Paula Corroto

Oscar Aibar, director de la serie Cuéntame:«El cine español no existe»

La última temporada de la serie Cuéntame ha contado entre sus directores con Óscar Aibar (Barcelona, 1967), quien ya había incursionado en la historia reciente de España con películas como Platillos volantes. Aibar, que también ha dirigido varios videoclips de Loquillo, cuenta que para esta temporada, que transcurre en el año 1981 y que narra el comienzo de la Movida, ha pretendido dar un planteamiento totalmente diferente al estereotipo que se tiene de aquella época. Y su mano se ha notado: canciones menos conocidas para el gran público y una estética alejada del manido colorido que han marcado siempre las retrospectivas sobre este movimiento. Las drogas y las miserias que rodearon aquellos años han pululado por la cámara que ha dirigido Aibar, quien nos explica en esta entrevista la fuerza popular de esta serie mientras languidece la ficción española y el cine, el hermano mayor de la industria, simplemente desaparece.

20130312_Presentacixn_de_la_pelxcula_El_bosque-xscar_Aibar_x1x

-Cómo fue la propuesta para dirigir varios capítulos de ‘Cuéntame’? ¿La aceptación fue inmediata? ¿Te atraía?

-Fue una llamada de Miguel Ángel Bernardeu, que es el productor de la serie. Él conocía mis películas y hacía tiempo habíamos hablado de que quizá podría dirigir algún capítulo de la serie. A mí me interesaba mucho la época en la que estaban, 1981, la música española, la Movida… por eso acepté el reto. Esto era un poco nuevo para mí, ya que yo había dirigido películas con un toque algo más autoral, pero me apetecía hacer un trabajo de encargo. Sin embargo, al final, incluso en una serie con parámetros tan establecidos como es Cuéntame he podido, no sólo poner la música que me gusta, sino introducir una estética y una mirada particular, tal y como suelo hacer en mis películas. En este sentido estoy muy contento, ya que al principio pensaba que iba a ser un trabajo mucho menos autoral, pero no ha resultado así.

-Son los años ochenta, los años de la Movida. ¿Qué sabías de todo esto y qué pretendías mostrar? Has dirigido los videoclips de Loquillo, por ejemplo, pero de épocas posteriores.

-Siempre he tenido una relación muy estrecha con el rock and roll. En mi primera película uno de los protagonistas es Iggy Pop. Respecto al cápitulo 249, el primero que he firmado en la serie, recuerdo que el año 81 fue el boom de las drogas, también de la llegada de la música siniestra, algo que me interesaba mucho. La Movida, hasta ese momento, había sido “muy de colores”, y a mí me interesaba este viaje de Eduardo Benavente a Londres que volvió con esa semilla que explotó en ese primer LP de Parálisis Permanente y Gabinete Caligari. Me parecía como una manera de no tocar los tópicos habituales de la Movida, de las canciones que conoce todo el mundo, así que luché mucho por hablar de esta parte menos conocida. Y si es verdad que mucha gente está teniendo curiosidad por los temas que estamos sacando y están indagando, como tú misma, en lo que no son los tópicos. Yo me sentía un poco en la obligación de no hablar de las cosas que ya están manidas sobre la música de esa época, y quería descubrir a la gente algo más.

-¿Crees que no se ha ofrecido una buena perspectiva de esta época?

-Pienso que esta es la época más interesante de la música popular española. Yo nací en 1967 y quizá mi generación fue la última que vivió todo esto. En mi caso, desde Barcelona, yo sí podría hablar de cómo era la situación musical de Barcelona en esos años: Loquillo, Los Rebeldes, Los Mods… Yo lo que creo es que de La Movida se tiene una imagen como la que se tiene de la Transición, una imagen que a todo el mundo le funciona y que es muy fácil de resumir, muy estereotípica, y con la que yo no estoy muy de acuerdo. Por ejemplo, todavía no se ha hecho la gran película sobre la Movida. Creo que todavía queda mucho por contar. Hay autores que conoce todo el mundo, y todo el mundo se imagina las sesiones maravillosas del Rock-Ola, que no lo eran tanto, pero poco más. Por ejemplo, sobre la Movida en Barcelona, en Valencia o en Bilbao no se ha contado casi nada. Se conoce quizá más la de Vigo, la de Coruña, por algunos grupos. Después de 40 años de dictadura, de represión, hay una generación de juventud española que está tan comprometida en la lucha como sus hermanos mayores pero en un aspecto diferente: el lúdico y estético. Hay una cosa que yo no me canso de repetir nunca y que creo que es un derecho fundamental del ser humano y que es la diversión. Y es esta generación la que se preocupa por recuperar todo ese terreno robado y simplemente divertirse. Todos pensábamos por encima de todo: “nos han quitado el derecho a divertirnos y queremos reivindicarlo.

la-movida-madrilena-cuentame-como-paso

-Cuando citas este tema de la diversión me hace pensar que el personaje de Carlos está mucho menos politizado que su hermano Toni. De hecho, los capítulos de los años setenta parecen “más políticos”.

