Víctor Guillot

María José Capellín: «Los partidos bisagra como UPyD son los que hurtan la voluntad de la mayoría»

Directora de la Escuela Universitaria de Trabajo Social de la Universidad de Oviedo, María José Capellín es hoy un referente de la izquierda por muchas razones, entre ellas por su conocimiento académico de los movimientos sociales y los partidos políticos, su estudio de la lucha obrera y el feminismo es sus diversas y consecutivas modalidades, su miltancia en el PCE y en Nueva Izquierda. Pero ahora, en el horizonte divisa otra historia nueva. Pronto será abuela y podrá ver el futuro, no sólo a través de sondeos y encuestas, sino también a través de los ojos de su nieta. Por ese motivo le preocupa la situación política que vive la izquierda. Su compromiso intelectual la ha sacado a la calle en infinidad de ocasiones para defender la emancipación de la mujer y del hombre. Hoy sale a recibirnos para darnos su punto de vista del estado actual de la izquierda asturiana.

Fotos de Nafría

maria josé capellin

Maria José Capellín. Foto de Alejandro Nafría.

-Mientras hacemos esta entrevista, los partidos asturianos han sacado la artillería para disparar a Rajoy, cuyos presupuestos generales del Estado no prevén ninguna inversión en Asturias.

-Es más de lo mismo y es lo esperable. Más de lo mismo y lo esperable que a Asturias le iba a afectar mucho porque es una comunidad autónoma muy dependiente de la financiación estatal. Nuestro tejido industrial o nuestro sector público está determinado por la esfera económica estatal y europea de una forma decisiva. En nuestro caso hablamos de la financiación de las infraestructuras. Pero en las decisiones que se toman hay varios factores. El primero tiene que ver con el poco peso objetivo de la región en la toma de decisiones políticas nacionales. Disponemos de tan sólo ocho diputados, frente a regiones que tienen treinta o cuarenta. Tenemos pocos diputados y además mal avenidos.

-Sin previsión de que el PP intente influir en nada.

-Aquí no hay ninguna posibilidad de que el PP desarrolle insumisiones defendiendo a la región. Tampoco hay posibilidad de pactos. Ni por peso político, ni por cuestión numérica tenemos posibilidad de influir, y la movilización social, básicamente la minería, ha perdido en el último año cualquier capacidad para presionar al Gobierno de la nación. Desgraciadamente, el sindicalismo minero no fue capaz de resistir los diversos pulsos del Gobierno del PP y Madrid, en cambio, sí lo soportó. De manera que no tenemos nada con lo que poder amenazar. Y, efectivamente, es un golpe. Si hacemos un somero repaso a la situación política, observaremos que en estos momentos disponemos de un Gobierno regional corto de miras, en un contexto económico desastroso que nos va a perjudicar mucho. Somos incapaces de terminar las conexiones del Cantábrico, la variante, que ya es algo que clama el cielo. No me ha extrañado nada. Y en esta situación, como siempre, la correlación de fuerzas es determinante.

-Analicemos un poco más a fondo ese contexto. En una coyuntura económica en la que el Estado margina a Asturias, al tiempo que el diputado bisagra de UPyD amenaza con no aprobar los presupuestos regionales, obliga a la FSA a replantearse su relación con los partidos que le apoyan en esta legislatura.

-Debería. Yo creo que los partidos no han aprendido la lección. Tendrán que tocar mucho más fondo para que la dinámica interna de los partidos les exija cambiar hacia otro modelo. En estos momentos, los partidos de la izquierda siguen enfocados en sus propias cuitas, querellas o luchas de poder. Parecen no darse cuenta de que, al contrario, han perdido desde hace mucho tiempo influencia en la sociedad. En ese sentido, me gusta recordar la tesis de Duverger sobre la función de los partidos. Según Duverger, los partidos desarrollan una función social: primordialmente la elección de las élites, y la creación de unos valores políticos y morales que se proyectan sobre la sociedad de masas. Bueno, pues lo de Duverger ha sido un fracaso estrepitoso…o no, porque, sin embargo, la derecha sí ha conseguido crear unos nuevos valores, unas nuevas élites y unos nuevos modelos o comportamientos, que le han otorgado una hegemonía social. La izquierda, hasta ahora no.

