “Vindicación de los derechos de la mujer”, y son del “Emilio o la educación”, nada menos.

-Ya ves, si es que esto era algo que a Rousseau y al resto de ilustrados les parecía absolutamente normal. Fue en la Revolución Francesa cuando el asunto se les fue de las manos, con el tema de los derechos del hombre, fue entonces cuando saltó la cuestión. Del hombre… y de la mujer ¿no? De hecho Mary Wollstonecraft había escrito sobre los derechos del hombre y al ver que no se incluía de facto a la mujer escribió el libro que tú citas. Amelia Valcárcel siempre lo dice, bueno y lo escribió en su La Política de las Mujeres  (Cátedra, 1997), que los ilustrados y Hegel, Kierkegaard o Nieztche son muy modernos… hasta que dejan de serlo. Muy modernos para lo suyo, vaya. Hay un anécdota muy buena que cuenta Gerda Lerner, una historiadora feminista, en un libro buenísimo, La creación del Patriarcado (Crítica, 1990); resulta que cuando la revolución americana había triunfado estaban ya con detalles, declaraciones, ya sabes, el trabajo teórico, y en estas que sale la cuestión si los negros pueden tener derecho al voto y, de tenerlo, cuánto valdría. Para dirimirlo, se ponen a discutir si tienen o no alma y acaban decidiendo que sí pero que no como los blancos, que sólo un poco (y entonces su voto vale menos). Pero, ojo, estaban debatiendo sobre los hombres negros y los hombres blancos, y tenemos cartas de aquellos padres de la patria en las que se cuentan cómo sus mujeres les planteaban el tema del derecho al voto femenino ¡y se morían de la risa!

¿Y por qué no es algo que se comente cuando se les cita o se les estudia?

-No se cuenta porque el patriarcado está muy bien montado y lo ocupa todo, no busca críticas ni otras opiniones, menos aún si son feministas, que atacan su sistema ideológico, cultural, económico, social… el mundo tal y como lo como lo conocemos.

Llegados a este punto he de preguntarte por el patriarcado, da la sensación de que unos tipos se reúnen en una castillo y bajo la tormenta de turno deciden llevarlo a cabo, pero supongo que no es así ¿no?

-No, claro, si esto hubiera que mantenerlo queriendo sería imposible (no hay ninguna forma de poner de acuerdo conscientemente a tanta gente junta ejerciendo su propia voluntad). Es un sistema ideológico compartido y automático y que se disfraza de “así son las cosas” y se admite, igual que el sol sale por la mañana, y casi nadie lo cuestiona. Por eso es tan difícil de destruir: primero la gente tiene que ver que la ideología existe, luego tiene que admitir que existe (la gente tiende a negarlo y hay que pasar el “momento Matrix” y elegir pastillina azul o roja) y luego tiene que querer acabar con ello. También es cierto que, igual que el sistema se mantiene inconscientemente, los cambios en él van asentándose de la misma forma, es decir, no hace falta que toooodo el mundo se ponga de acuerdo en que las mujeres tienen tanta capacidad cerebral como los hombres y que pueden trabajar o tener propiedades: son cosas que se ponen en marcha y se van aceptando sin más hasta que pasan a formar parte de “así son las cosas”.

De acuerdo entonces. Volviendo a esa visión de lo femenino que viene de tan atrás, supongo que tiene que por ahí va el tema de la educación segregada, los roles y demás.

-Por supuesto, esto se basa en la creencia de que mujeres y hombres somos innatamente diferentes. Y esta idea se ha mantenido a lo largo de la historia por diversos mecanismos que se han ido modificando a medida que se iban desmontando los anteriores. El patriarcado necesita argumentos de fuerza para mantenerse y, al principio, con la religión valía (“mujeres y hombres son diferentes porque lo dice Dios”), pero desde que la ciencia entró en juego esto ya no vale. Entonces empezó la explicación naturalista y todo pasó a basarse en nuestra capacidad reproductiva y el baile de hormonas, los ciclos lunares y las mareas que nos vuelven locas. Aparte, claro, del lado rosa y el lado azul del cerebro: que si somos más cariñosas, que si nacemos más preparadas, no sé, para lavar, planchar y cocinar les falta decir. Y de aquí a afirmar que es mejor para todo el mundo que los niños  y las niñas estudien por separado, no hay ni un paso.

De modo que los roles son algo implantado, no natural.

