Ismael Rodríguez

Más allá de los eones: Las contradicciones de Lovecraft

tumblr_ma3560p6SV1qz9ut1o1_1280

Los aficionados a Lovecraft en España llevamos unos años de enhorabuena. En 2007, al cumplirse setenta años de la muerte del gran autor de Providence, sus obras pasaron a estar en dominio público, lo que quiere decir que cualquiera puede tanto reproducirlas libremente como traducirlas sin falta de pagar ninguna cantidad a los propietarios de los derechos. Este proceso, que muchos en la industria cultural tratan de retrasar lo máximo posible, es lo que ha causado todo tipo de reediciones de la obra del genio americano.

Y es que ahora nos resulta difícil acordarnos de que durante muchos años se tuvieron que conseguir los relatos del autor rebuscando entre recopilaciones, algunas de dudosa calidad, en las que apenas una obra suya justificaba la adquisición. Muchos recordamos todavía, y atesoramos, aquel volumen de Alianza llamado Los mitos de Cthulhu, con selección de Rafael Llopis, que nos descubrió todo un mundo de terror cósmico.

Narrativa completa vol 2Pero aquella miríada de títulos, de relatos repetidos, de traducciones inconsistentes, parecen haber pasado a mejor vida gracias al trabajo de la editorial Valdemar en su monumental edición de la Narrativa completa de Lovecraft en dos volúmenes, que inició ya en 2005. Dos grandes y pesados libros que esconden en su interior todos los relatos y novelas cortas que el autor firmó durante su vida acompañados de unas interesantes notas de los traductores. Fue una lástima que un cambio en éstos causara que el espacio entre ambas entregas se dilatara durante cinco años, pero eso no empaña en absoluto el resultado final.

De hecho, aprovechando la buena nueva de la llegada del segundo volumen a nuestras manos, Valdemar decidió dar otra edición definitiva, la del imprescindible ensayo El terror sobrenatural en la literatura. Se trata de otro tomo que no puede faltar en la biblioteca de cualquier aficionado, y en el que de nuevo se presenta todo tipo de material adicional que distancia la versión de Valdemar de otras muchas que se realizaron al tiempo, o se han realizado con posterioridad.

Para entonces todos los aficionados nos preguntábamos si nos esperaba alguna sorpresa futura. Y por suerte así ha sido, con la llegada de Más allá de los eones, la recopilación definitiva de las colaboraciones literarias de Lovecraft a lo largo de su carrera.

Magnífico, pero no perfecto

Sin embargo, no podemos dejar de mostrar nuestra sorpresa ante la edición realizada por Valdemar en esta ocasión. Si en las obras anteriores se tendió hacia un aumento de los contenidos, oscilando desde las interesantes notas al texto a todo tipo de material recuperado de otras publicaciones, esta vez nos topamos inesperadamente con una edición inferior a la original americana.

A uno le da la impresión de que la editorial española ha comprado los derechos independientes de los relatos que componen la edición, en lugar de acudir directamente a la admitida fuente. Esa sería el The Horror in the Museum and Other Revisions que tan bien revisó S. T. Joshi, sin duda alguna el mayor experto en Lovecraft actualmente, para Arkham House en 1989. De ahí que se pueda entender la carencia de la introducción original de la pluma de August Derleth, la añadida posteriormente por parte del propio S. T. Joshi, o una tercera aportada por el experto en literatura de terror Stephen Jones para la edición de Del Rey en 2007.

Más allá de los eones 1Tal vez es esa carencia de material adicional lo que le da al volumen un aspecto de desnudez frente a las otras ediciones de Valdemar. La única aportación a los textos originales es una ligera introducción de la pluma del traductor José María Nebreda, que ya había trabajado en el primer volumen de la Narrativa completa. Dicha introducción es interesante en su acercamiento al trabajo como «negro» literario de Lovecraft, pero se antoja ligera y superficial tras las experiencias anteriores, funcionando como una presentación del texto antes que como un contenido adicional.

Pero superando esas reservas para la edición, que no dejan de ser quejas de poco menos que fanático, lo cierto es que Más allá de los eones nos da lo que nos promete: todas las historias en colaboración de Lovecraft que se han podido identificar. Aún más, nos permite cuestionar, y tal vez superar, muchos de los lugares comunes que sobre el autor de Providence se han ido construyendo en el tiempo.

Las contradicciones de un autor

Howard Phillips Lovecraft era, como nos muestran los estudios más recientes, un hombre de contrastes. Para el aficionado literario medio ha quedado la figura del hombre solitario, extraño, racista y con miedo al sexo femenino. Sin embargo, en sus cartas y en las palabras de aquéllos que le conocieron se descubre un hombre amable, inseguro pero nunca misántropo, que en ocasiones disfrutaba realmente de la compañía de sus amigos, a los que no dudaba en dar consejos y tratar de prestar su ayuda siempre que se la pedían.

Esa contradicción, la existencia de otro Lovecraft diferente al que se nos ha dado a conocer, se traslada también a su propia obra. Durante muchos años todos los estudios literarios sobre su producción han estado limitados por las opiniones de August Derleth o la biografía escrita por L. Sprague de Camp en 1975. De ahí, sin ir más lejos, que se institucionalizara el término de los Mitos de Cthulhu para definir gran parte de su narrativa.

Para Lovecraft, que en todo caso se refería a esa parte de su obra con el juguetón término de «yog-sotherias», su obra no era un ciclo mítico en la manera estricta que Derleth quiso ver, sino una expresión constante de sus creencias. En la maravillosa An H. P. Lovecraft Encyclopedia, de S. T. Joshi y David E. Schultz, se discute largo y tendido al respecto, llegando a la conclusión de que no existió en ningún momento un intento de crear una mitología formal antes de la irrupción en escena de Derleth.