-Es interesante esto que dices. Pero da la sensación de que para ver las razones de la hegemonía de la derecha hay que analizar la pérdida de influencia de la izquierda.

-¿Por qué la derecha ha creado una nueva hegemonía? Tenemos que fijarnos en la situación de Estados Unidos. Es una situación dramática, donde centenares de miles de trabajadores se han quedado sin cobrar porque no se han aprobado los presupuestos. En Asturias, nos encontramos con el fraccionamiento de la izquierda, en la medida en que UPyD se pueda considerar un partido de izquierdas, claro. Bien, pues si aceptamos esta premisa, todo el mundo sabe que UPyD está sosteniendo un gobierno de izquierdas. Aparentemente, los diputados de la izquierda han tenido responsabilidad y trabajan en dirección del procomún. La realidad no es así. Cada uno de los partidos juega una carta, guardándose unas cuantas, en función de la correlación de fuerzas que resulte de las próximas elecciones. La estrategia de UPyD tiene que ver con ganar el mayor peso posible que le permita ganar más representación y utilizar Asturias, no como modelo ni como ejemplo, pero sí como estandarte o logo publicitario. Pretenden mostrar al mundo cómo gobiernan en esta región. Por otra parte, IU y PSOE, a pesar de la larga tradición de pactos, son internamente incapaces de entender lo que mucha gente percibimos desde fuera: que la izquierda sólo recuperará la hegemonía social unida a través de alianzas sociales, políticas, electorales. Por el contrario, nos encontramos con las conclusiones de la comisión parlamentaria del caso Marea, aprobadas en sede parlamentaria por todos los partidos, a excepción obviamente del PSOE, que no parece que muestren esa capacidad.IU no puede votar en contra de un Gobierno al que perteneció. En Gijón estamos viendo cómo se resuelve la gestión de la Empresa Municipal de Aguas. Ese juego que se practica sobre la base de la especulación electoral es nefando.

-Tendremos la oportunidad de hablar de eso más tarde. Me gustaría saber qué valoración haces de ese cambio de cromos que propone UPyD. Sólo votará el presupuesto si se vota antes la reforma de la ley electoral.

-Estamos jugando con un presupuesto que es moneda de cambio. Me gustaría decir primero que en esta situación de la que hablábamos antes, no sólo fallan los partidos. También los movimientos sociales nos hemos equivocado de objetivos, de camino y de las funciones de cada uno. Y esto liga con lo que me estás preguntando. Los movimientos sociales no presionan suficientemente porque el Gobierno socialista vive permanentemente con la tentación de la gobernabilidad. Y eso está muy bien, pero ahora se ve que no es sólo una tentación, sino que es una cadena. Parece que siempre ha estado amarrado, o que en sus genes está incorporada indefectiblemente la gobernabilidad de la gestión. Por eso es absurdo que acepte algo que a mí no me parece políticamente correcto. Una ley electoral implica una reflexión de la ciudadanía superior, un pacto político superior, una participación social superior. Siendo los presupuestos la ley fundamental para que un Gobierno pueda funcionar, no deja de ser una ley puntual, es decir, una ley que está más pegada a la actualidad. Aquí se discute básicamente qué y cómo gastar. Los presupuestos autonómicos adquieren más relevancia aún, dado el escaso margen de deuda y la escasa inversión que nos ofrece el Gobierno de Rajoy. Por lo tanto, el margen de maniobra no es grande y la utilización de un partido muy minoritario, tan minoritario como un diputado de 45, para un cambio de tanta dimensión, por mucho que todos consideremos necesaria la reforma, la necesidad no la pueden marcar los apuros de UPyD. Su aprobación será un fallo y un fracaso más.

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Maria José Capellín. Foto de Nafría.

