Ismael Rodríguez

Quince años de Peor… ¡Imposible!: Una antología personal

Este año el ciclo Peor… ¡Imposible! alcanza la nada desdeñable cifra de quince ediciones. Quince años con este en los que ha conseguido de manera plena su objetivo, que no es otro que el entretenimiento puro. Cada una de las ediciones ha sido una auténtica celebración del cine más desenfadado, descerebrado e involuntariamente cómico.

Cartel promocional de la XV edición del festival

Cartel promocional de la XV edición del ciclo

Cuando uno acude a una de las sesiones, sin importar la película elegida, siempre sabe que se va a encontrar un ambiente que resulta chocante para el aficionado al cine actual. A día de hoy nuestra experiencia cinematográfica consiste en una postura puramente pasiva, una concentración casi absoluta que solamente viene a romperse por las dudosas elecciones gastronómicas de algún vecino cercano o por los comentarios de algún espectador que no parece darse cuenta de que sus atinados apuntes no nos importan en absoluto.

Frente a esa situación el planteamiento de Peor… ¡Imposible! es un golpe de aire fresco. Cimentándose en la propia estulticia que presentan las películas elegidas, el espectador se ve arrastrado a una experiencia social y compartida, dónde los comentarios del vecino o sus inevitables risotadas pasan a formar parte de la propia cinta, convertida aquí en una pieza más del engranaje, a menudo ni siquiera la más importante.

Podemos tratar de encontrar otros sentidos al ciclo. Disertar, por ejemplo, de cómo en estas cintas se puede a menudo ver a través de los renglones de la escritura cinematográfica, haciendo que las convenciones que tan bien se esconden en las obras maestras del celuloide nos asalten. También podemos verlo como un necesario ejercicio de memoria histórica, de recuperación de un cine popular dotado de una inocencia que ahora no existe. Desengañémonos, a diferencia de los autores que suelen pasear sus películas por el ciclo, los perpretadores de las aberraciones fílmicas de Asylum y demás colaboradoras del SyFy channel saben en todo momento qué se traen entre manos.

Por eso volvemos cada año a celebrar que existió ese otro cine, dónde todo era posible y nada era tabú. Volvemos para encontrarnos de nuevo con caras conocidas de años anteriores, con presentaciones de películas inolvidables y a tomar nota de las que el organizador, el inasequible al desaliento Jesús Parrado, recomienda especialmente desde el primer día. Volvemos, en fin, a disfrutar de un ciclo único.

A continuación, y como muestra de lo que uno puede encontrarse cada vez que acude a una proyección comentaré algunas de las películas cuyo visionado en grupo simboliza en mi experiencia la esencia de Peor… ¡Imposible!. Desde luego cada uno tendrá sus favoritas, y algunas ausencias – reconozco que me perdí la ya mítica proyección de Aullidos 2 entre otras – son particularmente dolorosas, pero eso es inevitable.

Sangre en el castillo de drácula 2Sangre en el castillo de Drácula (Blood of Dracula’s Castle)

A esta película le tengo especial cariño por ser la primera que pude ver en el ciclo. Un ejemplo depurado de lo que puede ir mal en una película, con una curiosa desconexión entre la trama principal de un psicópata en plena huída y los incomprensibles toques góticos del enorme caserón que da título a la cinta. Para la historia quedará la referencia totalmente gratuita al pobre conde transilvano y, sin lugar a dudas, la figura del criado del mismo: Mango.

 

King Kong Vs GodzillaKing Kong vs Godzilla (Kingu Kongu Tai Gojira)

Los que hayan descubierto en los últimos años el ciclo tienen la suerte de que este desmadre de proporciones épicas vuelve a proyectarse este año. Godzilla, como todo el mundo debería saber, es un hombre disfrazado con un traje de lagarto gigante que no parece muy cómodo y gusta de pisotear maquetas de ciudades japonesas. En esta ocasión la respuesta del gobierno japonés es traerse al pobre King Kong de una isla perdida para que se enfrente con él, aprovechando que según un científico de la tele son enemigos naturales. Para saber el por qué de esta rivalidad deberán ver la película, les aseguro que merece la pena.

 

 

Dick TurpinDick Turpin

En España tampoco nos andamos con chiquitas y allá por 1974 alguien convenció a Sancho Gracia de que una versión patria de Dick Turpin podría ser un éxito. El resultado fue una de las más divertidas aberraciones que pasaran por el ciclo y una prueba documental de que la incapacidad de Curro Jiménez para cabalgar en línea recta le venía de fábrica. Como curiosidad parte de la película fue rodada en Lastres, lo que le daba un agradable toque autóctono a la astracanada.

