Paula Corroto

Grace Morales: «Los grupos como Mecano estaban hartos de la progresía, que era aburridísima y estaba anclada en el pasado»

En 1982, Maquillaje se convirtió en la canción del verano. El año de Naranjito, del triunfo abrumador del PSOE, el año en el que parecía que se alcanzaba la modernidad y que España salía de la grisura de la Transición, un grupo compuesto por dos músicos que apenas sabían tocar y una cantante con no demasiadas dotes para la interpretación, se convertían en el fenómeno musical de la temporada. Mecano tampoco escribía canciones con un sello político: las temáticas de su primer disco eran el hastío y el desencanto – Hoy no me puedo levantar, Perdido en mi habitación– y la juerga adolescente – Me colé en una fiesta-. Eran New Romantic y pijos. Cursis y ñoños. Pero gustaron a todos, aunque más de uno jamás se hubiera corrido una juerga con champán. El exitazo de Mecano, banda que nació del sello CBS –también produjo a Olé Olé- fue como un grano entre los cantautores de la canción protesta y los modernos de la Movida. Eran ripiosos y banales, pero dieron con la tecla del zeitgeist de la época, como explica la periodista musical Grace Morales en su libro Mecano 82. La construcción del mayor fenómeno del pop español. Morales dirige el fanzine Mondo Brutto, «actualidad bizarra para mundos mecánicos», y siempre estuvo alejada del universo Mecano; no obstante, como señala en esta entrevista, después de adentrarse en aquel primer elepé y en las declaraciones de aquel año de Ana, José y Nacho, reconoce el trabajo que hizo el grupo en pleno moderneo: «Lo tuvieron más complicado para llegar a ser Mecano de lo que la gente se cree. (…) Ese disco es superior, me duela o no, al de discos de otros grupos de la época que sí me gustaban». Ahí queda eso.

AUTOPSIA AL DISCO DE MECANO QUE CAMBIÓ NUESTRAS VIDAS

Grace Morales. Foto de Ana Nieto.

-En los ochenta no eras fan de Mecano. ¿Qué te atrajo para escribir este libro?

-Yo presenté a [la editorial] Lengua de Trapo, a través de Patricia Godes, que estaba empezando su libro sobre de Alaska y los Pegamoides, unos temas para la colección Cara B. El principal era Parálisis Permanente y los grupos siniestros de la década de los ochenta, pero en su lugar me ofrecieron escribir sobre el primer disco de Mecano. Como necesitaba trabajo, acepté. Patricia me decía que ojalá hubiera escrito yo el de los Pegamoides. Ahora creo que ha sido mejor este. A Parálisis los voy a meter en Mondo Brutto, en un artículo de extensión como para un libro. Y nunca volveré a escribir sobre los grupos españoles de los ochenta. Nunca, de momento.

-¿Qué te ha sorprendido?

-He descubierto que no eran el montaje que yo creía, al menos al cien por cien. Lo tuvieron más complicado para llegar a ser Mecano de lo que la gente se cree. He tenido que reconocer que ese disco es superior, me duela o no, al de discos de otros grupos de la época que sí me gustaban. Lo demás ya lo sabía. Bueno, Nacho Cano me ha caído más simpático de lo que me caía antes, yo siempre le tuve por un personaje risible y no lo es. Los otros dos componentes se han quedado igual.

-¿Por qué Mecano se convirtió en un fenómeno de masas? ¿Fue un símbolo de una España ñoña que dejaba atrás la Transición y entraba en la cultura del pelotazo?

-Mecano se convirtió en lo que fue porque tenían potencial para adaptarse al gran público y mucho talento. Fueron capaces de escribir e interpretar canciones comerciales, muy bien hechas, un pop nuevo que respondía a una demanda colectiva de música para todos los públicos, desde los críos a la nueva burguesía y les rodeó un grupo de productores y arreglistas muy inteligente. Llegaron en el momento justo, el de la modernidad, la integración en Europa, el espejismo de la democracia…

– ¿Es Mecano el primer gran síntoma de lo que se ha denominado ‘Cultura de la Transición’?

