Adrián Sánchez Esbilla

Lo importante es contarlo. Jornada 25

General Views of European Football Stadiums

El adiós a San Mamés está siendo triste, con un patetismo nada heroico pero si muy literario. Algo se está muriendo en  esta Liga que tiene la intrascendencia pegada como si fuese un molusco y a nadie parece importarle. El fin de San Mamés es el fin de una manera de entender el deporte, el juego mismo. Es la historia diluyéndose en un presente desmemoriado, carente de liturgia y mito. Si en el fútbol no hay ritos todo se nos va a quedar cada vez menos mágico, cada vez más prosaico.

Paradójicamente, la caída del Athletic es puro relato, antiépico, trágico, desmesurado. Pero para hacer que esta derrota sea algo más que una humillación hay que contarla, hay que transformar la historia en historias. El fútbol necesita ser relatado para trascender. Los partidos demandan ser contados, los jugadores mismos no son nada sin las historias sobre ellos, los lugares, quizás los lugares por encima de cualquier otra cosa, crecen con las leyendas que la gente cuenta.

En las historias los defensas cortan avances inverosímiles, los delanteros saltan tres metros y driblan a los contrarios a petición del público, los partidos parecen durar para siempre o se concentran en un segundo, y lo mismo da porque el tiempo se anula. Es meter las manos en la memoria y en la narración, rehacerlo todo una y otra vez. Y los lugares son como templos para esta ceremonia del fútbol, iglesias paganas del recuerdo, receptáculos de un legado que cada vez que se relata se transforma, mejorado, mitificado.

Si uno mira las fotos parece que al viejo San Mames se lo esté comiendo el nuevo, como si un extraño caníbal esquelético le hubiese brotado del costado y amenazase con tragarlo. Es un metáfora espeluznante de la realidad.

El Athletic de Bilbao le está faltando el respeto a su estadio, lo está dejando en evidencia en su vejez, pero a la vez está honrando el carácter narrativo del fútbol, con lo cual engrandece la leyenda de ese mismo estadio. El último año en San Mamés tuvo su lamentable corolario el sábado noche con el 1-3 con el cual la Real Sociedad remontó el último derby de la historia en la Catedral.  Por si fuera poco la victoria en paralelo del Celta contra el Granada en el día en que resucitó Iago Aspas manda a los bilbaínos a tres puntos del descenso.

¿Os imagináis que en el último año en San Mamés el Athletic de Bilbao descendiese por primera vez a segunda división habiendo sido además goleado por la Real? Eso es el relato, eso es pura historia futbolera. Nada menos que el derrumbe de un histórico el año que cierra su campo. El fútbol está amenazando al club que abraza la modernidad: “Si le das la espalda a la tradición me lo cobraré”,  parece decir. La leyenda ya está en marcha. Baje o no baje, dentro de años y años contaremos la historia triste del Athletic de Bilbao en el último año de San Mamés. Aquel equipo que jugó  dos finales en un mismo año y perdió las dos empezando allí a relatar su legendaria autodestrucción.

Y luego se jugó la jornada 25 de Liga. Pero esa no tuvo relato, no tuvo historias.

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