Jorge Alonso

Gallon Drunk, trágica pasión desenfrenada (jueves 11, Sala Acapulco)

“Cantó una noche el alma del vino en las botellas:
¡Hombre, elevo hacia ti, caro desesperado,
Desde mi vítrea cárcel y mis lacres bermejos,
Un cántico fraterno y colmado de luz!»

“El alma del Vino”, de Charles Baudelaire.

Si nos acogiéramos al cliché, todas las canciones de Gallon Drunk debieran empezar con el chasquido de un mechero, o tal vez con una puerta del baño que se cierra, o con el particular sonido de una botella apoyada en la mesita. Y no estaría nada mal.

Gallon Drunk nacieron de la pasión desesperada que el mundo tal y como lo conocemos normalmente no puede albergar. El mundo por el que habitualmente transitamos, el del café al amanecer y las noticias que nos invitan a un desayuno rápido. Lo suyo es la noche, ya saben ese espacio de libertad vigilada, las historias descarnadas de quien no calcula las consecuencias, o si lo hace le parece que son un precio asequible.

Llevan contando historias y, sobre todo, agitando la maraca desde finales de los ochenta, pero fueron los primeros noventa quienes les vieron dar los pasos definitivos en el negocio. Contaron con el beneplácito de la crítica desde un primer momento, y eso que no encajaban en nada de lo que se estaba cociendo por entonces, ni en el Grunge, ni en el sonido alternativo herencia Manchester, ni en el futuro Brit Pop.

Londinenses y aguerridos, James Johnston (voz, guitarra, teclados y lo que se le ponga por delante), Terry Edwards (Saxo, órgano, maracas y varios), Ian White (batería y percusiones) y el tristemente desaparecido Simon Wring (bajo), ahora sustituido por Leo Kurunis,  son el núcleo duro actual, atacaban desde su trinchera oleada tras oleada, canciones intensas, a veces feroces, en ocasiones simplemente embriagadoras. Y nocturnas, siempre nocturnas ¿no me cree? Pues eche un ojo a estos títulos You, the Night… and the Music (Clawfist, 1992), From the Heart of Town (Clawfist/Sire, 1993), In the Long Still Night (City Slang ,1996)…

A medio camino entre una banda sonora de David Lynch y un trago de cerveza caliente (dueños de los bares, por favor, mantengan el líquido elemento a  la temperatura adecuada) salieron de sellos por la puerta de atrás y estuvieron una buena temporada sin poder publicar, despellejándose en escenarios de toda índole para sobrevivir. Su líder, James Johnston, puede contar con orgullo que sustituyó a Blixa Bargled para la gira Lollapalooza de 1994, los Bad Seeds rodaban el imprescindible Let Love In (Mute, 1994), y que continuó su colaboración con el australiano ancestral hasta hace bien poco.

Y esa banda cuyos músicos han tocado con Nick Cave, Tom Waits, Tindersticks, Lydia Lunch o Spiritualized, que rozó el cielo con los epés que forman Fire Music (Sweet Nothing, 2002) y luego decidió aumentar el rechinar de dientes hasta llegar al crudo y necesario The Road Gets Darker From Here (Clouds Hill Reecords, 2012) tienen pensado descargar su merecidamente prestigioso directo la noche del jueves en la Sala Acapulco (Casino de Asturias, Gijón), por el de veras módico precio de diez cochinos euros.

Tengo una camisa planchada, un puñado de espuma y unos pantalones ceñidos dispuestos a echarse a perder aprovechando que al día siguiente es el día de la patria. Si viviera a una galaxia a la redonda yo que usted no me lo perdería.

James y los suyos tampoco lo harán, o eso dijeron por teléfono.

Buenas  tardes James, gracias por atendernos y dar esta oportunidad a Neville de charlar contigo.

– O no, no, gracias a ti, a  vosotros por poneros en contacto, es siempre un placer charlar sobre música.

Antes de nada, enhorabuena por el disco, me ha parecido de una crudeza necesaria.

¿Te gusto? gracias, gracias, sí ha sido un proceso muy diferente, lo grabamos muy rápido y en tres pistas, casi en directo. Es justo lo que queríamos. Bueno tuvimos la desgracia de nuestro compañero que murió (Simon Wring) y decidimos dejar su pista libre y meter el bajo nosotros. De modo que capta muy bien lo que suena al hacer las canciones, es lo que queríamos.

¿Cómo va la gira? Porque están jodidos los tiempos para ir tocando por ahí…

Pues muy bien, la verdad, estamos muy contentos, es una gira larga, llevamos ya tres semanas y todavía tenemos muchas fechas por delante. La verdad es que la crisis también es una oportunidad de ir tocando en sitios pequeños…

Ya, hay que ver el lado bueno ¿el disco qué tal está funcionando?

