Pablo Batalla Cueto

Sandra Estrada: escuchar el crepúsculo

Sandra Estrada (Oviedo, 1981) reparó un buen día en que el horizonte quebrado de una sierra montañosa recortado contra el cielo se parecía mucho a la representación gráfica de una onda de sonido.

A Sandra Estrada le gusta pintar los cielos añiles, profundos, melancólicos del ocaso. Y le gusta la música: cuando no se dedica a incrementar su ya envidiable currículum de joven revelación de la pintura (ha expuesto en ArtMadrid, la Fundación Serralves de Oporto, la Kingston University London, el Centro Municipal de Arte y Exposiciones Cmae, la Fundación Museo de Artes del Grabado a la Estampa Digital, la Sala Borrón, el Antiguo Instituto Jovellanos…), encuentra tiempo para componer, música y letra, canciones para guitarra. Lo que le sucedió a Sandra al contemplar aquel paisaje fue esa especie de epifanía que viven muchas veces amantes dobles como ella, divididos entre dos querencias muy diferentes entre sí: que el dios del talento decide revelarles de pronto la síntesis ansiada, y encuentran el modo de fusionar ambas inclinaciones en un solo hijo mestizo, más fuerte y vigoroso que sus dos padres. Tal como otros descubrieron el melón con jamón, Sandra Estrada descubrió la pintura sonora.

La exposición «El sonido de la forma», que fue inaugurada en la sala 1 de la Galería Vértice de Oviedo el pasado 27 de septiembre y será clausurada el próximo 27 de octubre, es el resultado de aquel descubrimiento y de la colaboración entre Sandra y el grupo Mind Revolution, compuesto por Ángel González y Eugenia Tejón. Cuadros escuchables, pinturas cantadas.

«”El sonido de la forma” es un proyecto que aúna arte, tecnología y ciencia», refiere el prospecto que ofrece la galería. Sandra Estrada aporta sus obras: abstracciones intensamente azules, con una cierta figuratividad en algunos casos, que les dota de un hipnótico resabio a oleaje marino, o a crepúsculo nublado. Y Eugenia y Ángel les sonsacan el sonido: extraen su relieve digitalmente y diseñan a partir de él una composición musical, utilizando un software desarrollado por ellos. Mind Revolution, me explican sus dos miembros, bebe de la «síntesis granular» y el sistema UPIC, concebidos por el arquitecto y compositor griego Iannis Xenakisen en los años sesenta y setenta para musicalizar los planos arquitectónicos de Le Corbusier.«Los cuadros de Sandra son ideales para toda esta historia»,explica Ángel.

Al lado de dos de los cuadros, unos auriculares permiten al visitante de la exposición escuchar las obras. «Pero conceptualmente, todos los cuadros tienen música, aunque el espectador no la vea; simplemente no me parecía correcto abrumar al visitante redundando en la misma idea», puntualiza Sandra; observen la sinestesia en que incurre al utilizar el verbo «ver» para referirse a la música de sus cuadros. Ésa es la idea: escuchar el crepúsculo, contemplar el rumor de las olas.

Oviedo. Galería Vértice. Sala 1. Sandra Estrada. Hasta el día 27. No dejen de ir. Es gratis.

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