Jorge Alonso

The Divine Comedy, fino paño irlandés para el domingo

“Considerad vuestra simiente: hechos no fuisteis para vivir como brutos, sino para perseguir virtud y conocimiento”

La Divina Comedia, Infierno, Canto XXVI, sentencia 118-120

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El domingo se inventó para tomar el vermut, disfrutar de la tarde viendo los partidos pasar o lamentar lo que la noche anterior trajo consigo. Bueno, tal vez no fuera así pero tal parece. Sin embargo este domingo hay un plan especial, más delicado, irónico, divertidamente melancólico y otoñal. The Divine Comedy se asoma al precioso teatro de La Laboral a las 21:00.

Servidor tuvo un primer contacto con ellos allá por los 90, cuando vivimos peligrosa y puede que estúpidamente, estaba en mi bar de referencia y pusieron un recopilatorio de los Smiths (Semper Fidelis) cuando sonó una estremecedora versión del “There´s a light that will never goes out”, una que no se limitaba a fusilarla sin más, sino que le daba un aire de tragedia, que siempre me pareció le venía como anillo al dedo a una canción tan desesperanzadora como esa. Cuando tuve el Cd en mis manos descubrí que detrás de aquella arrebatada rendición estaban los tal Divine Comedy, y no mucho después me encontré con que detrás de esos Divine Comedy estaba un tipo llamado Neil Hannon, al que apellidé Hammond durante años.

Sería la época del Fin de Siecle (Setanta, 1999), de modo que ya hacía unos años que Hannon había abandonado el pop de aire alternativo para centrarse en el sello que le destacó de entre el Brit Pop del momento, un (precisamente) pop sofisticado y elegante, tal vez algo fácil en ocasiones, pero no seré yo quien se lo eche en cara, eso seguro. Por aquel entonces no había escuchado ni una nota de Scott Walker, y muy poco de Burt Bacharach, Dusty Springfield o Serge Geinsbourg, aunque sí el Pet Sounds , y los celebrados Last Shadow Puppets no habían nacido, o casi. Con todo y con eso, las melodías perfectas, el fino humor de las islas afortunadas (Neil es de Irlanda del Norte) y esos arreglos capeados que te vienen como olas me llegaron sin problemas.

“National Express”, “Everybody Knows (Except You)”, “Something for  the Weekend” o el último, íntimo, y agridulce Bang goes the Knightood (Divine Comedy Records Limited, 2010) pueden ser tan soleados como lluviosos, siempre finos, que no cursis, y acertados, y mal se tiene que dar para que no suenen en el concierto de La Laboral. En formato bravo, o sea, Neil solo al piano o la guitarra. A veces estas estrecheces nos dan la oportunidad de disfrutar de artistas citando sin escuderos (malo para estos).

De modo que este domingo dejaré al Otoño entrar y esperaré a saber cómo han quedado mis chicos a llegar a casa, seguramente con la piel aún fina después de una buena ración de ese estupendo compositor e intérprete (su voz va del pop más atinado al crooner más profundo) que se llama Neil y se apellida Divine Comedy.

Y será un domingo para recordar.

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