Ismael Rodríguez

Baloncesto: exámenes finales

El CAI dispuesto a complicarle la vida al MadridLIGA ACB

Real Madrid 2 – 0 CAI Zaragoza; FC Barcelona Regal 2 – 0 Herbalife Gran Canaria

Tras una primera ronda de infarto en la que solo el Real Madrid se impuso con claridad en su serie, las semifinales de la ACB apuntan hacia el enésimo clásico por el título. Parece que la repetición de la última final – entonces ganó el Barcelona 3-2 – y de la semifinal de la Euroleague de este mismo año, multiplicará de nuevo las audiencias televisivas del baloncesto español si el CAI o Gran Canaria no logran evitarlo.

La rebelión de los pequeños

A muchos les gusta cargar contra el baloncesto apoyándose en su sistema de competición. Es muy habitual escuchar que la liga está llena de partidos intrascendentes, olvidando que son muy pocos los equipos que pueden permitirse un tropiezo a lo largo del calendario. Posteriormente, al final de la temporada, unos afirman que los playoff acaban con cualquier posible sorpresa y otros que son demasiado imprevisibles. Críticas gusto del consumidor.

Las últimas semanas han demostrado que la decisión de reducir la primera ronda de los playoff a solamente tres partidos, fue un acierto de la ACB. Fue una medida que tuvo – y sigue teniendo – bastantes detractores: para algunos, simplemente siempre habrá pocos partidos de baloncesto en la temporada; para otros, el juicio depende de si la medida ha beneficiado o no a su equipo. Seguramente, estos últimos se habrán multiplicado en Vitoria y Valencia en los últimos tiempos.

A otros nos parece que fue una gran idea, aunque nos robara dos partidos en el peor de los casos. Gestas como las protagonizadas por el CAI y el Gran Canaria este año seguirán siendo rarezas estadísticas, pero al menos ya no son imposibles. Algunos dirán que puede resultar injusto y que si la eliminatoria se jugase a más partidos el equipo teóricamente superior sería el que se hubiese clasificado, pero en el fondo no debemos acercarnos al deporte esperando justicia, sino emoción. Y de esa estos playoff han ido ya bien servidos.

NBA

Miami Heat 3 – 3 Indiana Pacers; San Antonio Spurs 4 – 0 Memphis Grizzlies

Mientras los Spurs acababan de manera expeditiva con los Grizzlies de Marc Gasol, los Heat se han encontrado con un hueso muy duro en la figura de los Pacers. En la madrugada del lunes al martes podremos vivir el séptimo partido de una de las mejores series de los últimos años.

Miami Heat v Indiana Pacers  - Game SixDel Big Three al Big One

Desde luego, los Pacers de Frank Vogel se merecen toda la atención que están recibiendo; sin embargo, resulta irresistible analizar lo que está sucediendo en el seno de sus rivales en esta final de conferencia, los aparentemente invencibles Miami Heat.

Cuando el 8 de Julio de 2010 Lebron James anunció que aceptaba la oferta de contrato de Miami Heat, la NBA se volvió loca. Que dos días después fuese Chris Bosh quien se uniese a los beach boys casi no se consideró noticia: todo el mundo lo daba ya por hecho. Ambos jugadores se unirían en la franquicia de Florida con Dwayne Wade para fomar lo que se consideró inmediatamente el Big Three (los tres grandes) más poderoso de la NBA. Su unión amenazaba con desequilibrar cualquier equilibrio de poder en la liga.

unknownTras un primer año dubitativo y una dura derrota en la final, los Heat consiguieron vencer por fin en la temporada 2011-2012, dando comienzo a lo que prometía ser una nueva dinastía destinada a encadenar varios anillos de campeón. Pero la realidad de la NBA tiene cierta tendencia a parecerse a un trepidante guion cinematográfico y, para esta nueva temporada, el campeonato parece haber decidido que ellos mismos son sus peores enemigos.

En lo que va de año solamente Lebron James sigue comportándose como una verdadera estrella de la NBA, mientras Wade y Bosh no están y, lo que es peor, no se les espera. Wade hace mucho que ha perdido el físico que le convirtió en una superestrella, pero eso no justifica la peor actuación de su carrera en los playoffs. Sin embargo, Wade al menos demuestra interés y trata de jugarse balones calientes, aunque el resultado tienda a ser perjudicial para su equipo; mientras tanto, un Bosh totalmente desconocido pulula por la cancha sin saber muy bien qué hacer, observando de cerca una serie de partidos que no parecen importarle en absoluto.

Y en medio de esa implosión sigue Lebron James, el único que no parece haber perdido su toque. Anotando, asistiendo, reboteando, defendiendo… James se ha convertido en un auténtico jugador total que ha bajado su anotación pero aumentado su trascendencia en el juego. Si hace menos de tres años la NBA se estremecía con la promesa de una nueva dinastía, ahora se encuentra con que todo vuelve a la normalidad: en EEUU gusta que las posibilidades de un equipo descansen en última instancia sobre los hombros de una gran estrella, en este caso Lebron James.

En cualquier caso, en Cleveland se estarán preguntando si la estrella de Akron no hubiese podido hacer lo mismo en la capital de Ohio…

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