-Con vocación de poseer la verdad absoluta, lo cual me resulta más molesta. Los que se representan a sí mismos y no reconocen el juego democrático son los más peligrosos. De las minorías, ciertamente, suelen surgir las propuestas más arriesgadas, pero no me ha gustado nunca el partido bisagra, y menos aún de un solo diputado. Siempre me ha parecido que generan un problema con la concepción de la democracia, una contradicción que puede ser preocupante, cuando la situación económica no te deja mucho margen. Estos partidos hurtan la voluntad de la mayoría.

-Es cierto, tanto es así que se diría que el PSOE legisla con la agenda de UPyD o que el PSOE es, en estos momentos, un partido rehén de Rosa Díez.

-El PSOE es rehén, pero no sólo por UPyD, sino también porque no tiene proyecto. De momento no ha presentado un proyecto nuevo. Será difícil hacer nuevas cestas con los viejos mimbres del pasado, pero, en todo caso, esos mimbres son los que hay y los que habrá que utilizar. El PSOE, en estos momentos, no transmite una propuesta, un proyecto, da la sensación de que no sabe adónde quiere ir ni cómo llegar. Por primera vez, en un par de siglos, no se me ocurre otro momento histórico en que las fuerzas de izquierda no son las fuerzas de progreso, en el sentido del cambio o de la emancipación. Por primera vez, es la derecha la que propone cosas nuevas, presenta un proyecto nuevo, un nuevo modelo. Podría decirse que el viejo contrato social se ha roto, pero se ha roto con la hegemonía de la derecha. Y por primera vez las fuerzas de la izquierda, los progresistas, pasamos a ser los reaccionarios, en el sentido de que estamos reaccionando al cambio, a la total defensiva, trinchera tras trinchera, retrocediendo línea a línea a medida que nos van derrotando. ¿Cuál será el proyecto para entusiasmar a una mayoría? No lo sé, pero sí sé que de momento no lo hay. Y no se puede decir que no se puede hacer.

-En más de una ocasión, Javier Fernández, con cierto derrotismo, ha dicho que tras esta crisis ya nada será igual.

-Al final de la segunda guerra mundial la situación económica en Europa era infinitamente peor que la que vivimos ahora. Con muchísimos menos recursos se planteó la sociedad del Estado del bienestar social. Es un tema de voluntad política de los partidos y de conseguir amplias mayorías que respalden ese proyecto. Es por eso por lo que aparece como rehén de UPyD o de IU. Desde luego, UPyD tampoco tiene un proyecto político. Tienen varios eslogans. Una discusión secundaria que para ellos es prioritaria en su programa es la forma de Estado. Apuestan por un centralismo frente al modelo de las autonomías y federalismo, o la independencia. ¿Realmente es un debate necesario? Yo creo que eso forma parte de la agenda política que nos ha puesto la derecha. Desde la izquierda, nuestra cuestión fundamental es el empleo, nuestro estatuto de clase obrera. Pero los sindicatos han perdido la capacidad de negociación colectiva. Esto ha supuesto la mayor derrota en cien años. Se tardaron cien años en tener esa capacidad. Y se ha perdido. Entonces, los derechos sociales, lo que caracteriza a la izquierda, están dispersos en las diferentes mareas sociales, sin que se pueda articular un proyecto político práctico. Dicho de otra manera, no se dice qué se quiere, pero se está en la trinchera, a la defensiva. Yo me he pasado una vida entera saliendo a la calle defendiendo nuevas propuestas. Ahora la propuesta es la defensa del statu quo, que no nos cierren. Por lo tanto, no hay una propuesta. Y no la tiene el PSOE, no la tiene IU y menos aún UPyD.

-Es cierto. La izquierda ha tenido un concepto claro de emancipación en diferentes siglos. Lo tuvo con la Revolución francesa, lo tuvo con Marx en el siglo XIX, lo volvió a tener con Lenin en el XX. Pero ahora esta izquierda no sabe qué emancipación llevar a cabo.

