Pablo García Guerrero

Jay Color: «Todos los estilos musicales se han mezclado y bastardizado»

Javi Mancos, Javi Lansbury, Javi Futuregold/Mud Pretty/Volume Arcade… Javier Otero (Pola de Laviana, 1975), a.k.a. Jay Color, lleva veinte años de carrera musical, en un tránsito desde las guitarras pop de Los Mancos, a mediados de los noventa, pasando por la atormentada languidez de Lansbury, hasta los turbulentos paisajes electrónicos que, en solitario o en diversas formaciones, ha construido en los últimos tiempos coincidiendo con su residencia en Londres. Diseñador gráfico, guitarrista, letrista y vocalista, el sábado 4 de mayo actuará en el festival LEV de Gijón con su formación Futuregold, junto al también asturiano Kresy, y NEVILLE lo entrevista a caballo entre Londres, París y Ranón.

—Tienes varios proyectos musicales al mismo tiempo, uno en solitario, otro con Kresy, otro con Andrew Bunsell…

—Con Kresy estoy haciendo Futuregold, que es un dúo de música electrónica con influencias r&b, dub, trip-hop, en el que participo como productor y como vocalista. Luego está mi proyecto en solitario, Mud Pretty, en el que ejerzo como productor, y que es para mí un experimento. Y luego tengo otra historia en Londres con Andrew Bunsell que se llama Volume Arcade, con el que acabamos de sacar nuestro primer EP, algo más experimental, una especie de jazz cósmico, psicodelia, algo así.

—Empezaste en Asturias con distintos grupos, como Los Mancos o Lansbury, y luego te fuiste a Londres a buscar trabajo. ¿Cambiaron tus gustos musicales cuando llegaste allí? ¿Qué encontraste en Londres que no sonaba en Asturias?

—En realidad, la música que influencia estos grupos en los que estoy metido ahora siempre ha estado presente para mí, lo que pasa es que cuando estaba en España no tenía a nadie con quien compartir ese tipo de música.

Jay Color (Javier Otero)

Jay Color (Javier Otero)

No sé si sería imposible, pero si hablamos de Londres, lo que me influenció fue vivir, como vivo, durante estos ocho años en un barrio (Hackney) donde lo que escuchas por la calle es reggae, dub y hip-hop únicamente, músicas de las que ya era fan anteriormente, pero que no habían entrado en mi vida cotidiana de forma tan clara. Estando alejado de los músicos con los que solía colaborar, encontrándome a mí mismo on my own devices, como dicen por aquí, y absorbiendo esas influencias, pues lo que te va a salir musicalmente va a estar influenciado por todo eso. Creo que cualquier chaval puede escuchar la misma música que escucho yo, tiene acceso a los mismos discos. En mi caso la influencia viene del sitio donde vivo, que me abrió las puertas a escuchar un tipo de música que ya me gustaba de antes, pero que al vivir aquí me atrajo más, le encontré más sentido.

—¿Qué grupos, por ejemplo?

—Pues Massive Attack, Horace Andy, Lee Scratch Perry, clásicos que todo el mundo conoce, o gente más nueva como Evian Christ. Hay un sello en Londres que se llama TriAngle que está sacando a gente muy interesante como Evian Christ, OoooOo… Cuando puse en Facebook, un día, una canción de OoooOo, un amigo, que es de Ciaño, comentó: «Sólo para oídos educados».  Sí, porque o sabes un poco de qué va el rollo o piensas: «¡Vaya mierda!»…

—Tú empezaste con el indie, en la larga estela de los Smiths, Stone Roses, Tindersticks…, ¿cómo fue el salto a la electrónica?

—Pues aunque yo empecé en grupos de indie y post-rock y me dediqué durante años a hacer música basada sobre todo en guitarras, siempre he estado interesado en la electrónica. Tanto en la música de baile como en otras escenas. Había colaborado esporádicamente con gente como Tape o Kresy, escrito y grabado canciones con ellos, pero nunca concretamos nada serio. Siempre he asistido a fiestas, conciertos y festivales y he sido un consumidor constante. Supongo que empecé con la electrónica tan pronto como llegó a mis oídos, lo mismo que con el resto de música que me ha ido llegando: para mí no hay diferencia, la música es música y ya está. Hace cosa de dos años, cuando la banda de post-punk en la que tocaba en aquel momento, Pay Color, se disolvió, empecé a escuchar un montón de nueva música electrónica y hip-hop. Llevaba ya unos meses haciendo temas con Kresy, simplemente pasando el tiempo haciendo música, por diversión, sin más pretensiones. Vimos que los resultados eran buenos, así que decidimos hacer un proyecto más concreto y así empezó Futuregold.

