Ismael Rodríguez

The IT Crowd, o la última gran comedia de situación británica

Las comedias inglesas, o británicas para ser más amplios, son casi siempre una experiencia muy diferente a lo habitual en la televisión que vemos. Para empezar tienen la extraña tendencia de durar unos 6 episodios por temporada, muy raras veces alguno más. Por si eso fuera poco, a menudo son obras de autor, dónde su eficacia humorística solamente puede ir en ascenso con cada entrega, mientras uno se va haciendo a un estilo propio. El paradigma actual de la comedia británica seguramente sea, visto lo visto, la genial The IT Crowd (Los informáticos en su traducción española) de Graham Linehan.

Imagen promocional de la serie

Imagen promocional de la serie

The IT Crowd fue, desde el principio, una apuesta bastante peculiar dentro de la televisión de las islas. Debe recordarse que su primera temporada se estrenó allá por principios del 2006, cuando los espectadores se habían rendido ante The Office (versión del Reino Unido) o The Thick of It, dos series que abandonaban el lenguaje propio de la comedia de situación británica para abrazar uno basado en el documental, ya fuese falso o no.

Pero Graham Linehan tenía las ideas muy claras, y con su nueva serie buscaba una suerte de viaje al pasado en lo técnico, pero al futuro en el contenido. The IT Crowd se grabaría frente a público en directo, con unas risas no enlatadas y una gran confianza en el poder de sus actores para transmitir la comicidad de unos personajes atrapados en unas tramas que oscilan entre lo delirante y lo directamente increíble. Sería, pues, una comedia de toda la vida, pero realizada por y para la generación más joven.

Linehan ya era un viejo conocido de los aficionados a la comedia en el Reino Unido. Su mayor éxito había sido, sin ninguna duda, la comedia de ambientación irlandesa – después de todo es de Dublín – Father Ted, que contó con 3 temporadas y un gran éxito de público y crítica. Pero en España seguramente será más conocido por haber sido el encargado de dirigir y co-escribir la primera temporada de esa gran serie que es Black Books.

El creador de la serie, Graham Linehan

El creador de la serie, Graham Linehan

A pesar de lo que uno pueda suponer con esos precedentes, Linehan también es un autor con una larga experiencia en la escritura de sketchs cómicos, algo que venía realizando desde mediados de los años 90 en series de tanto éxito como Alas Smith & Jones. Incluso podemos señalar que llegó a dirigir un episodio de esa enorme gamberrada que es Little Britain, auténtica sensación de la comedia de sketchs británica del nuevo milenio.

La nueva propuesta del autor irlandés partía, por lo tanto, de un curioso equilibrio entre unos personajes anclados en la realidad y unas situaciones alucinadas que solamente se veían reforzadas con las respuestas de los protagonistas. Estos últimos a menudo seguían redundando en ese inusitado verismo, con reacciones que no hacen sino complicar cada vez más todo problema pero que, sorprendentemente, nos resultan creíbles y coherentes. De hecho a menudo la risa es inevitable cuando comprendemos que nosotros también hubiésemos hecho una tontería semejante a la que vemos en la pantalla.

El reparto como origen y final

The IT Crowd parte de las desventuras del departamento informático de una ficticia empresa londinense que responde al nombre de Reynholm Industries. Como toda buena serie, necesita un catalizador que nos permita entrar en el mundo de ficción que nos presenta. En este caso la excusa es la llegada al susodicho departamento de una nueva encargada, de nombre Jen Barber, que no tiene ni siquiera la más remota idea de lo que es la tecnología, mucho menos la informática.

A diferencia de lo que seguramente ocurriese en otras comedias semejantes, Linehan evita que el mundo planteado crezca en exceso. Los tres miembros del peculiar departamento, su jefe, alguna aparición estelar del gótico que vive en el cuarto de los servidores (magistral Noel Fielding) y algún ocasional secundario es todo lo que necesita la serie para construir una cantidad ingente de material cómico de primera categoría.

Como es natural, con un reparto tan limitado en el número esto debe compensarse con el talento. Por suerte para todos nosotros el plantel de actores que se dan cita en la serie es, posiblemente, uno de los más logrados de la comedia  reciente. Para lograrlo tuvo gran importancia el cuidado equilibrio existente entre las caras conocidas por los espectadores y la presencia de algunos recién llegados que aportasen la necesaria frescura al conjunto.

