Javier F. Granda

RallitoX: el arte confuso

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El papel de analistas y catalizadores de cambio social ante la realidad del momento que desarrollan ciertos artistas es una posible vía para tomar el pulso al sistema en el cual nos hallamos inmersos. Las conexiones entre arte y sociedad, la asimilación de los tiempos en la gran urbe, la aceptación o rechazo de la lógica postindustrial, puede rastrearse a través de las diversas manifestaciones que determinados artistas nos muestran en el enorme escenario de comunicación que es la calle. Ciertos individuos poseen la capacidad de dirigir su crítica a través de la expresión plástica en campos de la realidad cotidiana que nos arrojan luz acerca del momento que vivimos, mostrándonos el grado de enfermedad de nuestra sociedad y construyendo auténtica teoría social con sus manifestaciones, tratando de romper el aislamiento y el confinamiento a que estamos sometidos.

Insistir en las prácticas de algunas experiencias estéticas como parte de una lucha cotidiana es algo que se da con cierta frecuencia y diferentes resultados, siempre que éstos sean precisados por un grado de compromiso. Mediante el estudio de la obra y las estrategias de determinados artistas se puede comprender un modelo contracultural que se desarrolla como reacción a los patrones económicos, sociales o culturales que emanan de las diversas instancias del poder y que se escapan al intento y capacidad de domesticación institucional que abarca todos los campos de la experiencia. Cuando hablamos de la calle debemos tener presente que los poderes públicos desean su control en todas sus dimensiones, ya que controlando la calle se controlan los individuos.

Yayo Aznar y María Iñigo abordan la cuestión en Arte, política y activismo, partiendo de que «el arte público, forzosamente político, como ya se han preocupado de argumentar diferentes teóricos, puede ser un medio razonablemente efectivo de contribuir al crecimiento de la cultura democrática sobre todo si rescatamos el término “público” de las despolitizaciones conservadoras definiendo el espacio público, la llamada “esfera pública”, como una arena de actividad política y redefiniendo el arte que en él se hace como un arte que participa en o crea por sí mismo un espacio político, es decir, un espacio en el que asumimos identidades y compromisos». En este sentido el discurso de algunos artistas puede mostrarse como contundente ejemplo de resistencia ante el empuje del sistema y clarividencia ante las cuestiones políticas que se suscitan. Cierto que en ocasiones una tendencia a la utopía, dado el empleo de elementos irónicos con los que se envuelve o codifica el mensaje, puede difuminar la rotundidad o empañar, aunque sólo sea en superficie, la eficacia de las propuestas.

El arte es un campo de batalla

RallitoX (Barcelona, 1977), autodidacta y con un potencial creativo que no conoce límites, es un artista utópico, satírico, audaz, irónico, ácido, insumiso, subversivo, visionario, critico, político, inteligente… Un ejemplo de artista comprometido, lo cual interesa para destacar las capacidades del individuo que, consciente de la realidad, mantiene un pulso en desigualdad con el sistema. Detrás de RallitoX encontramos un nómada en esencia, cuya verdadera identidad se nos oculta intencionadamente. En 2011 se instala en Berlín, donde encuentra el lugar favorable a sus necesidades creativas y vitales.

En este sentido y atendiendo a la obra que el artista ha dispersado por la ciudad, es necesario aludir a aquellas expresiones que se visualizan en la calle y que pretenden hacernos reflexionar. Figueroa Saavedra matiza que «en los tiempos contemporáneos la calle se ha convertido en un verdadero campo de batalla, donde las tensiones y los conflictos generados por el mundo moderno se manifiestan y tratan de resolverse. Desde esta concepción de la calle como espacio de lucha, todo aquel elemento que configura su paisaje se carga de un significado singular y al mismo tiempo compartido».

553137_10200985346179841_759287688_nEsto que podríamos englobar en lo que se ha denominado street art o arte urbano no es aplicable a la obra de RallitoX pese a lo que pudiera en principio y formalmente parecernos, ya que para explicar su obra debemos adentrarnos en los márgenes del arte confuso, entendido éste como «una nueva corriente creativa en la que la confusión, el caos, el error y la incoherencia asientan las bases para transformar nuestro entorno usando el arte como instrumento». El Arte confuso es la aportación más novedosa de RallitoX a una historia del arte en permanente formulación.

Su obra puede ser un referente ya que estética y mensaje se armonizan de forma sublime, pero también el reconocimiento e identidad de sus testimonios puede revestir la importancia que adquieren artistas urbanos como Vhils, Banksy, Roa, Blu o Víctor Ash, cuyos ejemplos encontramos en Berlín y en otras muchas grandes ciudades.