-No estoy segura, porque Mecano es el primer grupo que triunfa fuera de España, y a lo grande, se exporta en los ochenta por Europa y vende miles de discos en sitios como Francia. Un poco como Almodóvar, y creo que nadie más ha hecho esto, si exceptuamos, bueno, a los Héroes del Silencio (pero menos) y Julio Iglesias... La CT son más bien Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel, Sabina y el grupo de afectos al poder, antes con el PSOE, el PC, ahora con el PP, y antes con (contra) el Régimen anterior. Mecano, o por lo menos, José María Cano al principio, se enorgullecía de votar al PSOE y estar a favor del progreso y la democracia, y ahora le ves defendiendo la tauromaquia, a Ana Torroja la persigue el fisco, Nacho está de gurú en Miami… por lo que me da la impresión de que Mecano, más que un símbolo CT, es un símbolo pre CT, como pudieron ser los Brincos o Raphael, salvando todas las distancias (musicales). Bueno, Raphael también es una estrella internacional de este nivel.

mecano

-Has comentado en alguna entrevista que un trasunto de Mecano podría ser La oreja de Van Gogh, cuyo éxito coincidió con la burbuja inmobiliaria. ¿Tiene mucho que ver la aparición de este tipo de grupos, no dañinos, con épocas de bonanza y muy acríticas?

-Con todos mis respetos, bueno, sin ningún respeto por La Oreja, no creo que se puedan comparar con Mecano. Mecano tiene un peso específico y los otros son realmente malos, por mucho éxito que tuviesen. Creo que nada tiene que ver con la situación socio-económica, había grupos muy interesantes entonces, pero no precisamente ellos. Pero es un fenómeno muy curioso, yo siempre he sido partidaria de hacer la mayor crítica cuando mejor van las cosas, es cuando se mide el interés y el valor de la gente. Una cosa te lleva a esta cosa. Eso hacíamos en Mondo Brutto durante esos años del auge de PP y nadie lo entendía. Ahora todo el mundo se vacía con panfletos oportunistas para sacar un dinero y una influencia.

-En tu libro destacas particularmente la “guerra” entre Mecano y Alaska y los Pegamoides. ¿Las dos Españas? 

– No eran las dos Españas, era la misma. Unos y otros eran igual de bocazas, y venían del mismo estrato social – más o menos:  alguno, no -. Mecano sugería que los Pegamoides vestían como unos pordioseros, pero es que no tenían ni idea de moda post-punk; los Pegamoides se reían de las pintas new romantic con las que se disfrazaban Mecano.  Los Pegamoides iban así vestidos por la calle; Mecano, si no tenían que actuar, pues vestían como pijos de la época. Alaska era muy moderna, pero en el fondo resultaba muy conservadora. Ana Torroja daba imagen de modosita, pero luego era mucho más lanzada. Todos eran chicos y chicas muy bien educados, tenían talento, eran guapos, pero estaban condenados a no entenderse. Es verdad, unos entendían y otros no. Si alguno de ellos hubiera entendido, lo mismo…

– ¿Es Mecano un grupo de derechas?

– No. Ellos se definían como del PSOE entonces. Ahora supongo que serán apolíticos

– Aparte de la guerra con Alaska, ¿cómo era visto Mecano por el resto de grupos de la Movida? ¿Y viceversa?

– Al principio les odiaban todos, supongo que por envidia y Mecano los despreciaban porque les odiaban. Mecano solo tenía buenas relaciones con grupos pre-movida, como Tequila, o de la Movida tardía, como La Unión, esos grupos que produjo Nacho Cano. O ya artistas que estaban por encima de los grupos pop, como Miguel Bosé. Ahora, que tampoco he ido preguntando uno por uno. Desconozco si Radio Futura o Los Secretos se llevaban a partir un piñón con ellos en el 81-82. Después, cuando todos se hicieron famosos y ganaron dinero, seguro que sí.

-Por cierto, ¿qué opinas de la mirada retrospectiva que se hace ahora de la Movida? ¿Crees que hay -una idealización nostálgica en línea con la visión que se tiene de la Transición?

– Yo ya he asistido a una docena de revivals de la Movida, y la verdad es que no sé qué pensar. Era muy jovencita, pero aquello era horrible, solo garitos de marcha para gente de provincias y grupos muy malos, pero la nostalgia vende muchísimo. La Transición fue espantosa y mira qué programones y qué estudios se venden.

mecano 2-También hablas particularmente bien en el libro de Nacho Cano, que creo que es el miembro del grupo que más te ha sorprendido. ¿Por qué?

– Porque el joven Nacho Cano me resultó enternecedor: un chaval volcado con su música progresiva, sus discos de Yes y Genesis, que no le comprende nadie, y que se pone escribir esas canciones de adolescente rechazado, tan simples pero certeras…  Me gusta la gente que se cree lo que hace, y es muy raro a estas alturas partir con una idea para un grupo o lo que sea desde la inocencia, sin un punto cínico.