Montaje con los cuatro protagonistas de la primera temporada

Montaje con los cuatro protagonistas de la primera temporada

Entre los veteranos destaca sin ninguna duda la presencia en los primeros episodios de Chris Morris en el papel del dueño de la compañía en la que la acción tiene lugar. Morris es famoso en Inglaterra por ser el creador de una sucesión de series televisivas provocativas hasta el paroxismo entre las que destacan The Day Today, Jam o Brass Eye. Considerada una de las figuras cómicas más esquivas del Reino Unido, fuera de las islas seguramente sea más famoso gracias a esa genialidad que es Four Lions, película que dirige y guioniza, una comedia que gira ni más ni menos que en torno a un peculiar comando suicida islámico en Inglaterra.

Tampoco pudo sorprender al público aficionado a la comedia británica la presencia de Richard Ayoade o de Matt Berry. Curiosamente, o quizá no tanto, ambos ya había coincidido en esa serie de culto que es Garth Marenghi’s Darkplaces y en su spin-off, Man to Man with Dean Learner. También contaban con participaciones en The Mighty Boosh, aunque nunca llegaron a coincidir en el programa pese a que, de manera aparentemente increíble, interpretaran al mismo personaje. El papel de Moss, sin duda, ha marcado ya la carrera de Ayoade como actor y le ha llevado a participar en aberraciones como Los amos del barrio, con la que dio el salto a América. Sin embargo también ha demostrado que ahí no se acaba su carrera, mucho más destacada a día de hoy en su faceta de director gracias al éxito crítico de su debut en el largometraje, Submarine. Matt Berry tuvo la difícil labor de sustituir al mencionado Morris como el director de la compañía y consiguió salir bien librado al convertir a su Douglas Reynholm en un personaje completamente diferente al de su padre, evitando toda posible comparación.

Mucho menos conocida era Katherine Parkinson, que desde entonces mantiene una productiva carrera televisiva que, sin embargo, no ha conseguido espantar la sombra de Jen Barber. A su lado Chris O’Dowd es, sin lugar a dudas, el que mejores réditos ha logrado a su presencia en la serie. Su Roy Trenneman, ese vago irlandés con el que cualquier veinteañero que se precie de serlo puede identificarse, le ha abierto las puertas del cine y la televisión de par en par. De ahí que se aprovechara de la imagen cultivada en The It Crowd para su papel en Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo, o incluso para definir su aparición en Radio encubierta. Tras esas primeras incursiones en la comedia cinematográfica inglesa conseguiría pasar al siguiente nivel de popularidad merced a su aparición en la primera temporada de la exitosa serie Girls, a si triunfo de crítica y público con la cinta australiana The Sapphires o a la consecución de su propia serie en la mismísima HBO, llamada Family Tree.

El éxito, las comparaciones y las imitaciones

The IT Crowd se convirtió rápidamente en un éxito de público, alcanzando su popularidad más allá de las fronteras del Reino Unido con facilidad. En parte ese éxito internacional pudo llegar a deberse a su difusión gracias a la red de redes. Y es que la serie de Linehan, con su comprensión de la cultura popular y su capacidad para reirse de esta, es perfecta para la difusión en la red, para los videos de youtube, para convertirse, en esencia, en lo que ahora se define como viral. Pese a ser una serie televisiva cualquiera creería que está construida pensando en la red.

La popularidad que consiguió la serie de manera inmediata se puede comprobar sin problemas al ver que dos versiones de la misma fueron puestas en funcionamiento de manera casi inmediata. Por una vez España decidió quedarse al margen, dejando que fueran Alemania y , como no, los Estados Unidos quienes se lanzaran a la piscina.

La serie alemana, de nombre Das iTeam – Die Jungs an der Maus, tiene un extraño honor, y es que no consiguió superar los dos episodios emitidos. Sat. 1, la cadena privada que la encargó, se enfrentó a una mezcla de incredulidad y de desprecio por parte de los espectadores ante lo que se consideró una versión muy inferior del original. A día de hoy es casi imposible ver esos dos episodios, así que no es fácil saber si la reacción fue excesiva, pero ciertamente parece existir un consenso de que no fue así.

