Paula Corroto

Francesca Serra: «El éxito de ‘50 sombras de Grey’ es la consecuencia extrema de la lectora mercantilizada»

Francesca Serra 2 © Desirée Rubio De Marzo

Francesca Serra. foto de Desirée Rubio De Marzo

¿Por qué ha triunfado 50 sombras de Grey entre las lectoras? ¿Por qué María Dueñas con El tiempo entre costuras se convirtió en la gran bestseller español de los últimos años? ¿Por qué cada vez hay más novelas sentimentales dónde el argumento se centra en la saga familiar, en el amor, en el desengaño? ¿Por qué éstas están escritas principalmente por mujeres? ¿Por qué, además, son novelas que leen mujeres con una alta cualificación educativa y cultural? La crítica literaria Francesca Serra responde a estas preguntas a partir del concepto de la ‘pornolectora’, descrito en su reciente ensayo Las buenas chicas no leen novelas (Península), y que está encuadrado en la mercantilización de la lectura y la banalización de la literatura más comercial, de la que las mujeres son sus principales damnificadas. Un valiente ensayo que ataca a la industria editorial (en la que también trabajan mujeres) y que advierte sobre una cuestión muy actual: leer un relato erótico no te hace más libre ni más moderna, sólo te hacen creer que es así.

-Comencemos por el concepto. ¿Qué es la pornolectora?

-La pornolectora es una imagen que ha estado creada en el transcurso del tiempo que tiene que ver entre las relaciones entre mercado, literatura y sexo. La teoría de este libro es que cuando la literatura entra de forma masiva en el mercado, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, para ampliar el número de compradores necesita de una suerte de seducción ligada al sexo y entonces coge a esta incipiente lectora como la alegoría del futuro consumo de libros.

-Y esta incipiente lectora se deja llevar. ¿Cómo se produce este cambio de la lectora primeriza a la lectora mercantilizada actual?

-Al principio las lectoras empezaron a aumentar y cada vez había más. Pero sólo aumentaron en la dirección hacia la cual les llevaba el mercado con un tipo de literatura unidimensional, muy comercial y dirigida a un público muy impresionable y emotivo.

-En este sentido, la tesis de su libro viene a decir que la industria editorial se ha convertido en una especie de industria de cosméticos. El libro es el nuevo pintalabios.

-Sí, es exactamente eso. El libro es una mercancía más y necesita de una mujer desnuda, como era representada las lectoras en los cuadros de la segunda mitad del siglo XVIII. Es decir, el estereotipo de la mujer lectora del XVIII es la mujer que lee desnuda tumbada en la cama.

-Es curioso, pero entre revistas modernas, progresistas, hipsters, se ha puesto de moda el eslogan ‘Reading is sexy’. Y tuitean y cuelgan en Facebook fotos de mujeres atractivas semidesnudas leyendo. Imágenes que son compartidas en las redes por otras mujeres. ¿Es un retroceso que la imagen del XVIII vuelva a estar de moda en 2013?

-Es el mismo proceso de hacer publicitar una lejía o un ambientador para la casa. Se pone una chica guapa con poca ropa y se vende el producto. Todo aquello que es sexy es hoy mucho más comercial.

-Sí, pero me llama la atención que sea este tipo de revistas, modernas y progresistas.

-En realidad en esta vuelta de las revistas progresistas a la imagen de la pornolectora lo que se da es un quid pro quo llegando al extremo de que las mujeres progresistas siguen todavía reconociendo que lo más importante es admitir que la lectura para la mujer es un espacio de libertad, de emancipación, en el sentido placentero. Y con este libro lo que quiero llamar la atención es que  incluso este espacio imaginario libre de la lectura es un espacio de manipulación masculina.

-¿Creado porque la industria editorial está dirigida por hombres?

-Como gran parte del espacio político, social y cultural dominado por hombres.

-¿E Internet no está abriendo un espacio para la presencia de mujeres recomendando otro tipo de libros más allá del mainstream? ¿No se puede abrir otra tendencia por ahí?

-Mientras sigamos con eso de que las revistas progresistas manejan la idea de que ‘leer es sexy’ estaremos en lo mismo. Internet no es más que un escaparate del márketing.

-A pesar de ello, en los últimos tiempos han  aparecido otros libros escritos por mujeres como Teoría King Kong, de Virginie Despentes, y hay otro tipo de libros que leen las mujeres más allá de los títulos más comerciales.

-Lo que ocurre es que el sistema literario tiene una consistencia muy fuerte y las excepciones nunca hacen las reglas. A mí me interesaba con este libro era ver qué está sucediendo con los bestsellers y el mainstream que leen las mujeres.

las buenas chicas-¿Puede explicar entonces qué ha sucedido con el exitazo de 50 sombras de Grey?

-Es la extrema consecuencia de toda esta historia de la pornolectora, de la lectora mercantilizada, que comienza en el siglo XVIII, que tiene su paso intermedio en Madame Bovary y que concluye con 50 sombras de Grey.