Su capacidad de construir y reformular teorías, unida a la coherencia que demuestra en sus manifestaciones, nos lo presentan como un núcleo sólido de resistencia activa dado el análisis que nos proporciona sobre la realidad social desde un enfoque próximo e inmediato, sobre la crisis del pensamiento contemporáneo, las relaciones de poder y desigualdad, la mediocridad y mezquindad de los actores políticos y económicos, el discurrir actual del mercado del arte, etcétera.

A modo de manifiestos, el artista pone en orden reflexiones manipuladas con sarcasmo e ironía, utilizando lo connotativo para deformar la realidad pero sobre todo, y por sorpresa, para fijar la atención por medio de la desviación. Por ejemplo, al cuestionar que «necesitamos más policía y que esté dotada de herramientas contundentes para disuadir a aquellos que quieren desestabilizar el sistema que tanto nos costó construir» o que «debemos permitir que nos controlen más y renunciar a nuestro exceso de libertad que sólo produce libertinaje y vandalismo», no hace sino jugar con la provocación para invitarnos a reflexionar sobre el momento actual y los marcos de referencia para los actos humanos. Cuestiones que podemos rastrear en su dimensión real si nos sumergimos en los Tiempos líquidos que Bauman ha precisado respecto de la incertidumbre en que vivimos, debido también a otras transformaciones entre las que se contarían la separación del poder y la política o el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo.

El pensamiento confiscado

En un texto de RallitoX en el que se refiere a la acción pegata, nos define sus autenticas convicciones para subrayar la intencionalidad de su arte: «La acción pegata es una de las acciones más cargadas de mala ostia de las que recientemente he tenido el gusto de disfrutar. Con un discurso directo y carente de florituras, David [Martínez] ha hecho arte del que me gusta a mí. Del que sale de las tripas y pone en evidencia lo absurdo de este sistema demencial en el que nos ha tocado vivir».

En el documental The Phallic Repolution takes Berlin nos advierte de cómo nuestras vidas son manipuladas. Guy Debord en La Sociedad del Espectáculo hacía referencia a que «cuando la necesidad es soñada socialmente, el sueño se hace necesario. El espectáculo es el mal sueño de la sociedad moderna encadenada, que no expresa en última instancia más que su deseo de dormir. El espectáculo vela ese sueño». También dice Debord que las raíces del espectáculo se hunden en la especialización del poder. No sabemos hasta qué punto Debord está superado, pero, por su parte, RallitoX nos propone perder la noción de qué es real o qué es mentira. Afirma que vivimos a merced de unos pocos que nos tienen anestesiados y somos incapaces de reaccionar. Nos controlan, nos reprimen, nos destruyen por dentro y sin embargo nos creemos libres. Con la repolución fálica confundiremos a las masas, confundiremos al poder, incluso a nosotros mismos… Un mensaje calculado que se implementa con la rotunda y excelente modulación de una voz en off que hasta el punto en que se transforma en ironía alcanza a precisar el retrato social en el que como individuos hemos de mirarnos, si queremos certezas acerca del discurrir de lo real.

RallitoX nos muestra la necesidad de construir una capacidad crítica para escapar de la dominación y alienación, denunciando la confiscación de la voluntad y del pensamiento, en cierta medida como aparece planteado en Foucault.

Psikoarte: acción y represión en la mente y en la calle

73829_10200093761650785_184770528_nUnas semanas antes de que se inaugurase su muestra Psiko Confused Kunst en el Kleiner Salon de Berlin, el artista respondía a mis preguntas asegurando que «lo que realmente sacude a las personas tiene su origen en la mente creativa de quien concibe la obra, y la obra en sí transcurre en la mente de quienes conectan con esa idea. Mis obras son souvenirs o residuos de una idea que permiten que se pueda mercadear o difundir mi trabajo, pero las obras en sí no se ejecutan: se piensan. De ahí que gran parte de lo que hago trate de algún modo de retorcer las conciencias de quienes las ven, siendo la obra lo que sucede en sus cabezas». En la presentación de Psiko Confused Kunst matiza esta idea al decir que: «Las obras de arte no son más que catalizadores que generan arte real en nuestras cabezas. El Psikoarte se centra en esculpir pensamientos en quienes se exponen a él. Esta instalación es el primer germen bastardo reconocido por RallitoX como propio. Para poder asimilarla en toda su plenitud, debes estar predispuesto a dejar que el artista retuerza tus creencias, sentimientos e ideas y que haga de tu mente un laboratorio en el que poder crear obras de arte que solo tú podrás disfrutar». En este sentido debemos observar la acción desarrollada en el metro de Berlín denominada Psiko Confusion in the subway #1 (Berlin 2012).