-Totalmente, tú Susanita y tú Manolito (personajes de Mafalda). Y pobre del que se mueva de ahí.

Una institución que ha contribuido mucho a esta división es La Iglesia. ¿No hay voces discordantes?

-Claro que sí. Yo soy católica, no es que sea de misa diaria pero estoy confirmada y me encuentro muy bien en la iglesia. De modo que, vamos a ver, ¿a santo de qué va Rouco a decirme “La Iglesia soy yo”? No pienso perderme esa parte de mi ser sólo porque hay una interpretación patriarcal – y esta es la clave-, totalmente sesgada e interesada de la palabra de Jesús, que sería el primer feminista.

¿También? Siempre he oído lo de “el primer comunista”

-Sí, es que tenía una ideología muy progresista, muy de izquierdas, tanto es así que si hay infierno, y de veras espero que lo haya, muchos van a ir en fila. (Risas)

¿O sea que la religión, al menos la oficial, también forma parte del monopolio patriarcal?

Tiene que ver con el poder económico, con quién puede imponerse y decir “esto es lo que vale”, o sea, estos evangelios, esta interpretación…

Volviendo a la educación, yo tuve una profesora en el instituto, Nieves, en Ética, que fue la primera persona a la que oí hablar de feminismo, era muy insistente he de decir, y siempre nos repetía lo de que feminismo es igualdad. Y esto es algo que parece que no acaba de quedar claro.

-La conozco, la conozco. Esto es de primero de feminismo. Es un clásico y muy típico en las conversaciones de bar. Siempre sale lo de “yo no soy feminista porque eso es igual que ser machista”, poniendo a cada uno al mismo nivel, a cada lado de la balanza. Vale, pues decir eso es no tener ni idea, es como si yo me pongo a hablar de física cuántica, pero es una estrategia muy buena que consiste en desinformar y expandir la idea de que las feministas y el feminismo son “el enemigo” y lo que quieren es darle la vuelta a la tortilla y poner a las mujeres por encima de los hombres. Pero no se trata de una guerra de sexos, no es eso, en absoluto. Es una guerra contra un sistema que se basa en afirmar que hombres y mujeres son diferentes y que define cómo debe ser cada uno. Esto es también malo para los hombres que no se acomodan al modelo que establece el patriarcado y que, afortunadamente, son muchos. Por eso te digo lo de que no es una guerra entre hombres y mujeres, aunque al sistema le interese que se vea así porque, de este modo, desvía la atención de lo que realmente importa. El patriarcado tiene dos estrategias básicas para mantener el status quo y ambas se basan en el “divide y vencerás”. Una es la que te acabo de contar, la guerra de sexos, y la otra consiste en aislar a las mujeres. Por un lado las aísla de sus predecesoras porque ha invisibilizado su historia, con lo que se consigue que la mayor parte de las mujeres de hoy en día no sepan nada de lo que otras hicieron antes que ellas y esto es terrible porque saber que no eres la única (que no eres rara) es algo que empodera mucho. Además, como complemento, las aísla también de las otras mujeres que tienen alrededor con eso de que las chicas somos muy cabronas, que “las mujeres somos muy malas y no te puedes fiar porque te la guardan”, mientras que los tíos son más nobles, se pegan dos hostias y luego se toman una cerveza… Esto es algo que lo dicen las propias mujeres y es una de las perversiones del patriarcado, lo de conseguir que quienes más sufren con el sistema sean, sin embargo, cómplices en su perpetuación. Para eso hay un mecanismo que está muy estudiado, la colonización interiorizada, y la vemos perfectamente en El Color Púrpura (Steven Spielberg, 1985), donde escuchamos a Whoopi Goldberg decir a su hijo “pega a tu mujer”, cuando ella misma sufría maltrato. Del mismo modo que muchos negros llegaron a aceptar la esclavitud como una condición natural, la mayor parte de las mujeres asumen los valores del patriarcado como buenos y suyos. Esto no quiere decir que sean masoquistas o que les gusta sufrir, es una cosa mucho más compleja.

Y se demoniza a las feministas entre las propias mujeres.

-Sí, para cortocircuitar el feminismo se crea un estereotipo malvado: las feministas son feas, lesbianas de pelo corto y camisa a cuadros a las que no se folla nadie, unas radicales… Convirtieron esto en un discurso que afirmaba que el machismo es malo ergo el feminismo también, una guerra de sexos, mujeres contra hombres, y consiguieron que los hombres se pusieran a la defensiva, de un modo muy agresivo, porque vas contra ellos, o eso creen, y que las mujeres piensen “cuidado con estas que van contra nuestros chicos”

Pero no se trata de una guerra de sexos.

