Marcos García Guerrero

Picnic en Sabadell Rock

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«¿Es todo lo que vemos, o parecemos, sólo un sueño dentro de un sueño?». Con esta enigmática frase de Edgar Allan Poe da comienzo Picnic en Hanging Rock, el film de Peter Weir que adapta la novela homónima de la australiana Joan Lindsay. Esta reflexión, tan poética como desasosegante, es la misma que muchos aficionados del Sporting nos hacemos después de la extraña y dolorosa derrota de este domingo ante el Sabadell. ¿Era lo vivido en las últimas jornadas nada más que un sueño dentro de un sueño?

En la película de Weir (y en la novela de Lindsay), un grupo de colegialas celebran un almuerzo campestre el día de San Valentín en el promontorio de Hanging Rock, en donde varias de ellas desaparecen sin dejar rastro.  Algo parecido a lo que le sucedió ayer a las aspiraciones del Sporting.

Empezar perdiendo desde el primer minuto no es algo nuevo (recordemos el reciente partido ante el Barça B), pero que a los ocho minutos se cargue ya a la espalda la losa de un segundo gol es demasiado peso para la sufrida posición en la tabla del Sporting. Ya no se trata, como dice Sandoval, de jugar partido a partido, sino de ganar el encuentro que se disputa mientras se intenta olvidar todo lo desperdiciado con anterioridad. La clasificación se encarga cada semana de recordarnos que no nos enfrentamos a once jugadores, sino a treinta y dos jornadas anteriores.

Por eso sorprendió que el equipo se sobrepusiera al doble mazazo inicial del Sabadell reenganchándose a un partido que por la frecuencia de goles recordaba a las más alocadas tardes de la época de Preciado. Cada vez muerde más arriba este Sporting, y cada vez juega atrás con el culo más al aire. El papel de la defensa en el tercer gol del Sabadell fue simplemente lamentable.

No sirvieron para nada los aciertos rojiblancos delante (pocas veces se va un equipo de vacío tras marcar tres goles fuera de casa), ni la superioridad numérica en la segunda parte; el asedio final sportinguista pecó de la lógica precipitación a la que le obliga el jugar sin red jornada tras jornada (se intentó  marcar el quinto gol antes que el cuarto), y de hacerlo además con una zaga que parece perdida en la misma dimensión paralela por la que deben pulular las desgraciadas chicas de Hanging Rock (la última jugada del partido fue un balón al palo del Sabadell).

Fin de rachas en la Nova Creu Alta: las de las cuatro derrotas consecutivas de los locales y las de las tres victorias seguidas rojiblancas. El Sporting se fue de picnic a Sabadell y perdió entre sus rocas tres puntos que al final pueden ser vitales. «¿Es todo lo que vemos, o parecemos, solo un sueño dentro de un sueño?». Puede que sí. Quizás vaya siendo hora de que despertemos.

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