 

 

El Zorro contra MacisteEl Zorro contra Maciste (Zorro contro Maciste)

Merece la pena recordar que el Zorro es una creación del autor americano Johnston McCulley que vive sus aventuras en la California de principios del XIX. Por su parte Maciste es un héroe del peplum italiano que remonta sus orígenes al cine mudo, con la ya mítica Cabiria. Así pues, uno debería preguntarse como se reúnen dos personajes semejantes. La respuesta es que lo hacen en la Italia del Renacimiento, sin que medie ningún tipo de explicación. A partir de ahí la película sigue una línea claramente ascendente en su nivel de surrealismo, apoyada sobre todo en la chaquetilla de cuero que tan ufano viste Maciste.

 

 

Santa Claus conquista marteSanta Claus conquista Marte (Santa Claus Conquers the Martians)

Pocas veces un título ha transmitido tan bien lo que sucede en la película. La lástima es que Santa Claus conquista el corazón de los marcianos y no lanza una ofensiva bélica en condiciones, pero eso no impide que abunden las imágenes de archivo de cazas militares estadounidenses o que los marcianos tengan nombres muy extraños.

 

 

 

 

Tarkan contra los vikingosTarkan contra los vikingos (Tarkan Viking kani)

Auténtica joya del cine turco de aventuras en el que el héroe que da nombre a la cinta se enfrenta a los malvados vikingos del título. Curiosamente es la quinta entrega del personaje en una serie que fue todo un éxito en la Turquía de la época. Está llena de momentos inolvidables, con un perro llevando la carga dramática de la cinta, una ciudad vikinga que hay que verla para creerla y, sobre todo, una lucha con un pulpo simplemente indescriptible.

 

 

 

El hombre leónEl hombre león (Kilic aslan)

Lo del cine turco de aventuras en los 70 era algo muy serio. En esta ocasión tenemos a un hijo del Rey Salomón – es de esperar que cualquier relación con el bíblico sea puramente casual – que es criado en la jungla y por eso tiene habilidades muy sobrenaturales enfrentándose a su medio hermano, un malvado gobernante muy cristiano él. Un momento inolvidable es cuando deciden recordarnos que el protagonista Cüneyt Arkin, antiguo artista de circo, es capaz de hacer todo tipo de cabriolas con una barra fija cual gimnasta olímpico, lo que es tremendamente efectivo en un combate, como todos podemos imaginar. Al final lo de su apelativo del hombre león se les va de las manos – nunca mejor dicho – y el pobre hombre acaba con unas garras de metal que le convierten en aún más mortífero. Ver para creer.

Chinos y minifaldasChinos y minifaldas

Aunque alguno no se lo crea, en los años 60 hasta se adaptaban al cine bolsilibros de Bruguera. En esta ocasión se empleó como base Muerte antes de la lluvia, de Keith Luger/Miguel Oliveros Tovar. No he tenido la ocasión de leer el libro, pero la película es desde su primera escena un auténtico carrusel de locuras donde un émulo de Fu Manchú y su organización internacional luchan contra dos rijosos agentes secretos que parecen más interesados en las minifaldas que en los chinos, a pesar de lo cual se recorrerán medio mundo dando porrazos a diestro y siniestro. Todo lo que se diga es poco, imprescindible.

 

Atacan las brujasAtacan las brujas

Nunca he entendido por qué en esta ocasión el nombre del gran Santo no aparece en el título de la que debe ser la película del Enmascarado de Plata más divertida que ha pasado por Peor… ¡Imposible!. Las aventuras de luchadores enmascarados mexicanos son un clásico del ciclo, y más aún las del Santo. En esta ocasión sus enemigas son unas brujas malvadas que viven en un caserón de difícil acceso cuyo exterior es sospechosamente parecido al de la casa del protagonista. La verdadera villana de la función, sin embargo, termina siendo la fachada del mencionado caserón. La solución final tomada por el Santo para afrontar tal obstáculo es una de los momentos más divertidos de estos quince años de películas, sin discusión.

 

Los Jaguares contra el invasor misteriosoLos Jaguares contra el invasor misterioso

Colombia no parecía dispuesta a dejar que México se quedara como única fuente de luchadores enmascarados, y su respuesta fue la realización de una coproducción con la patria del Santo para dar vida a Los Jaguares, que llegaron a disfrutar de dos películas. Esta es la segunda, y desde luego la humanidad tiene que dar suerte de que la saga se acabara tan pronto. El invasor misterioso del título quiere inundar la tierra de baratos diamantes para… bueno, para algo malo. Por suerte Los Jaguares, tres valientes y enmascarados luchadores, se enfrentarán a todo tipo de peligros para salvar a la humanidad. Toda la película es simplemente inenarrable, aunque la revelación final en torno al villano supera cualquier expectativa.

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2 pensamientos en “Quince años de Peor… ¡Imposible!: Una antología personal

  1. Detecto la lamentable ausencia de ¡¡¡ATOR!!! ¿Cómo puede ser? jajaja También habría que mencionar algunas de las sorpresas, que han sido épicas.

    Al menos está ahí Chinos y minifaldas, sí señor.

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