-Yo me siento muy identificado con eso. Tengo un hermano que es cinco años mayor que yo, y en mi casa sucedía exactamente eso. Él estaba comprometido con causas más políticas. Es una generación que hizo la mili sin ningún derecho a nada y yo pertenezco a la primera generación de insumisos. Yo me eduqué con la televisión en el salón mientras que él, en la primera parte de su infancia, no tuvo televisión. Yo me sentaba allí con el orinal a ver los dibujos animados. La diferencia entre mi hermano y yo, que es de apenas cinco años, que podría ser la de Carlos y Toni, es brutal, no tenemos nada que ver, y es muy poco tiempo en la historia. Yo me preocupaba mucho más por la música, la moda, y él estaba dentro de esa generación más cercana a los cantautores, más progre… Pero es lógico porque a ellos les habían robado la infancia. A pesar de haber nacido en una familia obrera yo tuve la suerte de disfrutar de una serie de derechos que mi hermano no tuvo.

-Y muchas veces se ha criticado que la generación posterior a aquella tan “progre” no fuera tan comprometida.

– Sí, sí, yo también discutía con mi hermano, que me decía que no iba a manifestaciones, que no era comprometido, etc. Sí, somos una generación muy acusada de esto. Lo que pasa es que yo creo que, como he dicho antes, después todos hemos mantenido la misma  lucha, aunque de diferente manera.

-¿Imponen los cuatro millones de espectadores? Son más que los que tiene una película…

-Sí, es el Prime Time, y es un lenguaje totalmente diferente. Pero yo, sinceramente, no veo que la televisión sea algo distinto. Yo intento mantener mi estilo y seguir luchando por dejar también mi impronta. Como he dicho, en los capítulos que he rodado de Cuéntame me he sentido muy bien acogido, y he podido escoger una estética determinada, pinchar la música que me gusta. Yo intento divertirme rodando los capítulos y creo que eso es una buena fórmula para que la gente se lo pase bien viéndolos.

-Ahora mismo para un director, ¿la televisión es la salida? De hecho has dicho: «Haber hecho una película en 2012 (el Bosque) es un fenómeno paranormal».

-Ahora mismo el cine en España no existe. Hay gente que dice, “bueno, está mal”. Eso era hace dos años, ahora directamente no hay cine. La situación es terrible. Ahora mismo  estamos presenciando la destrucción todo el tejido industrial y humano del cine, que tantos años nos costó crear. La televisión, según pienso, es la tabla de salvación de la ficción española.

-De hecho, cada vez hay menos inversión por parte de las televisiones. La ley de televisión impone un porcentaje menor para las series propias.

-No lo sé. Estos informes los leen los productores. Lo que sí se sé es que la ficción española ha bajado bastante de audiencia. Cuéntame es un caso aparte, porque es una serie que tiene una fuerza popular tan grande que no lo ha notado, pero la ficción española, dentro de la crisis hace un par de años estaba muy bien y mantenía unas audiencias muy buenas, pero este año se ha empezado a notar un bajón preocupante.

-¿Y a qué se debe?

-No lo sé, no sé si es porque se ha roto la conexión con el público, si la gente tiene otras cosas que hacer. Lo que sí sé es que la situación de la cultura española en general está viviendo un momento terrible.

-¿Y por qué Cuéntame lleva más de diez años en antena? Es una serie que, desde luego, no ha perdido la conexión con el público.

-Yo creo que es un icono. A la gente le encanta verla los jueves por la noche. Pienso que quienes la han creado son muy sabios. Han jugado bien con la carta de la nostalgia, por ejemplo. A la gente le gusta ver cómo era una cabina de teléfonos en 1981 y acordarse de cuando echaban monedas y no había móviles. También creo que es una serie que tiene a los mejores actores y los mejores técnicos también. Para mí ha sido un verdadero lujo trabajar con ellos. Además, cada capítulo de Cuéntame te sorprende con cinco o seis secuencias de altísimo nivel, de la mejor película con más Goyas que haya cada año. Y eso es algo que al público también le engancha.

el-gran-vazquez-Hablando de la nostalgia, ¿por qué te interesa la época de los sesenta, setenta, es decir, nuestra historia reciente? Ya lo hiciste con la película Platillos volantes, con una visión un tanto peculiar al tratar el tema de la ufología, o en El gran Vázquez.

-Porque son los años de mi niñez y de mi adolescencia, y como sólo he tenido una y no creo que me den más, es la que más me interesa. Yo creo que Platillos volantes es un poco el reflejo de la esquizofrenia de esos últimos años del franquismo, de cuando no se permitía nada en televisión… A mí me encantó rememorar esta época a través de mi propia nostalgia. Y con Cuéntame me ha pasado lo mismo. He estado dirigiendo secuencias del Bar Fly, que es el bar de Carlos, y a veces me buscaba entre los figurantes pensando en que uno de ellos podría ser yo porque yo era ese que llevaba esa misma camisa horrible de paramecios y ese pelo engominado. Me gusta rodarlo porque así revivo parte de mi juventud.

