Jorge Alonso

Jaime Urrutia, artesano de canciones

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“Pero aquellas maratones sin parar de escribir canciones, fueron buena pesca y tal vez el dolor desaparezca y algún día podamos repetir lo peligroso del arma cargada de polvo, que en la mano de un artesano de canciones puede merecer la pena, si el veneno, no envenena, puede merecer la pena.”
“Son las nueve”, de Andrés Calamaro.

Lo que a uno le marca en la infancia lo marca para siempre, por muchos tumbos, vueltas y revueltas que des en la vida. A mí me marcó una hilera interminable de coches camino a una de las primeras semanas negras de Gijón, rumbo concretamente a un escenario en medio del pedregal a la ribera del mar donde Gabinete Caligari iban a desglosar su Camino Soria.
De ahí en adelante el repertorio patilludo o solitario del señor Jaime Urrutia ha ido acompañándome, a veces a cierta discreta distancia, otras bien a lo lejos, algunas noches pegado al culo. El día 8 de diciembre, Inmaculada Concepción mediante, Urrutia tocará en el Teatro de la Laboral de Gijón, y no viene solo, le precede ese joven veterano que se llama Igor Paskual. Al señor lo tuvimos al teléfono, al huracán de La Arena lo tendremos en persona. Aquí, en Neville.

El día 8 te tenemos en el Teatro de La Laboral de Gijón, y nada menos que con Igor Paskual abriendo el concierto…

Sí, ya hicimos lo mismo en Madrid hace unos meses. Igor es muy amigo mío, le fui a ver, fíjate, ya con Babylon Chat hace un montón de años, y tío, me encantaron, yo creo que ya le conocí entonces. Luego claro, ya al estar con el Loco y eso nos fuimos viendo mucho más y tenemos otra relación.

¿Esto es una suerte de alternativa?

Para nada…, no creo que Igor necesite alternativas de ningún tipo a estas alturas. A mí me mola mucho lo que hace y ya tiene muchos años de trabajo a sus espaldas.

Sí, la verdad, era por meter lo de la alternativa… Una cosa. Uno dice Jaime Urrutia y nota respeto y casi diría que cariño generalizado: ¿tú lo percibes así?

Pues, joder, modestia aparte, sí. Noto que soy una persona respetada, aunque te digo una cosa, no soy digno de respeto, no sé si me entiendes (Risas).
Pero es cierto, es cierto, lo noto mucho en la profesión, sobre todo el día que grabamos el concierto en la Joy Eslava (Jaime Urrutia En Joy, 2007) noté mucho el calor de la gente y el respeto de los compañeros, del Loco, de Enrique, de los Pereza, de Eva (Amaral), de Ariel, de Iván (Ferreiro), de…, bueno no es que quiera olvidarme de nadie, pero noté el calor de todos. Y eso es muy chulo.

A estas alturas de la película ¿sigues las críticas, te sientes más allá de ellas o te siguen preocupando?

Hombre, con el tiempo uno va aprendiendo y tiendes a aislarte un poco, por todo, o sea, una mala te jode mucho y una buena te tiene por las nubes durante días. Aunque también es verdad que una mala suele joder unas cuantas buenas, pero una muy buena te deja así, por las nubes. Tampoco es que me lo tome con frialdad, si te dicen “tío, el concierto no ha sido nada bueno”, sobre todo si es verdad y no lo ha sido, te jode por la gente. Pero eso, con el tiempo uno aprende a ver los toros desde la barrera, centrarse en lo suyo y seguir.

Vienes con un formato trío, teclado y dos guitarras, que llevas rodando un tiempo.

Sí, la gira empezó hace justo un año, en Oviedo además. El 13 de diciembre del 2011, y hemos dado unos veintipico o treinta conciertos, que no está nada mal tal y como está la cosa. Yo no estaba acostumbrado a este formato, ni a tocar en teatros. Lo mío era tocar con banda en salas o sitios más grandes con la gente bebiendo y eso, no salir y ver a todo el mundo sentadito y mirándote. Estoy aprendiendo mucho, por cierto ¿sabes el precio de las entradas?

Pues creo que anda sobre doce o quince euros, no es muy caro. (En realidad son diez, me pilló.)

Mmmm, bueno, es que en Oviedo colaboraba Cajastur o algo así y eran muy baratitas.

Está la cosa jodida, la verdad. Por cierto ¿en este formato qué  hay más, crisis o decisión artística?

Hombre pues no te voy a negar que tiene que ver con la crisis, claro que tiene que ver. Nos azota a todos y al mundo de la música desde hace mucho ya. Ahora mismo moverte con banda es complicado, los cachés han bajado, los ayuntamientos ya no contratan nada… Hay gente que se planta  con la guitarra y ya está, pero yo no he sido nunca del rollo cantautor. (Risas.) Así que influye, pero no es la única razón, también es un formato que me apetecía, una novedad para el público.

Leí que con el paso del tiempo te veías componiendo pero no tocando por ahí ¿Estás más cómodo como intérprete o como autor?

