Adrián Sánchez Esbilla

Autodestrucción / reconstrucción. Jornada 16

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Por el Bernabéu se pasea la carcasa de quien un día fue José Mourinho, agitador de fútbol, coleccionista de títulos y míster en sus ratos libres. Hoy pirómano a tiempo completo.  Los equipos del portugués siempre se han crecido en la agitación, en el enfrentamiento y la paranoia; son equipos en negativo. Motivados contra un enemigo exterior, incorpóreo, un complot universal contra el cual Mourinho protegía a los suyos al tiempo que los alentaba a combatirlo. Así sus equipos, en sus grandes momentos, juegan poseídos, como en un estado de enajenación furiosa, más allá de la concentración: fanáticos.
Pero este año el enemigo exterior se ha disipado, el trampantojo revelado. En un último servicio al barcelonismo Guardiola se retiró antes de volverse un problema. Y el Cid blaugrana está ganado postmortem. En casa, Vilanova, que es un mortal que mea igual que tu y que yo, gestiona sus formidables medios con la naturalidad que el juego orgánico del Barça demanda. Pero en Madrid, Mourinho se ha desorientado y ha comenzado a aplicar su estrategia de la tensión en el interior de su propio club, de su propio equipo. Yo estaba en la casa mientras se quemaba hasta los cimientos, decía Warren Zevon.
Mourinho siempre ha sido El Comediante de los entrenadores, pero ese chiste ya no tiene gracia, como  cantaban los Smiths. Juegos mentales, peleas internas, desprecio en la rueda de prensa… su manipulación de los registros más básicos es tan grotesca que ya resulta inaceptable. Encima los malos resultados y el fútbol paupérrimo han vuelto todo espeluznante, demasiado extraño. Al gran payaso se le está derritiendo la cara, el lúcido burlón está a punto de volar por la ventana, con la flecha de sangre del Madridismo a cinco minutos del colapso. Escribía hace por Manuel Jabois que el madridismo es ganar en primavera; es cierto. Los títulos se ganan al final, pero se pueden perder en mitad del invierno.
Así, enredado, obcecado y adormecido, el Real Madrid se va dejando partidos y puntos. Los jugadores tampoco están respondiendo –no todos, claro-, atrapados en la maraña psicológica de Mourinho y en su propio acomodamiento postriunfo. Tiene en ritmo confundido, del atletismo con balón han pasado al trote, de la verticalidad homicida a la horizontalidad combinada con patadón cavernario. Como tiene a muchos de los mejores se mantiene tercero, pero quedarse con 13 puntos de desventaja en virtud del empate que un gran Espanyol sacó ayer, los deja en una situación donde es más urgente mirar hacia abajo que pensar en lo de arriba. El Málaga ha vuelto a ganar, también lo ha hecho el admirable grupo salvaje que son el Levante, y se coloca a 5 puntos a la espera de recibir al Real Madrid el sábado. Sin duda Pellegrini tiene ganas.
Los de Aguirre jugaron bien en bloque y marcaron diferencias en cada línea: la defensiva con un portero iluminado, el exReal Madrid B Kiko Casilla, la de medios con un fenomenal Verdú que apartó a Xabi Alonso del juego y fue capaz de jugar él mismo, y en la delantera con un Sergio García de regreso a los buenos tiempos. Fue una operación similar a la del Celta en Copa, allí también los de Paco herrera fueron sólidos en conjunto y con elementos superiores que desequilibraron ante la apatía espesa del Madrid. Eso revela que, en solo un año, los equipos han aprendido a hacer daño a los blancos.

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Un poco lo contario ha pasado con el Barcelona; cuando comenzaban a descifrarlo ha reconfigurado sus códigos. La integración de jugadores como Fábregas, Alba y Adriano le ha dado toda una nueva serie de combinaciones. Esto ha reactivado a otros jugadores, reseteados hasta sus mejores condiciones, caso de Xavi o Piqué y provocado una evolución natural del equipo, otra variación (otras variaciones en realidad, pues en Barcelona es capaz de cambiar no ya de partido a partido, sino de jugada a jugada) sobre la misma melodía; tan bailable, infecciosa y sofisticada como la original.
El Atlético, por su parte, se ha topado con sus limitaciones en los partidos contra los trasatlánticos: la psicológica contra el Real Madrid y la futbolística contra el Barcelona. Tiene razón Simeone en que la Liga es un aburrimiento y que el Barça es superior a la media, también en que compitieron; esta vez sí. No estaban atenazados como en el derby y el equipo fue reconocible y hasta brillante.
Y tuvo media hora al prodigio contra las cuerdas. Estrechó el campo hasta dejarlo convertido en un franja, atrapando a los centrocampistas del Barça en una maraña que no tenía nada de aleatoria. La construcción triangula del entramado defensivo permitía tanto partir al contrario al ofrecerle un camino por banda que en realidad estaba cegado al final, como lanzar rápido hacia Falcao, el ángulo de la pirámide. Por tres veces el colombiano se plantó delante de Valdés: palo, uy y gol.
El nudo lo deshizo Adriano con un chut fantabuloso, de la bota al youtube. Poco después Busquets metió el gol de Butragueño y el partido se agrió para los de Simeone. Sacudidos después de haber ofrecido lo mejor de sí vieron como el Barcelona les empujaba cada vez más atrás, aflojando los enlaces, desentrañando la maraña, haciéndose hueco. De pronto los pases ya eran fluidos, las combinaciones demasiado rápidas para llegar. Los centrales se encontraron con que pisaban su propia área y las recuperaciones resultaban tan lejanas de la portería contraria que se desactivaban de inmediato. Ahí fue donde el Barça ganó el partido. Luego Messi siguió sumando y a  otra cosa.

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3 pensamientos en “Autodestrucción / reconstrucción. Jornada 16

  1. Nunca pensé que se pudiera meter a Warren Zevon en una cronica de futbol. Y asi sigue la letra: Yo estaba en la casa cuando la casa ardió/ yo conocí al hombre con la corona de espinas/ le ayudé a cargar su cruz a traves de la ciudad/ yo estaba en la casa…los madridistas cargan con la cruz de haber metido al enemigo en casa. ¿Su presidente caerá algun dia en la cuenta o ya cayó pero su soberbia le impide procesarlo?

    • A Zevon hay que llevarlo siempre, en previsión de lo que pueda pasar.
      Yo creo que Florentino ya se ha enterado, al fin, de que la zorra está en el corral y de que el Madrid trabaja para Mourinho Inc. y no al contrario. Que Marca esté repartiendo estopa al respecto es señal de que el ser superior ha dado el plácet.

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