Adrián Sánchez Esbilla

Fin (de la primera parte)

mouCamacho se atolondra en el centro del campo y sin pensar ni mirar da un pase hacia su propia portería. Messi, que sesteaba haciendo de palomero, se activa a la velocidad del instinto, acelera la carrera, llega al balón, recorta en el sitio a caballero y la empuja.

Al jugador, que es la línea recta del fútbol, no se le pueden hacer regalos. Así y todo, el Málaga tardó en resquebrajarse y le sostuvo una muy buen primera parte al Barcelona. Sin muchas opciones claras para ninguno de los dos, a excepción de una oportunidad del propio Messi que Caballero limpió desde el suelo, pero con buen juego.

Cuando tenían el balón, los de Pellegrini tocaban ágiles, con unos soberbios Isco, Joaquín y Toulalan; cuando no aplicaban el fórceps al centro del campo, obligando a los barcelonistas a jugar separados, impidiendo es fútbol en corto y de reunión con el cual asfixian a los rivales; ese que sacaron en la segunda parte. Con un Iniesta iluminado deslizándose por el verde y un Busquets haciendo de lo prodigioso algo ordinario, el Barça se impuso como una ley natural.

Caben pocas dudas sobre que el Barcelona ganará todos sus partidos hasta que cierre La Liga. Es el único equipo del mundo que sabe que si juega bien, gana. Y en la competición doméstica nadie le ha hecho dudar.

El Atlético puede estar satisfecho con su temporada: es de campeón. Simeone ha solidificado al fin al equipo, le ha devuelto identidad y valores, lo ha reatletificado. Fuera la tontería del perdedor entrañable y vuelta a la grandeza. Ayer aplastó sin miramiento al Zaragoza, sumó y se puso a pensar en el siguiente. Si el Barça es lírico, el Atlético pone el realismo en el torneo. Es un equipo de verdad: honesto, duro y mundano.

sport

Portada del diario Sport publicada el pasado domingo

El Real Madrid es, a su manera, también honesto. En el Sadar (Reyno de Navarra para los cursis) firmó la rendición liguera. Sin sonrojo, sin disfraces, sin falsos alardes ni desgastes superfluos. Se acabó, no nos llaméis más para esto, no estamos. Un tiro entre los tres palos en 90 minutos de esparcir grijo. Sin Cristiano el Real Madrid quedó reducido a la inoperancia.

Cuando sale Kaká al campo uno sabe que Mourinho ya ha dado por finalizado un partido. Es como decir “desde aquí ya es amistoso. Solteros contra casaos”. Si el propio exfutbolista se borra en un cuarto de hora es que hasta él mismo se ha dado cuenta de su estatus en el equipo. Al Madrid le respira el Betis en el cogote y la necesidad de pelear por un puesto de Champion se va haciendo cada partido más tangible. Pero a Mourinho le preocupan más esotéricas insinuaciones sobre esto o aquello y manipular a los jugadores para entretener a una prensa chacal. Por el Betis perfecto.

Fuera de la zona champions los equipos se reparten los puntos con una alegría digna de mejor causa. Las victorias vuelan de aquí para allá provocando fulgurantes intercambios de puestos. Así los supuestos equipos alternativa, esos que salen a pelear Europa, vagan entre fútbol de espanto –caso el Sevilla–, neurosis de difícil diagnóstico –Athletic– o perpetuos trastornos de personalidad –Valencia– que facilitan que otros menos obsesionados consigo mismos ofrezcan a los espectadores algo digno de ver y de ser llamado fútbol. Esta jornada le tocó al Rayo culminar una racha prodigiosa que lo coloca sexto con 31 puntos que valen ya otro año en primera. Eso también es grandeza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s