Yo siempre he dicho que soy más compositor que otra cosa, es lo que creo que hago mejor. Pero cuando empecé nadie quería cantar, eso era algo muy típico de La Movida, nadie quería cantar, y yo era que menos reparos o lo que fuera tenía, así que aprendí a cantar en el escenario. Tengo una voz distinta, particular, pero no soy un gran cantante, prefiero el proceso en el que fabricas una canción. Y eso es una ventaja, el día que me retire por lo que sea, porque ya no puedo o porque estoy harto o porque no me quieren ver, me quedaré en mi casa con la guitarra y seguiré componiendo, para mí o para otros.

Hablando de componer, ¿se va cociendo algo?

Pues sí, sí que va habiendo algo. La idea es sacarlo el año que viene, en otoño del 2013. Ya tenemos maquetadas dos canciones, precisamente hace poco he vuelto de Valencia donde estuve con mi teclista Esteban [Hirschfeld, quien le acompaña desde la época de Gabinete Caligari) ] dejamos esas dos canciones ya maquetadas y cuatro o cinco más algo trabajadas. Ya va siendo momento de sacar algo y son temas que me gustan mucho, muy en mi estilo que no es plan de ponerse a cambiar ahora.

El disco anterior, Lo que no está escrito (2010), lo grabaste aquí en Gijón, en Circo Perrotti de Jorge Explosión. ¿Cómo fue la experiencia?

Pues muy buena, de puta madre. Conocí los estudios, y a Jorge,  precisamente por Esteban. Y me encantó. Yo también soy un músico muy clásico, y ya sabes que Jorge tira de analógico, allí no hay ordenadores ni historias, tenemos un concepto de la música muy parecido y tuve muy buen onda con él. Me tiré dos meses grabando y disfrutando de Gijón. Además era invierno, que yo lo prefiero, y la ciudad es tan cercana, tranquila, de bares y todo cerca no como aquí en Madrid que tienes que ir en taxi a todos los sitios.

Una cosa, ahora que ha sacado disco el Loco (La nave de los Locos) con canciones por cierto de Sabino Méndez, parece que se va consolidando cierta tendencia en medios que os tuvieron un poco abandonados a los artistas con más solera, tipo Radio 3 o RockdeLuxe, a volver a haceros caso. Justo cuando la radiofórmula que os dio bola en los ochenta pasa de todo.

Ahora te comento de las radio fórmulas, pero antes decirte que a mí Radio 3 siempre me ha tratado muy bien, en el último disco hice unas cuantas entrevistas…

Ya, me refería más a los 90-2000 cuando se centraron en el tema indie.

Claro, pero eso me parece normal, quiero decir, tiene su punto de lógica que presten atención a lo nuevo que se está haciendo y se centren en ello, en lo suyo, lo de esa generación. Respecto a las radio fórmulas la cosa está clara: si pagas suenas, punto. Y es así, Gabinete sonamos porque pagábamos la Payola famosa [el pay to play, o pagar por emitir, que viene ya de los años 20-30]. Ellos ponen la mano y suenas. Los 40, por ejemplo, que son la radio fórmula por excelencia, pues llevan poniendo un montón de años a los mismos, Alejandro Sanz, El Canto del Loco, La Oreja de Van Gogh, los que pagan. Y claro, te ponen siete u ocho veces al día, machacando en la emisora más escuchada, y acabas gustando, por cojones. Es jodido, pero es así.

A ti se te etiqueta habitualmente bajo eso de “rock castizo” o incluso “taurino”, pero quienes te hayan escuchado desde el principio, quienes conozcan Olor a carne quemada o te siguieran en tu sección junto a Ariel Roth en La Ventana de la SER ya saben que tienes una paleta de gustos muy amplia. Vamos, yo recuerdo que un día pusiste Soy el novio de la muerte.

Buff, eso fue un problema, casi me echan, aunque puede que debiera haberme ido yo. Ya sabes que el la SER son muy socialistas y esa canción no gustó nada, bueno Gemma [Nierga, entonces directora del programa y ahora en Hoy por Hoy de la misma emisora] la cortó y todo, se montó una buena. Pero sí, soy bastante ecléctico, a ver, yo vengo del rock y eso es lo mío, pero me gusta mucho el bolero y un montón de cosas más.

¿Qué discos mantienes como referencia?

Uno es el Ziggy Stardust de Bowie, es un disco que cada vez que lo pongo me parece nuevo. Y también está Lou Reed o el L. A Woman de los Doors. Ya sé que es todo muy clásico, pero es la música que me enganchó con 17 o 18 años, que es cuando esto te engancha, y la que llevo escuchando desde entonces, toda la vida. Eso sí, te puedo decir algo que no me gusta nada, la salsa y el rollo caribeño. No encontrarás discos de eso en mi casa.

Finalmente ¿qué nos espera el sábado?

Pues un vistazo a toda mi carrera, pero un poco especial, porque repasando repertorio hemos recuperado canciones de discos que pasaron desapercibidos como Gabinetíssimo y que yo creo merecen algo de atención, temas como Un petardo en el culo o El hombre de oro, también canciones como Pitusa mezcladas con lo más conocido, aunque algunos temas son imposibles de adaptar al formato como Tócala, Uli, que sin batería no se puede tocar. Otras en cambio sí que se han adaptado bien, como una versión muy guapa de La suite nupcial… En definitiva, un concierto para que disfrute la gente que me sigue.

Así será.

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