Lost Forever Now, el EP en solitario de Jay Color como Mud Pretty

Lost Forever Now, el EP en solitario de Jay Color como Mud Pretty

—Viniendo del indie hasta la electrónica, quizá algunos no compartan esa progresión: ¿crees que sigue habiendo muchos prejuicios respecto a la música electrónica?

—Hoy en día, si tienes prejuicios contra cualquier estilo o cualquier forma de hacer música, es tu problema… Las barreras ya se han borrado prácticamente del todo. Todos los estilos se han mezclado y bastardizado. El mundo es un caos de sonidos, imágenes, de información, de mensajes… O bien tu mente se abre a todas esas posibilidades y aprendes a procesarlas en tu beneficio, o bien decides quedarte en tu caja, en tu zona de confort. Si eso es lo que te pone, por mí vale, hasta tiene su lógica. Pero para mí mismo no sirve. Mis gustos son totalmente erráticos, van en todas direcciones al mismo tiempo, para mucha gente podrían hasta resultar contradictorios, pero nunca podría centrarme en hacer un solo tipo de música o en una sola forma de escribir o de abordar un proyecto, tengo que mutar todo el rato, o si no me aburro. Supongo que la respuesta a tu pregunta es que si tienes cualquier tipo de prejuicio ante cualquier forma de arte, pues bueno…, peor para ti.

—Precisamente, una de tus ideas para el futuro es hacer un disco de folk con Mud Pretty. ¿Y ese cambio?

—Por eso, porque hay que hacer lo que te apetece en cada momento, y hoy las diferencias entre géneros y estilos musicales ya no son tan marcadas. Estando en Londres me di cuenta de cómo la gente tiene la misma apreciación de Lady Gaga que de Evian Christ, que es uno de los grupos que te comentaba antes. No existe esa diferenciación tan clara entre el pop y otros géneros.

—Pero hay diferencias entre Lady Gaga y otras músicas…

—Sí, porque la producción de las canciones de Lady Gaga es carísima, pero tiene una canción, por ejemplo, que es una recuperación de un tío del underground que ella remezcló. Hoy yo no tengo los prejuicios que se tenían, por ejemplo, en los noventa. En los noventa te tenías que identificar con un grupo de gente, indie, grunge…, lo que fuera, y eso es lo que me mola y lo demás es mierda. Ahora eso no es así. Vamos a ver, en 1992 estaban Nevermind y Dangerous, ¿no?, y o te gustaba una cosa o la otra. Hoy en día te pueden gustar las dos cosas a la vez y no significa nada, no pasa nada.

Meltdowns, EP de Futuregold, proyecto conjunto de Kresy y Jay Color, el 4 de mayo en el LEV de Gijón

Meltdowns, EP de Futuregold, proyecto conjunto de Kresy y Jay Color, el 4 de mayo en el LEV de Gijón

Futuregold, tu grupo con Kresy, actuaréis el 4 de mayo en el LEV de Gijón. Será la primera vez que se os vea tocar juntos en España, ¿no? ¿Qué concierto podemos esperar de vosotros?

—Será la primera vez que se nos vea tocar, punto. Así que no sé aún decirte lo que cabe esperar de nosotros, eso será la gente quien lo decida al final, si la experiencia ha merecido la pena o no. Supongo que nuestra música es bastante intensa y creo que nuestro directo podría definirse de la misma forma. Tocaremos temas de nuestro primer EP, Meltdowns, y caerán algunas sorpresas. Tenemos muchas ganas de que llegue el momento. Y después de eso haremos un par de fechas en Inglaterra y empezaremos a grabar nuestro próximo EP. En realidad tenemos unas seis canciones ya terminadas y que no utilizamos y que podríamos soltar mañana mismo, pero creo que se está imponiendo un cambio en nuestra forma de ver el proyecto y ambos hemos profundizado más en otros estilos que se suman a las influencias que ya arrastrábamos: hemos encontrado un sonido y una forma de hacer las cosas que queremos explorar y ver a dónde nos puede llevar. Además, tanto Kresy como yo siempre andamos liados con mil historias, los dos somos veinticuatro horas, siete días a la semana…, pero intentaremos que la espera no sea demasiado larga.

Volume Arcade, “jazz cósmico” de Andrew Bunsell y Jay Color

Volume Arcade, “jazz cósmico” de Andrew Bunsell y Jay Color

Normalmente comenzamos teniendo una conversación acerca de qué es lo que vamos a hacer. Hablamos de los tipos de sonidos que queremos usar, qué tipo de ambiente queremos crear o la historia que vamos a contar. Luego dejamos que ocurran cosas a través de provocar sonidos a partir de cualquier objeto que tengamos a mano, intentando evitar instrumentos musicales al principio, de esa manera ninguno de los dos lleva el tema a su terreno, aunque sea inconscientemente. Una vez que tenemos unos cuantos sonidos que sirven para ilustrar lo que habíamos acordado, empezamos a añadir instrumentos «reales» y dejamos que las cosas ocurran por sí mismas, sin forzar nada. Es difícil de explicar cuál es el resultado; tienes que escucharlo por ti mismo.