En la línea de estas reflexiones aborda las psiikoesculturas o modo de esculpir los pensamientos ya que cada pensamiento, proyecto, creación, creencia, mentira o verdad que brota de nuestras cabezas tiene forma. El Psikoarte pone énfasis en lo que sucede en la cabeza del receptor. Las obras de arte no son más que enlaces o simples puentes hacia una idea o sensación previamente creada por el artista.

Al abordar la cuestión de los espacios públicos, asegura que «hay una política que se está extendiendo por cantidad de ciudades consistente en regular (por lo general haciendo una lectura restrictiva/represiva) todo cuanto sucede en el espacio público, que se traduce en prohibir pintar o pegar carteles, salvo (en el caso de que los haya) espacios habilitados para tal fin. Con esta política lo que se consigue indirectamente es cortar de raíz cualquier atisbo de libertad de expresión que pudiera servir como comunicación entre los ciudadanos, delegando este espacio, por ahora, únicamente a Internet. A nivel personal, todo esto hace que me plantee el uso del espacio público como espacio de comunicación no solo como una vía de divulgación del pensamiento sino como acto de rebeldía ante la mordaza impuesta a todos aquellos que no pueden permitirse pagar una campaña publicitaria…» Sus ejemplos de contrapublicidad y su presencia en diferentes medios en Internet, tanto en redes sociales como en blogs, nos constatan la necesidad de amplificar el mensaje.

La crítica que impregna su manifiesto Reglamentación no reglada acerca de cómo fracasar en el mundo del arte y de paso, crear obras que no comprará nadie, que no aparecerán en ningún catálogo, que no publicarán en ninguna web, que no adquirirá un museo, que no quedarán para la posteridad, que seguramente tendrás que quedarte en tu estudio, almacenarlas y que pasados algunos años algún familiar tuyo tirará a la basura nos recuerda el sentido en que Hobsbawm en su obra A la zaga. Decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX afirmaba que «la estatura de los pintores viene a ser proporcional al tamaño de los marcos de sus cuadros en atención al modelo económico de sociedad de patronazgo en una vorágine de consumo».

RallitoX aborda la cuestión del fracaso en el mundo del arte desde un modelo de filosofía punk sin ambages, donde la libertad individual está por encima de todo; liberándose de las ataduras del mercado, de la opresión y de los corsés convencionales. En el manifiesto, cargado de ironía, nos advierte de la necesidad de que las obras sean «groseras y vulgares; que no se muestre ningún tipo de virtuosismo pictórico, ni tampoco conceptual en ellas; que hablar mal de ti mismo o dejarte en ridículo siempre que sea posible es fundamental, como lo es pasar de inauguraciones, cócteles, fiestas, etcétera, relacionadas con el mundo del arte en las que pudieras hacer contactos; todo cuanto pueda colaborar a nivel de personalidad, vestuario, gestualidad, etcétera, o que contribuya a dotarte de carisma o a diferenciarte de la masa, va en contra de tu objetivo». Finalmente asegura que «si aún y con éstas no consigues fracasar es que eres idiota, o lo tuyo es un puto designio divino…».

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Un buen ejemplo de su obra y de su pensamiento puede verse en el libro Manipulated society (The Private Space Books, 2010/2011) donde se incluyen «los pensamientos pésimos» que, a modo de parodias personales, el artista ha recopilado de sus dispersas intervenciones en medios digitales. Actualmente prepara un libro que bajo el título provisional de La Phallia. Manual para una revolución confusa tratará las posibles maneras de generar una revolución haciendo uso del arte, entendiendo como tal aquello que es capaz de modificar el modo de pensar y actuar de la gente. El principal dilema que aborda La Phallia es precisar las diferencias entre arte y política, filosofía o religión, cuando te adentras en el mundo del pensamiento y la acción desde un nuevo prisma que carece de toda lógica racional.

En el pasaje Errorismus vs. society incluido en el borrador de La Phallia, nos advierte que «hemos sido programados para ansiar el éxito, para querer triunfar, para vivir una vida acorde a unos moldes predeterminados que configuran nuestro actual modo de vida. […] Tu fracaso es tu verdadero triunfo».

Con RallitoX ejercitaremos nuestra capacidad crítica para discernir entre las enormes contradicciones que la realidad nos depara. La provocación que nos traslada, sin filtros ni censuras, nos hará sin duda reaccionar ante los excesos de una manipulación dirigida en múltiples direcciones. Esa es una de las mayores contribuciones de un sólido artista visionario.

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