-No, no, insisto en que es una guerra contra el sistema. Lo que no tiene sentido es pensar que no eres feminista pero estás a favor de la igualdad. Parece a veces que hay que cambiar la marca, el feminismo, pero no, tenemos la marca, ahora hay que explicarla, hay que venderla bien. A mí hay cosas que me ponen de los nervios pero no paro de explicar, por ejemplo, que sí, que trabajamos con mujeres y buscamos la igualdad, precisamente porque no la hay. O que el que tú nunca te hayas sentido discriminada no quieres decir que no ocurra. Hay que acabar con ese malentendido, con ese miedo o ese ridiculizar el término “feminista”, hay reacciones muy, muy agresivas.

Bien, pues una vez explicado que el machismo y el feminismo no son dos caras de la misma moneda, vamos a entrar de lleno en algunos de los temas más peliagudos relacionados con el tema de género. Por ejemplo el lenguaje no sexista. Básicamente hay dos formas de verlo, hay quienes defienden que el castellano está bien como está y que deja bien claro que la segunda persona del plural masculino incluye ambos sexos y quienes afirman que le lenguaje crea, y no sólo describe, la realidad, con lo que debería modificarse. ¿Tú cómo lo ves?

-Pues veo que lo segundo que has dicho es lo que es. O sea, que el lenguaje no refleja, o no se limita a reflejar, sino que construye. Y es cierto que cada vez que se plantea hay follones, pero eso es bueno, es el viejo “ladran, luego cabalgamos”. Un ejemplo, cuando Foro desgobernó el Principado de Asturias (risas), la primera medida que tomo la comisionada de educación fue decir que el masculino plural volvía a ser genérico, la primera, y mandó una circular para que quedara claro. O sea, si de todo lo que tienes que hacer esto es lo más importante es que va a tener más peso de lo que la gente suele decir… No es poco importante, y por eso crea controversia, si fuera una chorrada ni si quiera se plantearía, que no estamos para perder el tiempo, pero el cómo se nombren las cosas es básico. A ver, lo primero fue el Verbo ¿no?

Eso dicen…

-Bueno, pues si no lo puedes nombrar no existe. Entonces, si no nombras a las mujeres, ni lo que hacen, entonces te falta esa información, no apareces, no estás, es un problema. Que si la mujer estuviera visibilizada no lo sería tanto, pero las cosas son como son. Si siempre es el médico y la enfermera, tú eres un crío o una cría y te posicionas. El lenguaje no es inocente.

¿Y la economía del lenguaje?

-Esa es otra de primero de feminismo, muy bien. No se trata de poner barras y las/los, sino de nombrarlo de forma distinta, hay muchas, muchas formas, desde uso de genéricos como profesorado o alumnado, “quienes quieran” en lugar de “los que quieran o las que quieran”. No es tan difícil, usamos todos los días “La Champions”, “El Camel Trophy”, o nombres de series y películas en un idioma que no es que se controle a las mil maravillas, y aún así te tweeteas, te whatssappeas, linkeas, mandas mails… y eso no es problema, pero decir la presidenta o la jueza es un imposible. Eso no es economía del lenguaje, es simple hegemonía, se asume que es así y no se puede cambiar. Cuando hace falta cambiarlo por arriba no hay problema ¿Desde cuándo hay auxiliares de vuelo en lugar de azafatas? Desde que hay más chicos, así de fácil.

-Comentas de la situación en el trabajo. Es curioso que incluso temas que mayoritariamente afectan a la mujer, por ejemplo el acoso laboral, acaben reflejados al revés en el cine, te lo digo por Acoso (Barry Levinson, 1994), en la que Demi Moore es quien acosa a Michael Douglas. Y luego el tema era más bien un cebo en todos los sentidos.

-Efectivamente impresentable. Además Demi Moore acosando a Michael Douglas ¡Eso no se lo cree nadie! (Risas)

Y que él ponga fin al sexo oral…

-¡Eso menos! (Más risas)

Pero tal vez forme parte de ese run run en el que las mujeres desperran al marido en los divorcios o, peor aún, usan la violencia de género como arma.