-Si el proyecto más radical del PSOE o de IU es la defensa del Estado del bienestar social, hay que recordarle que ese proyecto lleva sesenta años en Europa y desde los ochenta en España. La realidad amarga es que la hegemonía es el mercado, y por lo tanto, sólo nos queda la defensa de los derechos. UPyD crece en un cierto sector de la izquierda y otro de la derecha sobre un malestar general, el fracaso de la política. Consideran que la solución está en los cambios de la agenda política, que no son problemas reales. Las comisiones de investigación no son prioritarias y alimentan el mito de la corrupción de la política. Desautorizar la política interesa mucho a los grupos dominantes, porque la política es el instrumento de los dominados para controlar el capital. Desautorizar la política esconde un elemento ideológico. Voy a poner un ejemplo muy concreto: el linchamiento a Dulce Gallego por su gestión en la EMA. Va en esa dirección. Yo diría que la corrupción está en los medios de comunicación. En la corrupción ideológica. La falsificación de las noticias. El mismo espacio ocupan Bárcenas y la corrupción de todo un partido que los taxis gastados por una concejala que necesita desplazarse en coche. Una persona que no tenía coche oficial. ¿Habría sido mejor que fuera en autobús o en coche oficial? Es una manipulación continua de la sensibilidad de la gente dando una información descontextualizada que hace que todo se ponga al mismo nivel. Que las grandes actividades de UPyD e IU sean la comisión del caso Marea… ¡pero si lo está investigando un juez!

-¿Qué valoración haces del caso Marea?

-Indecente. Desde el punto de vista judicial me parece increíble que se diga que se imputa a seis personas después de que hayan pasado otros 39. Dónde queda el honor de estas personas. Y quién se lo devuelve, después del linchamiento que han sufrido, a partir  de un dato de una funcionaria supuestamente culpable y una consejería en la que se han cometido irregularidades. No admito ese discurso de UPyD que ha provocado una causa general a todo el Gobierno anterior y a doce años de gestión de Vicente Álvarez Areces sólo porque cree que refundar la Santa Inquisición le dará votos. Esto es la degradación de la política: pretender un 3% más de votos a costa de un 30% de abstención en las próximas elecciones. Es indecente. Porque, efectivamente, la corrupción hay que buscarla y determinar fórmulas para que no la haya. Pero esos titulares, sacar de quicio un gasto determinado para escurrir otros tantos… Cuántas esculturas hay adornando las carreteras de España que fueron contratadas por el ex ministro de Fomento Álvarez Cascos a la empresa de su señora. Es el presidente de un partido que gobierna en Gijón y eso no se menciona.

-Pero tengo la impresión de que hay un problema de fondo dentro de la izquierda, tanto del PSOE como de IU, en Asturias. Y es su relación con el pasado más inmediato. Es esa sensación de pretender hacer tabla rasa.

-El caso de IU de Gijón es realmente lacerante. Jorge Espina trata de lavarse las manos con la gestión de la EMA. Pero las cosas que se hacían allí las sabían todos. Toda la oposición lo sabía porque estaba en los consejos, cosa que ahora, por cierto, no sucede. Si te dedicas a la política, y más en una ciudad media o pequeña, nadie desconoce lo que hace tu mano izquierda y tu mano derecha derecha. Pero, si además te pagan por ser político, implica que el señor Espina tenía la obligación de conocer lo que sucedía en la EMA. Hacer la justificación del “yo no sabía”, o del “yo no conocía” me parece inaceptable. Está sucediendo lo mismo con los políticos que gestionaban las cajas, políticos que no sabían lo que se hacía en las cajas, porque no tenían capacidad para conocer. Lo que hay que decirle a Espina es que usted, como mínimo, es responsable. Y si no está capacitado para comprender lo que en la EMA se aprobaba, tenga la capacidad para renunciar a su puesto de la EMA. Ahora bien, si yo acepto cobrar por hacer algo para lo que no estoy capacitado, eso también es corrupción. Si usted no tiene capacidad para vigilar y se dedica durante años a ocupar un puesto de vigilancia para el que no está cualificado, es corrupción. Y ¿qué hay detrás de todo esto?: tirar basura al adversario, al compañero, con la pretensión de ganar votos.

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Maria José Capellín y Víctor Guillot, en el café Dindurra de Gijón. Foto de Nafría.

-Volvemos a la cultura política de la izquierda.