Prueba gráfica de la version americana

Prueba gráfica de la version americana

En los Estados Unidos fue la NBC la cadena que rápidamente trató de aprovecharse de la buena acogida de la serie británica. La celeridad fue tal que el piloto, que finalmente vio la luz en 2012 gracias a internet, se rodó en enero de 2007, tan solo 9 meses después del final de la primera temporada de The IT Crowd. A pesar de que la cadena anunció que se emitiría la serie en la temporada de 2007-2008 finalmente tuvimos la suerte de que no fuese así.

El piloto americano de The IT Crowd – mantenía el título original – es un documento inmejorable para comprender la existencia de diferentes tipos de humor y de tipos de personajes a un lado y a otro del océano. A pesar de que Ayoade repita en el papel de Moss, el resto de protagonistas parecen estar muy perdidos, sin comprender en ningún momento lo que se espera de ellos. Y no es que falte calidad, de hecho para sustituir a Chris O’Dowd se había contratado a un valor en alza como Joel McHale, que con Community ha alcanzado un merecido éxito en la industria televisiva americana. Pero a pesar de un reparto decente y de una imitación más que consciente del original, todo en la versión estadounidense parece sin gracia.

Para comprender mejor esas diferencias insalvables entre ambos lados del océano a la hora de enfrentarse a la comedia de situación es posible que no haya ningún ejercicio mejor que comparar The IT Crowd con la serie americana con la que más a menudo ha sido comparada. Esa no es otra que The Big Bang Theory.

Un aspecto ineludible de ese mundo alternativo que son los foros de Internet – o de los blogs que han ido tomando su lugar – es la necesidad de definirse atacando a algo. Hubo un tiempo en el que cualquiera que reconociese ver The Big Bang Theory sabía que inmediatamente alguien iba a saltar y decirle que se dejara de tonterías y consiguiese a toda velocidad The IT Crowd, sin que pareciese posible que se pudiera disfrutar de ambas series. Por suerte dicha situación parece haber sido superada, pero existe la posibilidad de que el nuevo status quo se deba simplemente a que no hay nuevos episodios de la serie de Linehan.

Edición especial, con juego de rol incorporado

Edición especial, con juego de rol incorporado

Evitando guerras sin sentido si podemos decir que ambas series nos muestran una visión muy diferente de lo que en inglés se denomina un geek. La palabra, difícilmente traducible al castellano, podría usarse en referencia a personajes con gusto por la cultura popular, la tecnología y la informática que permanecen ajenos a las convenciones sociales y las modas predominantes. Tan somera, y seguramente errónea, definición nos puede servir para englobar en ella a los protagonistas masculinos de ambas series, pese a que estos no podrían ser más diferentes entre si.

Dejando de lado otros aspectos en los que habría mucho que pinchar, el hecho de que una sola temporada de The Big Bang Theory pueda llegar a tener tantos episodios como The IT Crowd al completo también es muy iluminador, podemos encontrar un aspecto crucial en la imagen dada de los geeks. Los personajes de la serie americana son todos ellos científicos – o ingenieros, como bien se puntualizaría en referencia a Howard Wolowitz – de éxito, que viven en casas impolutas y son, a pesar de sus rarezas, auténticos triunfadores americanos. Sin embargo tanto Roy como Moss han acabado atrapados en un desordenado sótano, en un trabajo sin ningún tipo de creatividad ni de interés, donde pasan las horas descubriendo el último video viral de la red, la última página web o con todo tipo de pasatiempos sin ningún atisbo de utilidad.

Ese tipo de personajes, anclados en la realidad de cada día del espectador, son los que las series de humor americanas parecen incapaces de abrazar. Da igual el proceso de construcción de guión que se siga, incluso la idea original que guiase la serie, al final las cadenas americanas necesitan que exista algo de glamour, que sus protagonistas sean inteligentes y geniales, personajes ideales y no personas reales. Esta decisión, que seguramente sea consciente, acaba de raíz con la posibilidad de que una de las grandes cadenas pueda dar a luz una versión efectiva de algo como The IT Crowd.

Porque Linehan no construyó un objeto pop al que los geeks puedan aspirar y cuyas bromas llenen todo tipo de merchandising, sino que nos ofreció una visión retorcida y delirante de un mundo que conocemos demasiado bien. Después de todo, es en el que vivimos, y sabemos que puede que el departamento de informática de nuestra empresa no se diferencie demasiado de ese sótano por el que pululan los protagonistas de la serie.

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