-Eso deja en muy mal lugar a las mujeres. Es como si no hubiera habido ningún tipo de revolución sexual en los últimos treinta y cuarenta años.

-En efecto, yo meto el dedo en algo que es muy negativo, pero que si no tenemos la voluntad de ver cómo funciona esto, las lectoras jamás podremos salir de esta situación, aunque sea doloroso contemplar esta realidad. Sobre todo porque toca un espacio íntimo que es la relación entre las mujeres y la lectura, que te agita, que te mueve.

-También es curioso que 50 sombras de Grey lo lean mujeres que considero que tienen un alto nivel educativo y cultural.

-Sí, es que no tiene tanto que ver con el nivel educativo y cultural de la mujer. No sé cuáles son las estadísticas sobre los niveles de educación de estas lectoras de este tipo de libros, pero en mi experiencia incluso mujeres cualificadas y profesionales leen estos libros.

-Cierto. Yo conozco a alguna y me pregunto por qué sucede.

-Porque el estereotipo de la pornolectora es tan fuerte que incluso surge de las cenizas de la cultura real, de la cual las mujeres también forman parte.

-Efectivamente porque las mujeres también fomentan que se lean estos libros.

-El estereotipo es muy fuerte, se concibió muy bien e incluso nosotras, mujeres cualificadas, formamos parte de él, al punto de que nos llegamos a considerar más libres porque leemos historias eróticas. Y sin embargo olvidamos que detrás de todo esto hay una direccionalidad intencionada. Mientras que para los hombres la lectura está establecida como racional, pasional y de entretenimiento, para las mujeres no tiene tanta diversidad y sólo son libros dirigidos al corazón y al útero.

-¿Considera feminista su ensayo?

-Sí, para mí sí, pero muchas lectoras feministas no se han mostrado de acuerdo conmigo. En parte por miedo a una representación demasiado negativa de sí mismas. Sin embargo, he de decir, que esa representación no es el libro, sino la realidad.

-¿Qué podemos hacer las mujeres para cambiar esta tiranía, esta dominación también en la literatura?

-Primero, aceptar mirarnos al espejo, incluso viendo aquellas cosas que no nos agradan, y segundo, intentar hacer una crítica más fuerte al sistema no sólo social, sino literario.

-Para eso tendrían que empezar las mujeres que desarrollan su trabajo en el ámbito de la industria editorial.

-Sí, en parte sí, lo que ocurre es que cuando empiezan a ascender en la escala social se limitan a reproducir los roles del poder. Por esa razón tenemos a tantas escritoras escribiendo para pornolectoras.

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6 pensamientos en “Francesca Serra: «El éxito de ‘50 sombras de Grey’ es la consecuencia extrema de la lectora mercantilizada»

  1. Está bien la teoría, pero me parece una burrada lo de Madame Bovary, siendo la novela (entre otras muchas cosas) una ridiculización de la pornolectora.

  2. Yo empecé a leer y lo dejé en el capítulo nueve. No quería perder mi tiempo. Hay cosas mucho más interesantes. Lo que sucede es que en general no es un tiempo de riesgos ni de grandes pasiones. Creo que triunfa por la crisis.

  3. Pingback: Novelas para el útero y el corazón | NEVILLE

  4. Yo lo dejé también a los varios capítulos. Me parece una novela convencional en su forma de narrar y bastante comercial como para eso:atraer a muchos lectores y lectoras. No tiene calidad literaria. Es consumista nada más e imagino que creará, si no ha creado ya, una tendencia o moda.

  5. Hoy en día a cualquiera le publican un libro y cualquiera es un crítico literario diciendo cuatro chorradas. Y le aplaudirán y todo.

  6. Hay un hecho que está perfectamente claro sobre este libro: Se trata de una estrategia de marketing enorme a nivel mundial. ¿Cual es la razón?. Manipular a las mujeres. Despues de décadas de liberación femenina, muchas mujeres no han podido cumplir las espectativas que la sociedad les demandaba a ellas. Por otra parte, los hombres han sido sumidos en la confusión, ya que los hombres deben de actuar de acuerdo con la igualdad. ¿Que se consigue con un libro como este?. Lo que se pretende es que las mujeres vuelvan a un rol tradicional de sumisión, y que los hombres puedan ejercer la violencia consentida en sus habitaciones con sus parejas. De esta forma las mujeres se sienten “completas”, y los hombres no son violentos en la calle, y rinden más en su trabajo. Es todo una trampa mental, manipulación a gran escala. Además, si hay muchas mujeres que no puede cumplir el rol de “sumisa”, las compañías farmaceuticas podrán ofrecerles nuevos anti-depresivos. Está todo planeado para manipular la libertad humana. (Buscad “Instituto Tavistock”, “Rand Corporation”, y manipulación mental).

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