-Estamos condenados al fracaso mientras no se genere una cultura política diferente en los partidos, ajena no sólo al vicio de meter el dedo en el ojo del antiguo socio, sino, como en este caso, a los antiguos socios y militantes de tu partido, guiados, además, por la correlación de fuerzas que te dice lo que te perjudica o te interesa. En este caso, a Jorge Espina parece que le indica que debe marcar diferencias con la antigua dirección. Esto es un elemento más de la corrupción política. No se da cuenta de que el objetivo de un partido no puede ser nunca su propio mantenimiento ni las relaciones de poder internas. Si es así, entonces ese partido es corrupto.

-La corrupción no es sólo dinero.

-También son ideas. En un país donde hemos hecho muchas cosas bien y tantas otras mal, parece que hay una idea generalizada de que la corrupción es sólo económica. Para que exista esa corrupción tiene que haber otra anterior, moral, ideológica. Nombrar a gente porque son de tu cuerda, no porque sean los mejores par defender el interés de la gente es corrupción. La selección de las élites ha sido de una irresponsabilidad absoluta. En los partidos, durante décadas, no ha habido ningún criterio de selección de las élites correcto. Al cargo se viene aprendido y, sin embargo, cuántos concejales, consejeros y ministros han llegado al cargo sin saber de qué iba su cartera. Eso también es corrupción.

-Da la impresión de que la panacea para este problema serán las listas abiertas en la elección de cargos públicos y cargos políticos.

-Soy muy crítica con el mito de las listas abiertas. Ya es como un eslogan que se ha comprado como la única solución. Yo creo que dotaría de mucho más poder a los medios de comunicación. En España hay listas abiertas en el Senado. Jamás han dado resultado porque menos del 3% vota abierto en el Senado. La gente, a pesar de que tiene la lista por orden alfabético, vota a los tres que le tocan por cada partido. Hay poquísimos que votan según el candidato. Algún año he contado y he hecho el cálculo. No creo que ninguna región haya superado el 5%. Pero la lista abierta genera un poder enorme en aquellos que tienen la capacidad para proyectar la imagen pública de determinadas personas y más aún de un político. De los 27 concejales que hay en Gijón, cuántos se conocen como para valorar su capacidad. Conoces los cabezas de lista, porque son los que más proyección pública tienen, tres o cuatro concejales de cada lista y para de contar. ¿Sobre qué criterio eliges? Sobre el criterio de los medios de comunicación, que son quienes deciden sobre la imagen de estas personas.

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Foto de Nafría.

-En esta región y en este país los periódicos hacen campaña.

-En esta región los periódicos han hecho campaña electoral directamente a favor de un partido, como El Comercio con Foro, y ahí está el papel directo de ABC con Rosa Díez o los juegos que ha hecho El País tirando abajo determinados candidatos del PSOE y elevando a otros. Entonces, qué resolvería la lista abierta: una sensación de que tienes más capacidad de elección. Pero yo creo que ésa no es la solución. Yo creo que una combinación de voto mayoritario en circunscripciones más pequeñas que voten a su diputado, a su representante, estableciendo una relación directa es más efectivo, más controlado por la ciudadanía. Fíjate como el Parlamento inglés ha dejado en minoría a Cameron y a Toni Blair en sendas guerras en Oriente. Me parece fantástico. Porque los diputados tienen que responder a sus votantes y no al jefe del partido. También tiene sus limitaciones. Puede crear una distorsión excesiva en municipios asturianos del tipo que tienen la lista independiente…Tendría que haber cierta corrección de ese voto mayoritario. Todos tendrían que poner un candidato que tuviera gancho. Pero ese mecanismo daría más cercanía y control. En España probablemente tendría que estar matizado por alguna votación de restos del conjunto.

-Lo que sí parece cierto es que la ley electoral actual es bastante injusta.

