Marcos García Guerrero

Lo imposible. U.D. Las Palmas 4, Sporting 2

FÚTBOL UD LAS PALMAS-SPORTING DE GIJÓN

Forografía de La Nueva España

El partido contra Las Palmas fue sintomático de lo que ha sido el Sporting esta temporada, de su quiero y no puedo. El quiero de la directiva, los medios de comunicación y los aficionados, y el no puedo del equipo. Un equipo que, por cierto, a veces tampoco quiere.

Se puede ver fútbol movido por la pasión hacia unos colores o simplemente por la contemplación estética del juego. En el caso de los aficionados de un equipo de segunda, habida cuenta de los bodrios que padecemos cada fin de semana, se trata más bien de lo primero. El problema es que cuando falla la emoción competitiva lo que queda es un martirio continuado domingo tras domingo. O sea, lo nuestro.

El Sporting, despojado de objetivos y malherido, se arrastra desorientado sin saber muy bien hacia dónde ir. Sin esperanzas de jugar la liguilla de ascenso, con la amenaza del descenso lejos (de momento) y bajo la guadaña de una situación económica crítica que amenaza con cercenarle lo poco bueno que tiene, desprende una apatía tóxica que contamina a los aficionados. Como en el partido de ayer. Imposible entusiasmarnos. Imposible ganarlo.

El encuentro ante Las Palmas, que hace unas jornadas se preveía como una gran final entre rivales directos, se saldó con una goleada que, pese al lamentable papel de Pino Zamorano, refleja claramente la diferencia entre ambos equipos. El Sporting de este sábado, como el de la era Sandoval, y como el de Manolo antes, es un equipo errático y murphiano, de los que se adelanta en el marcador de penalti y comete pena máxima en la siguiente jugada; de los que empata fuera de casa y tras el saque de centro se deja desempatar. Un equipo desorientado y sin convicción.

Pero esa desorientación y falta de convicción se desprende desde sus altas esferas. Comenzamos la temporada con nuestro Guardiola particular rumbo directo al ascenso. Toque, posesión, tuya-mía-patadina y gol. Cuando el tiqui-taca naufragó, y pese a haber reestructurado el club en torno a Manolo, revivimos a Preciado en la figura de Sandoval, al que se le renovó para el año que viene pero al que ahora se le está pidiendo (casi suplicando) públicamente, en un acto ejemplar de cómo insuflar confianza e ilusión a la afición, que termine la temporada con dignidad. Porque a lo peor, viendo la progresión del equipo, acabamos la liga pidiendo la hora y mirando de reojo el descenso.

Este es el Sporting de hoy, una veleta zarandeada por el viento y que se supone debe apuntar a una dirección clara terminada la competición. El Sporting no es una realidad, es un proyecto en permanente construcción. Un ideal. Un quiero y no puedo. Pero lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

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2 pensamientos en “Lo imposible. U.D. Las Palmas 4, Sporting 2

  1. Esto es penoso,estamos igual que cuando descendimos la ultima vez,cuanto tendremos que esperar esta vez.
    10,15,20 años ?

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