Víctor Muiña Fano

Velocidad de crucero: Gijón Mariners 28 – Cantabria Bisons 0

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Tras un merecido descanso volvieron los Mariners a las Mestas para enfrentarse a los Cantabria Bisons, en un duelo en el que los locales partían como claros favoritos gracias a su impecable trayectoria liguera y a la sólida victoria que consiguieron frente a los cántabros en la ida de la liga. Por primera vez en la temporada se pudo disfrutar, además, de una primaveral caminata previa rumbo al Piles, en la que participaron unos cuantos seguidores sportinguistas que tenían cita deportiva un par de horas más tarde y aprovecharon para conocer el otro fútbol de la ciudad. Se mezclaron por el Paseo del Muro el verdinegro americano y el rojiblanco inglés.

Más gente que otros días, por tanto, pero seguramente menos que en las próximas semanas: sigue aumentando la afluencia a una tribuna en la que varias personas aprovechaban los prolegómenos para recoger sus carnets de socio. Se les veía contentos con las sudaderas que les entregaban, mientras leían encantados que el carnet da derecho a acudir a las asambleas que el club celebra periódicamente. Sí, han leído bien: asambleas. Para que vean  cómo difieren las cosas en los 500 metros escasos que separan las Mestas del Molinón.

Quizá es esa higiene institucional la que contribuye a intensificar el buen ambiente propiciado por la excelente marcha de un equipo que afila los dientes de cara a las próximas semanas. En cualquier caso, antes de pensar en la primera plaza de la liga regular había que enfrentar a unos Bisons que llegaban a Gijón con seis derrotas a cuestas. El partido no peligró en ningún momento para los locales, a los que les bastó con la habitual inspiración de sus corredores, el buen papel del quarterback Marcos Martínez y la efectividad del pateador Raúl Caldero, autor también de un espectacular touchdown, para sellar una cómoda victoria por 28 – 0.

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Además, como viene siendo habitual, los gijoneses demostraron su tremenda capacidad defensiva deteniendo una y otra vez los ataques de los cántabros, que prácticamente no gozaron de ocasiones durante todo el encuentro. En la segunda parte, la seguridad local se combinó de nuevo con algunas imprecisiones fruto del cansancio y, como sucediera frente a los Hurricanes, los árbitros fueron adquiriendo progresivamente un molesto protagonismo que, al menos en esta ocasión, sirvió para que los asistentes siguiésemos haciéndonos con el reglamento gracias a los esfuerzos del speaker y la notoria mejoría de la megafonía de los Mariners.

Sin embargo, cuando todo el mundo estaba empezando a echar de menos algo de acción sobre el terreno de juego, el partido se encabritó y reclamó la atención de la grada de forma preocupante: a pesar de no haber sido un encuentro especialmente bronco, ya durante la primera parte el número 77 visitante, Alberto Galván, había tenido que retirarse lesionado, rumbo a los vestuarios. Posteriormente, tras la reanudación, el juego se vio nuevamente interrumpido durante varios minutos mientras las asistencias se llevaban, rumbo al hospital de Cabueñes, al cornerback cántabro Francisco Gárate.

Resulta emocionante comprobar cómo los aficionados de un deporte intensamente volcado en el espectáculo, pasamos vertiginosamente de celebrar los trompazos más sonoros a preguntarnos preocupados unos a otros qué habrá ocurrido. De repente, el público ve a través de las armaduras de los jugadores a las personas que van a entrenar después del trabajo. Deportistas que no pertenecen a ninguna élite y no cobran ni millones, ni cientos de miles, pero se lesionan. Incluso ellos mismos abandonaron brevemente su enfrentamiento para mostrar, rodilla en tierra, ese respeto deportivo anglosajón que el football preserva entre sus muchos gestos y celebraciones. 21 tipos acolchados observando en silencio cómo uno de los suyos abandonaba el terreno de juego del peor modo posible.

Afortunadamente, el susto se quedó en una breve muestra de las bondades de la sanidad asturiana: les alegrará saber que la dolorosa luxación de hombro del bison no le impidió regresar a casa junto al resto de sus compañeros. El equipo cántabro se fue, por tanto, al completo, aunque no pudo añadir a su equipaje una victoria que les esquiva esta temporada tanto como se tropieza con los Mariners, que siguen navegando por la liga regular con velocidad de crucero.

Pero recuerden: el parte meteorológico cambia en las próximas fechas. Los gijoneses afrontarán un último escoyo el día 27 de este mismo mes, cuando se jueguen el liderato frente a los Hornets, único equipo al que no han sido capaces de vencer este año.

Un buen desafío para prepararse para lo que viene después: el abordaje a la máxima categoría del football español.

(Fotografías: Mayte Fernández Cueli)

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Un pensamiento en “Velocidad de crucero: Gijón Mariners 28 – Cantabria Bisons 0

  1. Fantastico como de costumbre Victor Muiña, el “pildorazo” que les envia a los de la casita de cristal de Mareo…..no tiene precio. Juanfersa Gijon, las chicas del Biesca, y tantos otros y por supuesto Mariners…..pocos, muy pocos medios, muchos logros y sobremanera mucho esfuerzo. Las comparaciones ademas de odiosas a veces resultan …esclarecedoras.
    GO MARINERS.

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