-Relativamente. Se hace hincapié de la injusticia de nuestro sistema, sobre todo entre los votos de IU y los votos de los nacionalistas. Personalmente opino que es una  deliberada manipulación antinacionalista. El voto más ajustado a su electorado es el de los nacionalistas. Efectivamente, IU pierde votos, pero los pierde en todo el Estado, frente a los que ganan el PP y PSOE en todo el Estado también. De modo que los nacionalistas no son el problema. Volvemos a la pregunta anterior. El problema está en la circunscripción, y ése es otro tópico como el que se construye con las listas abiertas sin explicar a la gente que ya hay listas abiertas en el Senado y que no funcionan. Muy rara vez entran independientes en esas listas. Y esto que te voy a decir te sorprenderá: listas abiertas las hubo en el Cónclave del Vaticano. Me sorprende la correlación de fuerzas tan curiosa que se dio para que saliera un papa enfrentado claramente a la Curia y que, según los vaticanólogos, dominaba el cónclave. ¿Y por qué se da esta situación? Porque las listas son realmente abiertas en el sentido de que no hay corrientes suficientes como para marcar una hegemonía en la confección de la lista. En los partidos, en los sindicatos, en las asociaciones, aparecen por orden alfabético la lista oficial, la lista alternativa, y sin embargo, la mayor parte vota la lista tal cual. Sólo unos pocos votan un poco de todo.

-De manera que, según este análisis, las listas abiertas no van a servir para fortalecer a la izquierda.

-Lo que digo es que no se puede engañar a la gente poniendo una meta que no es la correcta, porque volveremos a fracasar. La construcción del proyecto, la reflexión del proyecto no se está haciendo. Gana el eslogan, el pensamiento corto, en este caso las listas abiertas. Esto me recuerda a Mercedes Sosa: «A veces la vida nos premia poniéndonos sueños de penitencia». Yo soy conocida por ser, entre otras cosas, una feminista que luchó por los derechos de la mujer. Nunca imaginé a Condolezza Rice, Merkel y Christine Lafarde…cuando hablaba de una mujer en el poder.

-Anteriormente te referías al desprestigio de la política. Tengo la impresión de que la izquierda se lo ha ganado. Cudillero representa el fracaso de la democracia y la debilidad orgánica de un partido. Ha triunfado el neocaciquismo.

-Puede ser una buena definición de la situación. Es curioso que los municipios pequeños y medianos están demostrando en muchos sitios la complejidad de la nueva sociedad. Y eso conlleva el fracaso de los partidos clásicos al afrontarlo y a la creación de un nuevo fenómeno, que tú llamas neocaciquismo. Entiendo que te refieres a personas que son capaces de crear lealtades en grupos muy distintos. No conozco la micropolítica pixueta, pero la complejidad en ella se parece a la  que sucede en Siero, que provoca la aparición de nuevas listas que no consiguen pactar nunca, provocando crisis cada seis meses, y nombramientos sucesivos de alcaldes diferentes. Esta situación nos da una perspectiva nueva de Asturias. Es como si pervivieran los restos políticos de la Asturias del siglo XX, aunque ya no está, y no fuera capaz a lograr ser la Asturias del siglo XXI. Hay restos de todos los modelos, pero no hay ninguno nuevo, porque no se ha construido un instrumento de representación política adecuada a la nueva realidad. De manera que los partidos no responden a la nueva complejidad de unas sociedades modernas en las que conviven nuevos profesionales que residen en Carreño porque es más barato, con la antigua sociedad tradicional campesina, deteriorada por el tejido industrial, la marginación…En definitiva, hay una suma de sectores que estamos acostumbrados a verlos en ciudades y nos resulta raro en concejos. Pero los concejos son tan complejos como las ciudades. Y de vez en cuando nos encontramos al cacique que concita o controla una serie de pactos y libertades políticas y se hace el dueño del corral. Y eso es una amenaza a la democracia importante, porque no sé si es un microlaboratorio, pero en Asturias ha aparecido este mismo modelo con Foro. Con Cascos hubo una fe ciega. Hubo una mayoría que se creyó el discurso del nuevo político, cuando ese nuevo político lleva más de 25 años en política.

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Maria José Capellín. Foto de Nafría.

-Durante esta entrevista nos han pedido dinero tres mendigos. Tengo la impresión de que la marginación está llamando a nuestra puerta y no lo hemos asimilado todavía. