Víctor Muiña Fano

Negarse al naufragio: Gijón Mariners 14 – Granada Lions 16

semifinal390 – 13. Al final del primer cuarto, el resultado más adverso de la temporada lucía desafiante en el marcador de las Mestas, sumiendo a la grada más motivada del año en el silencio. Nadie quería verbalizar el temor que se había ido extendiendo entre los aficionados desde el comienzo del encuentro: quizá, simplemente, son mejores. Era un miedo motivado por el desconcertante inicio del partido y, de nuevo, por el total y absoluto desconocimiento de un adversario que, eso sí, se presentó en Gijón con un jugador-entrenador norteamericano que sonaba muy exótico y profesional.

Hacia el final del dichoso primer cuarto, el tal Chris Harris ya había profanado en dos ocasiones la endzone local y el desasosiego de la grada amenazaba con transmitirse al terreno de juego. La rendición sobrevolaba el césped con hambre de ilusiones cuando, tras el segundo touchdown visitante, Newfel Benchikh recogió un balón llovido y protagonizó una buena carrera, esquivando varios rivales y apoyándose en los bloqueos de sus compañeros para arañar unas valiosas yardas para su equipo. Fue una excelente jugada que ni siquiera se acercó a las mejores de la temporada. Sin embargo, el 26 Mariner la celebró con rabia, enfadado con el mundo y decidiéndose a enfrentar el partido. La rebelión del cornerback en el terreno de juego fue como un electroshock dirigido a la reserva espiritual de todo el club: una semifinal del playoff de ascenso a la élite no es el lugar indicado para dudar. La grada relegó el marcador a las profundidades de su mente, dispuesta a jalear la gesta, y el equipo ofensivo comenzó a carburar.

Resulta tremendamente complicado explicar la sensación de épica familiar que recorrió la grada durante el resto del partido. Los Mariners son un club en crecimiento, pero los familiares y allegados que poblaban la grada contagiaron su cariñosa excitación al resto de los aficionados, convirtiendo el intento de remontada en una lucha que trascendió lo deportivo. Todos quisimos que los Mariners ganaran por sus hinchas más cercanos además de por sí mismos y, sumidos en un torrente de emociones generacionales, los aficionados mirábamos alternativamente al terreno de juego y a nuestro alrededor, buscando el origen de aquellos gritos cómplices que enviaban ánimo a los jugadores.

semifinal22Los engranajes se pusieron finalmente en marcha y todos y cada uno de los Mariners negaron tenazmente la derrota: los sanos, en el campo; los lesionados, animando desde el banquillo a sus compañeros. Marcos Martínez y Pedro Valle evitaron varias recuperaciones de los Lions a base de pases imposibles, protegidos por unos compañeros que lucharon todo el encuentro contra la delantera rival y la vigilancia carcelera de los árbitros. Pero quizá fue Pablo Caso quien representó como ningún otro la firme oposición de los Mariners a su eliminación, negando el dolor de sus gemelos, corriendo como nunca y anotando, entre masaje y masaje, dos touchdowns que sirvieron para adelantar a los Mariners durante el tercer cuarto.

Por un momento pareció que la inercia de la remontada arrastraría al equipo a la final, pero, desgraciadamente, la crónica de la semifinal disputada contra los Granada Lions es también la de la lucha contra la realidad. La crónica de un partido en el que, tras superar un marcador adverso y la presión de la derrota, los Mariners se toparon con un último cuarto interminable, malintencionado, y un equipo tenaz. La lucha de los jugadores en los dos minutos finales, eternos y sobrantes, no bastó para frenar el ataque visitante, orquestado por un buen quarterback y apoyado por cinco malos árbitros.

La resistencia del equipo a la derrota y al doble rasero no evitó la eliminación, sino algo mucho más devastador: haber aceptado la realidad que imponía el partido habría quebrado el ánimo de un equipo que ha hecho de la mentalidad su verdadera esencia. Por eso los Mariners vaciaron sus reservas hasta alncanzar una orgullosa derrota con la que se negaron a aceptar su propio naufragio.

Dentro de un año, las Mestas albergará de nuevo una semifinal del playoff de ascenso a la máxima categoría del football nacional. Ojalá sea posible acudir a la cita armados con un marcador electrónico gigante que ayude a los colegiados en su ardua labor. Pero incluso sin él, este impacto que ha tocado pero no hundido, para entonces habrá sido absorbido por el casco del navío Mariner, que ha memorizado la ruta que lleva a las brumas de la Élite y ha visto lo que espera más allá de la tormenta.

Fotografía: Felipe SM

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12 pensamientos en “Negarse al naufragio: Gijón Mariners 14 – Granada Lions 16

  1. No le veo que cargue excesivamente contra los arbitros que, como todos los que estaban ese dia en el campo, tambien han tenido sus fallos. Ha habido errores garrafales de uno y de otro pero los de los hombres de rayas siempre cantan y duelen mas.