-Hay toques de Luis García Berlanga en tu cine, y creo que alguna vez le has reivindicado como el mejor director español.

-Bueno, ya me gustaría a mí parecerme al maestro de alguna manera…. Pero sí, para mí es un mito de la comedia española y es parte del cine más interesante que se ha hecho en este país. A mí me parece que la comedia es el género más difícil y al mismo tiempo el más inteligente y eso es algo que tuve la suerte de aprender directamente de él.

-Además Berlanga parece más actual que nunca. No pocas veces hemos escuchado últimamente eso de “esto parece la escopeta nacional”.

-El adjetivo berlanguiano se utiliza mucho como sinónimo del “surrealismo de pandereta”. Yo no sé si la realidad ha superado ya a la ficción, pero sí que Berlanga tendría ahora un caldo de cultivo más que interesante. Me gustaría que la gente joven que no ha tenido la oportunidad de conocer la obra de Berlanga lo haga algún día.

-También has homenajeado al Gran Vázquez, el historietista… De hecho tú empezaste trabajando con los cómics y en revistas como Makoki.

-Sí, lo más común en mi época, cuando era adolescente, eran los cómics. Era una España en la que no había nada y mi generación nunca pensó que llegaríamos a dirigir películas. Nos parecía una cosa de astronautas. Gente como Santiago Segura empezamos haciendo fanzines y luego tebeos porque era nuestro sueño, publicar en muchas revistas. En los años ochenta lo más guay que podías hacer en España era hacer cómics o música. Luego, a raíz de Colomo, Almodóvar, etc volvió a nacer ese cine español que se podía hacer y que era diferente, pero entonces era algo muy lejano. Nosotros no nos veíamos haciendo películas. Sólo un poco después, nosotros, que éramos como los niños pequeños de la Movida, vimos otra España en la que sí se podía hacer otro tipo de cine, un cine que reivindicara el entretenimiento.

-¿Crees que ha vuelto la sátira? Han nacido nuevas revistas de humor, y a veces, un tanto ácido, como ‘Mongolia’.

-Sí, bueno Mongolia recupera el mejor cómic satírico, pero de antes, de la época de La Codorniz y Chumy Chúmez. Pero el cómic que había en los ochenta, que fue una cosa que desapareció, porque había como seis o siete revistas, no era un cómic satírico. El de los ochenta es más un cómic de autor. Quizá lo más cercano a Mongolia podía ser Makoki, pero este era muy underground. Era un cómic basado en prostitutas, yonkis, todo ese tipo de cosas que inspiraban a la cultura underground. Mongolia va un poco más atrás y está más cerca de La Codorniz, El Papus… Ese tipo de publicaciones míticas que es donde empezaron los más grandes dibujantes y los grandes humoristas .

-Por cierto, Albert Sánchez Piñol es el guionista de tu última película El bosc,  ¿llevarías su libro Victus al cine?

-Es un gran artista catalán. Me gusta mucho todo lo que ha hecho y he tenido el lujo de que me haya escrito el guión de mi última película. En cuanto a Victus, sí, me encantaría llevarla al cine, claro.

-Te lo preguntaba porque fue el libro en catalán más vendido en el pasado Sant Jordi, y al tratar de La Guerra de Sucesión española que acaba con el asalto a Barcelona, ¿tiene algo que ver con el ambiente nacionalista que hay ahora mismo en Cataluña?

-Bueno, es que es el aniversario del sitio de Barcelona, que es el lugar común del nacionalismo catalán y en ese sentido ha sido muy oportuna la salida del libro. Sin embargo, el libro es todo lo contrario. Yo creo que desmitifica bastante los mitos del nacionalismo. Así que la gente que lo haya comprado esperando algo de eso se va a llevar una sorpresa. Piñol es un autor muy inteligente y lo que le gusta es llevar la contraria. De hecho, aquí [en Cataluña] ha sido un shock que el libro esté escrito en castellano. A mucha gente no le ha gustado. Pero a Piñol, como a todos los grandes autores, le gusta sorprender y llevar la contraria, aunque claro, sí,  con todo el debate que hay ahora es un libro que aporta información.

-Tú también has escrito varios libros. ¿Una manera de “descansar” entre toma y toma?

-Sí, mi oficio aparentemente es un oficio muy social, es decir, estás con mucha gente mucho tiempo, mientras que la literatura es algo que se hace más en privado. Cuando el tiempo y la cabeza me lo permiten a mí me gusta recuperarme a mí mismo, quién soy, qué hago… Y eso es algo que me da la literatura. Lo hago como un remanso de paz entre batallas. Estar con mucha gente es algo que me pierde.

-¿Tienes previsto dirigir alguna película próximamente?

-Ahora mismo estoy muy centrado en la serie porque acabamos de terminar la temporada. Y bueno, sobre todo estoy centrado en descansar. El final ha sido muy duro y estoy un poco replanteándome las cosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s