Paula Corroto

Semana Negra 2013: con el pulpo no basta

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Recinto ferial de la Semana Negra ubicada en los viejos astilleros de Gijón.

Fritz Glöckner, librero mexicano con varios lustros de Semana Negra a sus espaldas, tuerce el gesto ante la previsible pregunta. La ve venir y sabe que la respuesta no es buena. «Y dime Fritz, ¿cómo han ido este año las ventas de libros?», le suelto. El sol nos da en la cara. El mismo que ha acompañado durante estos días de feria literaria. El mismo que ha hecho que las playas de Gijón rebosen de bañistas. El mismo que no se sabe bien si ha jugado una mala pasada a los paseantes de la Semana. Me han dicho que en esta 26ª edición han pasado por casetas, chiringuitos y atracciones un millón de personas. Más o menos la misma cifra de siempre. Lo que ya no cuadra tanto es cuantos se han hecho con un libro. «Este año ha sido pinchísimo. Yo soy muy ordenado y tengo presentes todas las ventas, y este año hemos bajado un 50% con respecto al año anterior, pero si lo comparamos con otros años es hasta un 70%. Ha sido el peor año desde 1992”, sostiene. «Y, ¿por qué? ¿La crisis, el sol?», pregunto un poco asombrada (1992 parece casi la prehistoria). «Varios factores, también el calor, pero sobre todo la crisis», resuelve Fritz.

Las palabras del librero mexicano podrían haberse quedado en el mero titular, pero su análisis de fin de feria ya se rumoreaba incluso desde el primer fin de semana por otros libreros como Paco Camarasa, de Negra y Criminal o la gente de Burma. «Este año no se vende». «Llevamos la mitad que el año pasado». En Burma, aparte de la frustración comercial, luchaban contra el polvo que se alojaba en los libros. Es una de las desventajas de la ubicación del recinto en los antiguos astilleros: un lugar histórico y con esa extraña belleza que tienen los sitios donde se han librado batallas. Tiene ese regustillo de memoria histórica tan semanero, pero también es polvoriento y sucio: poco favor a los libros, a los que hay que limpiar cada dos minutos con un plumero. Y a nadie le gusta morder polvo.

Curiosamente, enfrente de las casetas de los libreros se encuentra una de las pulperías más codiciadas por los asistentes a la Semana. La barra siempre está llena y para encontrar mesa uno puede esperar durante un par de horas. Es lógico porque ese pulpo está delicioso y poco cuesta soltar la billetera. No lejos de allí hay otros locales con sus sidras y sus raciones. Y nada de a precios populares. Eso sí, tampoco menudea la clientela. Y ni el pitorrín ni el escanciado escasean.

La Semana Negra de Gijón siempre se he enorgullecido de esta mezcla entre la cultura y la grasa. Siempre se ha hablado de cultura popular, de la posibilidad de escuchar la conferencia de un escritor y caminar al rato a por una cerveza o a por ese pulpo. Es su seña de identidad, junto a la noria, las atracciones y los baretos con música –a veces un poco ratonera-. Y está muy bien que así sea. La pregunta es, sin embargo, qué  hacemos con los libros. ¿Por qué un millón de asistentes y un 50% menos en ventas? ¿Han fallado los actos programados? ¿Debemos revisar la política de precios (y esto es tirón de orejas para las editoriales)? En esas casetas siempre ha habido verdaderas joyas para los amantes de la novela negra. Incluso libros que no son distribuidos en España. Ahora bien, ¿es correcto que la novela ganadora del premio Hammet, Cámara Gesell, de Guillermo Saccomano, cueste 28 euros? Sí, porque no se vende en nuestro país, nos contestarían. ¿Pero, entonces? Más aún, ¿no podría haber descuentos especiales (más allá del 10%) por ser precisamente la Semana Negra? Si el pulpo se dinamiza, ¿no pueden hacerlo también los libros?

Dejo estas cuestiones lanzadas al aire y voy a otra historia. Me decía un alto responsable de la SN que este año quizá ha faltado algo exótico. Yo me he acordado que una vez empezó a sonar por todos los chiringuitos (y al mismo tiempo) La Polonesa de Chopin. Fue una apuesta arriesgada y un momento precioso. Eso sí que fue una  mezcla de grasería y cultura.  Porque los Petros Markaris, Leonardos Paduras o Antonios Skarmetas están muy bien, y de hecho, sus respectivas conferencias llenaron la Carpa del Encuentro, pero probablemente ese sea un análisis certero: es necesario un punch, imaginación y creatividad. Y mucho más en tiempos de recortes (hasta 200.000 euros menos en el presupuesto) y en los que cuesta mucho rascarse el bolsillo, aunque el pulpo no lo note. Todos nos llenaremos la boca con ese millón de asistentes – porque sí, por mucho que haya vecinos que carguen año tras año contra este festival, esto gusta y da muy buenos beneficios económicos para la ciudad-, pero hay que tener clara una cosa: en una feria literaria con el pulpo no basta.

Anuncios

3 pensamientos en “Semana Negra 2013: con el pulpo no basta

  1. Se ha logrado que este evento sea mayor de edad y esté totalmente afincado en la ciudad, por muchas quejas que ello entrañe año tras año, porque no tener la S. N. sería negativo para todos.

    Pero, después de 26 años, quizás haya que comenzar a buscar formatos similares pero innovadores y algo muy importante, tal y como se comenta en el artículo, ¿es lógico que un libro cueste 28 euros en estos momentos de crisis y necesidad? ¿Tenemos que dejar de comer para poder leer una novedad? ¿No tenemos derecho después de todos estos años a que editoriales, libreros y organizadores demuestren su implicación con la “novela negra” y la literatura bajando precios en este evento?

    ¿Cuántos libros han vendido los stand que los ofertaban a 1, 2 o 3 euros? Como la respuesta no será la misma que la vertida por los otros libreros en el artículo, ¿no nos dice nada esto?

  2. Que el precio de Cámara Gesell sea de 28 euros es, simplemente una anécdota. Como que la única librería que lo tenía era la nuestra, Negra y Criminal, puedo decir que con esos 28 euros no ganamos nada, ya que tuvimos que absorber el coste del mensajero internacional. Pero nos parecía lamentable que Saccomanno pudiera ganar el Hammett, como así fue, y no hubieran libros. Para eso estamos las librerías.
    El libro de Saccomanno saldrá en Septiembre en España, y valdrá 23 euros.
    Pero el factor precio no es el único factor. Hace dos años, que ya había crisis, Cuaqluier otro dia de Dennis Lehane, ya valía 25 euros, y puedo asegurar que en Semana Negra se vendió bastante.
    Pero hace dos años, estábamos en otro lugar. Sin polvo, con acceso fácil, donde daba gusto pasear y charlar sobre libros. Pero un irracional y sectario Rector de la Universidad de Oviedo, junto a un Ayuntamiento minoritario, decidieron que no, que una Semana Negra exitosa, no debía, no podía ser.
    El tema de Semana Negra es complejo, y de no fácil solución.. El descenso generalizado de las ventas de libros, tampoco tiene fácil solución, si es que la tiene.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s