Aquí merece la pena en particular acercarse a los relatos escritos en colaboración, por ser en éstos donde es más fácil apreciar la naturaleza lúdica que se esconde en las referencias cruzadas con las que parecen sembrarse los textos. En una búsqueda consciente de la indefinición, Lovecraft empleaba nombres similares para supuestas deidades que apenas se asemejaban, dejando escritas lo que podían parecer pistas de una composición mayor que simplemente no existía. Su juego con el lector era bienintencionado y, lo que es más importante, compartido por otros autores, en lo que a menudo se ha llamado «el círculo de Lovecraft».

Ahora más que nunca el lector español puede encontrarse con un autor que, sin abandonar en ningún momento sus temáticas predilectas, presenta una mayor amplitud de la que normalmente se le reconoce en el ejercicio de la literatura de terror. De hecho, en colaboraciones como las realizadas con C. M. Eddy se puede ver, de manera indudable, que Lovecraft podría haber derivado sin problemas a una temática más macabra e insana en lo formal de así haberlo deseado. A este respecto es recomendable la lectura del relato Querida muerte, que no solamente estuvo a punto de conseguir que el número de la revista Weird Tales en que se publicó fuese prohibido en Indiana, sino que logró que se miraran con lupa los relatos que envió con posterioridad.

El legado superviviente

An HPL EncyclopediaDesde la perspectiva actual, sin embargo, hay algo aún más importante que la recuperación literaria de las colaboraciones de Lovecraft: la recuperación de su legado.

En la superficie esto parece sencillo. Así, basta con pasearse por cualquier tienda especializada para poder encontrarse con peluches de todo tipo de seres lovecraftianos junto a adorables muñecos que nos muestran a un Cthulhu que podría mezclarse con la última colección de LEGO sin problemas. Tampoco es necesario más que un vistazo a la sección de terror de cualquier librería para encontrarse a una multitud de autores que creen escribir a la manera de Lovecraft, sin que algunos parezcan comprender por qué la obra del autor de Providence funciona y la suya no.

Por supuesto no todo se queda en una vacua superficialidad, y por ejemplo hemos tenido la suerte de contar con ediciones recientes en castellano de algunas de las recopilaciones de relatos editadas por Robert M. Price para la editorial Chaosium. Price, estudioso de la Biblia además de experto lovecraftiano, personifica al aficionado moderno que ha abrazado los Mitos de Cthulhu en su expresión más amplia, sin perder por ello la capacidad de crítica. De hecho en bastantes ocasiones lo mejor de sus volúmenes terminan siendo las notas con las que comenta cada uno de los relatos elegidos.

Además Lovecraft también ha llegado a nuestra literatura, y con bastante buena salud. Dejando de lado por esta vez a clásicos como Juan Perucho, podemos encontrarnos recientemente dos propuestas españolas que beben claramente del legado lovecraftiano. Por un lado estarían las dos recopilaciones publicadas por Edge Entertaiment bajo el título de Los nuevos Mitos de Cthulhu y Las mil caras de Nyarlathotep. Una propuesta, la de producir recopilaciones de nuevos relatos lovecraftianos por autores españoles editadas directamente en bolsillo a un precio competitivo, que quizá peque de encontrarse circunscrita a las aportaciones de los miembros de la Asociación española de escritores de terror (Nocte), donde lo cierto es que no parece existir una auténtica tradición de obras de estilo lovecraftiano.

NeonomiconDicha tradición sí que existe en el caso del autor del Necronomicón Z, Alberto López Aroca. Sin embargo el autor albaceteño, tal vez temiendo verse constreñido por el tono y la prosa de Lovecraft, le imprime a su obra un tono de gran guiñol que a menudo parece escapársele de las manos. Personalmente veo acercamientos a una visión del sexo en Lovecraft siguiendo la estela del Neonomicón de Alan Moore, que igualmente resultaba un intento de actualizar los mitos que no acababa de cuajar.

Toda recuperación de Lovecraft parece pasar obligatoriamente por la fidelidad a su carácter cósmico. La suya es una concepción del terror atemporal, que no sigue el camino de la casquería y el valor del shock de muchas obras actuales. Su objetivo es el cuestionamiento de la realidad que hemos creado como sociedad, basándose en la convicción de que la humanidad en su conjunto es insignificante cuando se contempla el vasto universo que nos rodea, algo que está presente en sus relatos en colaboración tanto como en los propios.

A pesar de que su obra ya no dejará nunca de pasearse por todo tipo de expresiones pop, muchas de ellas tan lejanas como uno pueda concebir de su origen, todavía existirá esperanza para Lovecraft mientras se siga recuperando su legado, así como el de sus colegas y  continuadores. Uno quiere que esta edición de Más allá de los eones tenga éxito porque se lo merece. Y también para que algún día veamos las cartas de Lovecraft (o al menos una selección de las mismas) publicadas, claro está. Pero también para poder soñar con un tomo que recopile todos los relatos que August Derleth hizo pasar por colaboraciones postmortem con el autor de Providence, por mucho que fuesen la primera gran traición a la esencia lovecraftiana.

Al igual que Lovecraft y su obra, sus lectores también debemos de ser seres profundamente contradictorios.

PD: No puedo dejar de mencionar la presencia en el volumen del relato El montículo, firmado junto con Zealia Bishop. En dicho relato el lector podrá conocer la historia de Pánfilo de Zamacona y Núñez, caballero de Luarca, en Asturias. No creo que haga falta decir nada más.

Anuncios

Un pensamiento en “Más allá de los eones: Las contradicciones de Lovecraft

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s