    • ” La lucha de los jugadores en los dos minutos finales, eternos y sobrantes, no bastó para frenar el ataque visitante, orquestado por un buen quarterback y apoyado por siete malos árbitros.”

      no me hagas mucho caso pero me parece una clarisima falta de respeto a todo el equipo granadino que fue a jugar un partido. Parece q los bloqueos al QB para marcar lo hacian los arbitros…….

  2. El que quiera ver en la cronica de V. Muiña o en alguna otra, una falta de respeto al equipo granadino, o en una parcial actuacion de los arbitros, no sabe leer, no entiende la poesia o tiene muy “mala follá”.
    .

  3. Leven anlcas es una crónica desde el punto de vista del aficionado. Al menos así la entiendo yo. Por eso me gusta. Y si ya se comenta en crónicas objetivas la influencia de los árbitros en diferentes deportes, no esperaría menos de la crónica de Victor Muiña. Dicho esto, aclarar que desde mi punto de vista no se falta al respeto a nadie de los Granadas. En tal caso a los árbitros, y ni siquiera. Señalar sus fallos no es menospreciarlos.

  4. Muy buena novela de caballería. Me encanta este tipo de periodismo literario que funde la realidad con la ensoñación para fabricar momentos gigantes y emocionantes construidos con palabras bien criadas. Muy bien por el escritor (lo digo de corazón). La verdad es que nos da envidia sana: en Granada nos encantaría tener un Muiña que cantara nuestras gestas y nuestras derrotas con esa voz tan afinada. Por cierto, qué buena está la sidra que nos trajimos para celebrarlo.

  5. Supongo que en el campo lo vivísteis de una manera muy diferente, pero los que estábamos en la grada agradecemos esta crónica. A todo buen asturiano le gusta que los visitantes valoren la sidra como dios manda, pero, eso sí, no os paséis, no vaya a ser que no ganéis la final y nos hayáis echado en la semifinal para nada, por dios.

    • Jajaja, pues sí, llevas razón, ahora hay que ganar una final, y eso se hace en el campo, como siempre, no con blablabla… Vamos a dejarnos la piel, no te preocupes, pondremos nuestro 200%. Lo hacemos por cariño y respeto a las personas de nuestra organización que llevan toda la vida dejándonse las pestañas por este deporte y por este equipo; personas que llevan casi 20 años soñando con esto. Somos humildes y conscientes de la oportunidad increíble. Somos conscientes del grandísimo equipo que es Mariners, y Rookies, y nos sentimos agradecidos y afortunados de estar donde estamos. Y en esa final honraremos también el esfuerzo y la grandeza de cada equipo de esta Liga.

  6. Claro, lo que este señor no escribe es las numerosas faltas, y conductas antideportivas por parte de un jugador de Mariners, (Dorsal 5X) las cuales, en su gran mayoría no fueron pitadas.

    Tambien ignora, este señor, que a los Jugadores de Lions, el Refree los trató de manera extremadamente despótica. Por lo tanto, no discrepo en la “mala actuación arbitral”. Los modos no fueron los mejores, pero llover llovió para todos.

    Imagínense el hipotético caso en el que una persona imparcial, hubiera ido a los vestuarios y ve, por un lado un equipo concentrado, en silencio y por el otro un equipo con la musica puesta por todo lo alto, risas jiji, jaja, y con gritos….

    Si fueseis esa persona, y sin saber sobre los logros deportivos de ambos equipos…¿Quién creeríais que ganaría, o mereciese ganar?

    Y a PVA le digo: si Lions pierde, quizás os los encontréis el año que viene, o quizás no… pero visto lo visto… y viendo también SOBRE TODO, la actitud de la grada (en la cual me encontraba)… me compadezco de los equipos que tengan que volver a jugar a ese PRECIOSISIMO estadio…. JAMÁS, en los años que llevo siguiendo este deporte se había abucheado al equipo arbitral, y al equipo contrario.

    Para acabar, un apunte histórico. El 14/4/1912, el Titanic se hundió en el Atlántico. Le llamaban “el insumergible”, y aún así se hundió…y dicen que, “Los titanes, osaron desafiar a Dios, y por su arrogancia fueron confinados en el infierno”… por ello se dice, que el Titanic siguió su destino. Os habéis chocado con el iceberg.

    Así que SAL DE FRUTA ENO y ALMAX…. para digerir y controlar la acidez.

    • Sí, se ve por tus palabras que sois todo corrección.

      Si vienes aquí a quejarte de que los Mariners no saben perder, que es más o menos lo que dices, deberías aprovechar para demostrar que vosotros sabéis ganar.

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