Perfectamente, este es un disco especialmente bueno para tocar en directo, porque en realidad suena como si estuviéramos en un club, de modo que cuando tienes que tocar no debes hacer arreglos diferentes o pensar ¿cómo sustituyo esto o aquello? Simplemente lo tocas… más rápido.

Vuestro discos de principios y mediados de los noventa eran diferentes, o sea, la esencia venía a ser la misma, pero eran más exuberantes ¿no?

Sí, al principio buscábamos otra cosa, no sé, puede que algo más romántico por decirlo así (risas), más atmosférico, crear un ambiente determinado…

Sonaba como la banda sonora perfecta para una noche o una vida un poco outsider.

Bueno eso probablemente se deba a que nuestra vida era así… o es así (risas)

Va a ser eso entonces… oye tú por entonces sustituiste a Blixa en los Bad Seeds para la gira americana, no está mal ¿no?

No, no… aunque la verdad es que no me lo pensé mucho, me lo ofrecieron después de beber unas diez botellas de Champagne y me pareció la mejor idea del mundo. Luego tuvimos que hacer aquel montón de fechas por toda América con el festival (Lollapalooza), y fue algo realmente duro, demoledor…

Nick dice que aquello casi acaba con el grupo

Sí, es que era agotador, todo el día en la carretera, cruzando EEUU y tocando sin parar, muy duro, en serio, pero también una experiencia positiva.

¿Sigues tocando con Cave? (fue parte de su formación en directo tras la marcha definitiva de Blixa Bargled).

No, no, ahora mismo no. Aunque siempre está bien tenerlo en el currículo, por si algún día tengo que pedir trabajo en una banda, mira toqué con los Bad Seeds (risas)

No está nada mal, no. Oye esas referencias, o comparaciones (Bad Seeds, Tom Waits, Morphine, Lydia Lunch, Jon Spencer) ¿pesan o encajan bien?

Bien, bien, es un honor que te comparen, de trata de gente con pasión, y eso es lo importante.

Vosotros habéis tenido ciertos problemas con los sellos, no es fácil mantener una actitud independiente.

Definitivamente, no es fácil en absoluto, pero ¿sabes? No veo otra forma de hacerlo y al final siempre consigues salir adelante si estás convencido de lo que haces. No hubiera funcionado igual de haber hecho concesiones.

No era un buen momento para vuestro estilo cuando empezasteis y no fuisteis nunca la sensación del momento, pese a ser tan bien recibidos por crítica y público.

Así fue, pero tampoco es algo que lamentemos. Lo cierto que se hacía, la música, o sea, lo que triunfaba, bueno a mí me parecía algo muy aburrido… una mierda, la verdad (ríe), pero estaba bien, era el momento para ello supongo.

Ahora, con esta estafa que nos ocupa, puede ser necesario volver a los sonidos más crudos.

Decididamente sí. Veo al Rock más necesario que nunca. Mira hemos tocado por Alemania y Francia últimamente y la respuesta ha sido buenísima, mucha gente con ganas de soltar todo lo que lleva dentro.

Aunque, aquí al menos, parece que esté condenado a volver al Underground.

Puede pero siempre ha sido así, es la única forma que tiene de mantenerse vivo.

Escuchando vuestro disco en directo, el Live at Club 007 (Sartorial Records, 2009) ¿nos podemos hacer una idea de lo que será el concierto de Gijón?

Sí, no es un secreto de qué va nuestro directo. Es el disco, sobre todo el último pero también canciones que llevamos tocando toda la vida, sólo que más rápido, eso sí no podemos hacer sets muy largos, no llegamos a las dos horas, es muy intenso y físicamente nos parece imposible (ríe). No, es cierto, son shows muy directos, muy intensos.

Bueno, como tú dices hace falta algo así para sacudirse esta crisis ¿no?

La gente lo necesita, lo necesita más que nunca.

Por cierto sabes que os cruzáis España de cabo a rabo ¿no? (Tocan en Gijón y en Cádiz)

(Risas) Sí, sí, ya me han dicho que nos esperan unas cuentas horas de carretera y furgoneta. Bueno, da igual, disfrutamos de todo esto.

–  La parte buena es que el viernes es fiesta y la gente no tiene que madrugar.

– ¿Es fiesta? Bueno, entonces eso es bueno para todos.

Tenemos ganas de veros, de modo que muchísimas gracias y nos vemos el jueves

– Muchas gracias a vosotros, de verdad, ha sido un placer. Ya nos tomamos una cerveza entonces.

Hecho.

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