—Muy poco «ortodoxo»…

—Nosotros siempre decimos que no hacemos música juntos, que no somos músicos, que somos antenas que reciben vibraciones que están ya en el aire y lo único que hacemos es registrar y archivar ese mensaje, una especie de mensaje alienígena, algo que viene de otra dimensión o algo así. Volume Arcade es un rollo más espiritual.…

—Tanto tus grabaciones en solitario como en colaboración pueden escucharse y descargarse gratuitamente de Internet: ¿por qué lo hacéis? ¿Crees que el futuro de la música pasa por ofrecerla gratis y quizá tratar de comercializar sólo los directos? ¿Piensas, pensáis, en editar algún disco comercial?

—En algún momento no muy lejano, alguno de estos proyectos va a ser publicado físicamente. Posiblemente los tres proyectos vean la luz del día en diferentes formatos «físicos». ¿Que por qué los soltamos gratuitamente en Internet? Pues porque queremos que nuestra música sea totalmente accesible para todo el mundo y que cualquiera pueda disfrutar de ella cuando quiera, sin necesidad de intermediarios o terceras personas. Sería bastante tonto guardarse la música para uno mismo, ¿no? Cuando tienes la posibilidad de literalmente llegar a todo el mundo al instante, ¿por qué no hacerlo? Lo único que me interesa es seguir creciendo como artista y seguir lanzando cosas, no sólo música, ya sabes que también hago las ilustraciones para todos estos proyectos y quiero hacer más cosas en ese sentido también. Sigo trabajando en mis ilustraciones y en mis dibujos, cuando encuentro algún momento (lo que no es muy habitual, desgraciadamente).

—¿Y el futuro de la industria?

—El futuro de la industria musical no me preocupa en absoluto. Yo mismo soy un coleccionista de vinilos, sigo comprando música regularmente en ese formato y me gustaría que las tiendas de discos existieran para siempre, pero, a partir de ahí, lo que ocurra está fuera de mi control, obviamente, así que acepto que las reglas del juego cambien y sigo jugando y al final siempre acabo robando el trofeo, de una forma o de otra. Con Andrew Bunsell (o Buns, que es como lo llamamos) estoy colaborando en la creación de un colectivo de artistas-sello en Londres, se llama Hakisac, y con él sacaremos música y piezas de arte en todo tipo de formatos. Me imagino que para principios del año que viene ya habrá alguna cosa que enseñaros.

—Electrónica, folk, instrumentos improvisados…, y ¿qué hacemos con tu admirado Morrissey entonces?

morryssey—(Risas.) Me sigue encantando Morrissey. Pero Morrissey para mí ya no es ni siquiera música, es un símbolo, una especie de concepto que me resulta muy útil en muchas ocasiones. Es un artista de esos que se ha metido en su caja y ya no sale, pero es de los pocos que ha hecho eso y que me sigue fascinando. No me ocurre lo mismo con otros personajes de ese tipo, como Nick Cave, por ejemplo, quien me aburre bastante ya. Musicalmente ya no me importa lo que haga Morrissey, lo compraré de todas formas, lo escucharé, lo disfrutaré y lo pondré junto al resto de parafernalia que he ido acumulando durante estos años. El Moz es como un viejo amigo para mí, sus melodías, sus letras y su voz me resultan siempre reconfortantes. ¡Moz es gangsta, tío! Y Bona Drag sigue siendo el monstruo de Frankestein que fue en el momento de su publicación a principios de los noventa, para mí una obra maestra que es en realidad un accidente…, como casi todo el mejor arte que te puedas echar a la cara.

—Así que te aburre Nick Cave…

—A Nick Cave le veo falto de cierta «verdad» últimamente. Es una cosa totalmente personal, no es que el tío empeorase o nada así, pero para mí resulta todo un poco cuento…, no le veo la gracia ya. Bad Seeds son una banda increíble y siguen escribiendo buenas canciones juntos, también me gustó el primero de Grinderman en su momento, pero, no sé, me falta algo en Nick Cave que antes apreciaba y que ahora como que ya no está ahí, se ha desvanecido. Supongo que es más una cosa mía que suya. Simplemente me aburre, como el futbol… Me da congoja.

Futuregold (Jay Color + Kresy): sábado 4 de mayo, en el festival LEV de Gijón, a las 23.00 h, en el espacio Nave de la Universidad Laboral.

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