-En el primer LP aparecen canciones como Hoy no me puedo levanta o Perdido en mi habitación, que llamaron la atención en su momento. Como dices, eran canciones que reflejaban a una generación desencantada, nada que ver con la anterior, que era la de la canción “protesta”. ¿Hastío de la politización?

-Sí, los grupos de la nueva ola estaban hartos de la progresía, que era aburridísima, igual de inflexible que el Régimen contra el que cantaban y muy anclada en el pasado. Querían cantar cosas frívolas, como en el pop rock anglosajón, sin complejos y sin que les llamasen fachas.

-¿Cómo analizas la evolución de Mecano desde ese primer LP hasta discos más místicos o espirituales?

-Ahí entra José María Cano y la lucha de egos entre un hermano y otro. También cambian los intereses, esos viajes a la India y los desvaríos de uno y otro por hacerse cada vez más artistas y menos músicos Pop.

-Es interesante ese apunte que haces en el libro y cómo el grupo, después de escribir Mujer contra mujer hiciera algo como Stereosexual, lleno de los tópicos más rancios sobre la homosexualidad. ¿Qué crees que ocurrió? ¿Abrumadora corrección política?

– Yo creo que siempre han tirado de tópicos, lo que ocurre es que unas veces lo han hecho de forma más feliz que otras.

-Mecano, por otra parte, tiene ahora cierto predicamento entre la comunidad gay. ¿Por qué crees que es así?

-Lo han tenido casi desde el principio, y lo han fomentado con sus declaraciones, a través de la imagen de Ana Torroja. Sobre todo cuando empezaron a ir al gimnasio y se les quedó aquella pinta con las camisetas imperio o sin ellas… Es un mercado muy importante.

-En el libro Cajas de música difíciles de parar o el desencanto de Nacho Vegas, José Ramón Velez dice que la peor canción sobre drogas es ‘Barco a Venus’. ¿Qué te parece la observación?

– Peor, pero ¿por qué? hay una lista de canciones malas en español dedicadas a la droga, pero no sé si esa sería la primera. La de Un caballo llamado muerte o una de Melendi que se llama Cierra los Ojos, que es para darse a la droga, pero para siempre.

-Por otro lado, Mecano no estaba tan asociado a las drogas como otros grupos de los ochenta. Su imagen era blanca y perfecta. ¿Doble moral? ¿Hipocresía?

– En los ochenta ya era un secreto a voces el uso de drogas de los Cano, y a finales, la cosa se había desmadrado en el caso de Nacho,  con cosas como aquel concierto contra la droga.

-Es curioso que Mecano fuera uno de los grupos favoritos del Príncipe y las Infantas. Coincide un grupo de éxito masivo con la época en la que la Familia Real estaba bien vista… Todo casaba.

– Lo raro es que al Príncipe le hubiesen gustado, no sé, Los Chichos. Pero, oye, que años después recibió en la Zarzuela a Héroes del Silencio. Aquello sí que fue bochornoso.

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-¿El fin de Mecano supuso también el fin de una era política?

-Supuso el fin de una época musical. Los ochenta se acaban con ellos, aunque estuviéramos en los noventa.

-El éxito de musicales como Hoy no me puedo levantar, ¿significa que a nivel de música comercial hemos avanzado muy poco desde los años ochenta?

-La música comercial sí ha continuado, cada temporada hay éxitos, lo que no hay son musicales, o mejor dicho, dinero para arriesgar en un historia nueva.

– ¿Por qué no se ha repetido en España un fenómeno como el de este grupo?

-Porque el panorama es muy pequeño y la música ha cambiado mucho. Pero sí hay fenómenos: están los ídolos de música disco-electrónica, estos que hacen música latina, los Bisbal, Alejandro Sanz, etc. Hasta Fangoria, si me apuras, son ahora el relevo adulto de Mecano: hacen tecno-pop para todos los públicos, y con mucho éxito.

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3 pensamientos en “Grace Morales: «Los grupos como Mecano estaban hartos de la progresía, que era aburridísima y estaba anclada en el pasado»

  1. “Era muy jovencita, pero aquello era horrible, solo garitos de marcha para gente de provincias…”

    No sé ni cómo les dejan entrar a Madrid a los de pueblo.

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