-Si, el mito de las denuncias falsas. Eso es terrible. Denuncias falsas de violencia, denuncias en serio que sean falsas, eso no ocurre, no van pegándose cabezazos contra la pared y luego a la comisaría… es algo muy retorcido que pone en duda la violencia de género, aderezado además con eso de que no dejan a quien les pega “porque les va la marcha”. Y da igual que digas, que expliques que no es tan fácil, que es un proceso larguísimo de sumisión, de anular a la pareja, es tan terrible como decir que a los judíos les gustaba estar en el gueto, o echarles en cara que no se rebelasen ¿Pero cómo? Pues esto es parecido, no igual, parecido. Hablamos de un proceso largo, terrible y muy doloroso, ponerse a decir que es un montaje para sacar dinero es algo tremendamente perverso. Mira ya no es sólo el número de muertes, que es tremendo, es el modo en que son asesinadas. Tiradas por la ventana, atropelladas, quemadas con ácido o con gasolina, apuñaladas… son unos asesinatos brutales que culminan años y años de maltrato.

Que empiezan de un modo muy suave, normalmente.

-Sí, normalmente el comienzo es muy inocente, desdén tipo “cállate que no tienes ni idea”, llamar constantemente “porque te quiero mucho”…

Cuidado

-Mucho cuidadín, pero hay veces que no te cree nadie, te sientes como Casandra (hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya, tenía el don de ver el futuro pero Apolo la maldijo tras ser rechazado por ella, y nadie creía sus augurios). Vas a los institutos o a los talleres de violencia y les muestras esos comportamientos aparentemente naturales como potencialmente peligrosos, pero no hay manera. Y si alguna reconoce esos comportamientos los minimiza.

“Él va a cambiar”, muy común en algunas madres incluso.

-Sí, el “aguanta”, “aguanta un poco mujer”. La autocolonización, el no visibilizarlo, esconderlo o, peor aún, “algo habrás hecho”.

Por cierto ¿cómo demonios hay que llamar a este tipo de violencia?

-Doméstica no, doméstica es dentro de casina y presupone, o puede presuponer, que ocurre entre miembros de la familia y ya. A mí me parece que lo más correcto es violencia de género porque no sólo hablamos de tu marido, o tu novio o quien sea, pegándote, se entronca con la violación como arma de guerra, la prostitución de niñas en Tailandia, o sea con una forma de violencia estructural que se ejerce sobre las mujeres como objetos, es mucho más amplio de lo que nosotros conocemos. Eso sí, lo que no soporto es lo de “lacra”, esa coletilla infame.

Escenario dantesco, marco incomparable…

-Eso, eso… A ver, para dejarlo claro, se trata de violencia contra las mujeres, pero está bien utilizado violencia de género.

-Lo que se ha hecho hasta ahora ¿Ha servido? ¿Es suficiente’ ¿Va por el buen camino?

-¿Respecto a la violencia? Es que lo que tiene es que es un trabajo muy a largo plazo, no se arregla con una ley y punto, por muy importante que sea. La verdad es que hasta que no se acabe con el patriarcado, que anda que no nos queda ni nada, va a seguir habiendo violencia contra las mujeres, sí o sí. Las medidas son buenísimas y, como ahora lo de la igualdad es políticamente correcto, no puedes decir a las claras que las tías tienen que estar en casa pariendo, y en eso pinta mucho todo lo hecho hasta ahora.

O sea que las medidas que se han tomado son útiles.

-A mí me parecen muy buenas. La Ley Integral es fundamental, que haya una ley que diga que no puedes ejercer violencia de ningún tipo, poniendo la carga sobre quienes cometen el delito es fundamental. Y hacerlo muy visible también me parece importante, como lo que se hizo en la Casa Malva en Gijón (El Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de la Violencia de Género, inaugurado en marzo de 2007) que fue un proyecto muy discutido, pero con una lógica buenísima. No tenemos que estar escondidas en un piso franco donde nadie tiene que saber, sino todo lo contrario, estamos en un sitio tan visible que como vengas a montarla se va a enterar todo el mundo, además tiene unas medidas de seguridad alucinantes, pero la cosa es “yo no me escondo, eres tú el que tiene que pasar vergüenza”.

¿Y los juicios rápidos?

-Muy importante también, porque claro las afectadas, esto te lo cuentan quienes trabajan con ellas, que es algo de mucho desgaste porque de verdad que es terrible, la mujer, digo, llega justo después de un episodio violento y con el calentón ponen la denuncia. Pues si no hubiera la opción del juicio rápido se pondría en marcha esa maquinaria retorcida de años de aguantar y muchas recularían. Aún así no es fácil seguir con el proceso, es realmente muy duro.

