Marcos García Guerrero

La vida alegre. Sporting 3, Mallorca 0

sporting 2013 3

Foto de El Comercio

Cuando el Sporting gana, la vida parece maravillosa: los pájaros cantan, las nubes se levantan, los problemas cotidianos se ven como asuntos lejanos y cuando sales de El Molinón ya tienes ganas de irte por ahí a celebrarlo. ¡Écha un culín, ho, que ye la fiesta de la sidra y el botellón ye legal si lo hace el Ayuntamiento!

Vale que tú sigues igual de jodido en el curro (si es que lo tienes), que nuestros políticos dan la misma lacha de siempre con sus diarreas mentales, o que Siria esté a punto de ser invadida por el premio nobel de la paz, pero cuando el Sporting gana, y cuando lo hace además goleando, es inevitable evadirse un rato en tu casa de la gominola de la calle de la piruleta del país de la felicidad. Y mola.

En ese estado de enagenación mental buenrollera del postpartido (cuyo efecto se va diluyendo según avanza la semana), concluyes con alegría que este año subimos a primera y que esa mozuca prestosa que te encuentras en la parada de autobús está colada por ti. Y pobre del que quiera robarnos la ilusión. Porque van siete puntos de nueve posibles, una cifra que sin ser arrolladora al menos da lugar al optimismo, y el Sporting emite signos inequívocas de saber lo que hace. No hay brillantez aún en su juego, más allá de destellos fugaces, pero sí la sensación de que existe una hoja de ruta, una filosofía que Sandoval ha sabido inculcar a sus jugadores: salir jugando desde atrás, con tranquilidad, asociándose, y verticalidad final. La cuestionada defensa tan solo ha recibido un gol en tres partidos, y en los dos encuentros en casa no ha concedido ni una ocasión; Mandi cada vez asusta menos en su nueva posición y cada día asombra más (asistencia de gol y ovación de la grada); Alex Barrera crece partido a partido y se está convirtiendo en el eje central sobre el que pivota el equipo; a Hugo Fraile empieza a comparársele alegremente con Diego Castro, y Scepovic ya ha metido tantos goles como David Barral en una vuelta. ¡Echa otru culín!

Algún aguafiestas nos intentará cortar el rollo señalando que el equipo jugó en superioridad numérica desde el minuto 14 (como si eso no pudiese ser consecuencia de nuestro buen hacer futbolístico, filosofía Mourinho loading), que el Mallorca huele a muerto pese a su cartel de primera, que como ya sucediera en Huelva, nos sigue costando demasiado matar los partidos, o que el juego del equipo, pese a sus buenas intenciones, dista mucho de ser deslumbrante. Objeciones todas ellas tan pertinentes como indiferentes para el sportinguista ebrio de victoria. Ya nos preocuparemos de eso la jornada que viene.

Porque cuando el Sporting gana, los pájaros cantan, las nubes se levantan, los problemas cotidianos se ven como asuntos lejanos y cuando sales de El Molinón ya tienes ganas de irte por ahí a celebrarlo. Por eso pasas del festival de la sidra y sus monumentos de 30.000 euros (ese FAC cirujano de hierro), y te vas a La vida alegre, que cumple seis años, los mismos que han pasado desde el comienzo de la temporada en que subimos a primera. Y allí festejas que como señalaba el irrepetible Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa. Sobre todo cuando gana el Sporting.

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Un pensamiento en “La vida alegre. Sporting 3, Mallorca 0

  1. Que bien entiendes la filosofia de los que somos sportinguistas disfruta del momento y echa un culin,da gusto leer un comentario optimista y simpatico. Esperamos seguirte el año que viene en nuestro regreso a primera.
    puxa sporting.
    Chema

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