Bueno, por ir poco a poco acabando, te voy a lanzar una serie de conceptos asociados al feminismo y me vas contando así en plan aquí te pillo aquí te mato, bueno es un decir,  lo que te parece. ¿Vale?

Perfecto, dale.

Conciliación familiar.

-Bufff ¿Qué me vas a contar? (Laura tiene dos niños pequeños). Bueno, te diré que es otro montaje. Más que nada porque estamos hablando de conciliación para las tías, que son las que tienen que conciliar, que los padres por norma general viven muy tranquilos. ¿Quién tiene que currar y luego pensar si mañana comemos lentejas y hay que ponerlas a remojo y parece que va a llover y tengo ropa tendida, y…? Todo eso, normalmente ya digo, quien lo tiene en la cabeza es la chica. Que si no es así, estupendo. La cuestión es ¿es el objetivo conciliar? No. El objetivo es fijar una serie de cosas que hay que hacer y que debe quedar claro quién las debe hacer. Ahora los padres están más involucrados pero la mayoría los llevan de paseo o a jugar al parque… hombre, es que eso es lo guapo, al parque ya lo llevo yo, quédate tú poniendo la lavadora. De momento veo que esto es una batalla perdida, que tiene mucho que ver con la educación y la socialización.

Bien, otro concepto: La discriminación positiva.

-Otra complicada. De mano le han cambiado el nombre, ahora es Acción Positiva, para quitar lo de discriminación, la carga peyorativa.

De nuevo el lenguaje…

-Por supuesto ¿ves? Pero el caso es que si no entiendes que por ser tía vas a estar medio metro más abajo que por el hecho de no serlo… A ver, incluso partiendo desde el mismo punto, o llegando al mismo punto muchas veces la ventaja definitiva es el género. Gana el tío, claro. La necesidad de una acción positiva  todo el mundo la entiende cuando hablamos de personas con discapacidad, por ejemplo, pero no con las mujeres. Ojo, no comparo ni digo que haya que optar por una cosa u otra, sino que debe hacerse en ambos casos porque ambos grupos de personas parten en desigualdad de condiciones.

Pero que el género es una cuestión diferencial es evidente. Y esa chorrada de “la que vale, llega”, es una excusa barata. ¿O me vas a decir que todos los que llegaron, valían? Mira, cuando haya el mismo número de ineptas que de ineptos en los puestos de poder, pues más igualdad. (Risas)

Otra cosa, esto de lo Girl- Friendly, la literatura, cine, música, series y todo lo demás, para chicas.

-Todo esto tiene que ver con lo del cerebro, lo que ya hemos comentado, que si el lado azul y el lado rosa. A ver, si me dan a elegir entre Love Actually o El Increíble Hulk pues normalmente prefiero ver la primera, pero no siempre. El caso es que son películas que hacen basándose en estereotipos que se cumplen porque se autoafirman y son muy difíciles de romper. Está lo que se supone que tiene que gustar a los tíos y lo que tiene que gustar a las tías y esto funciona en los dos sentidos. Si el chico escoge Love Actually en lugar de Hulk ya tiene el pitorreo asegurado. Vosotros también estáis atrapados.

Dos cosas para acabar. Una, en este nuevo orden que se nos viene encima ¿Hay lugar para la perspectiva de género?

-De la oficial no, pero de la otra, toda. Lo están poniendo a huevo. Luchar contra el patriarcado sutil es mucho más jodido porque la gente no te cree. “¿Pero qué más queréis las mujeres”?, te suelen preguntar. Es difícil explicar los matices. Pero cuando tienes que pegarte contra un pared, es muy fácil. Seguirá funcionando como hasta ahora, seremos pocas pero muy divertidas, como dice Marcela Lagarde.

Pues la última pregunta es un alarde de originalidad: ¿quieres añadir algo?

-Mmmm, me parece que no, hemos hablado literalmente de lo divino y lo humano. Pero bueno, sobre todo dejar claro que no es una guerra de sexos, si no que es una guerra contra un sistema basado en la diferencia sexual. Y que el feminismo no solo es muy divertido, sino que es muy saludable. Y hablo de salud mental y física.

Que así sea, muchas gracias Laura.

Nada, nada, a ti, que vaya rollo que te metí.

Fotos de Nafría

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s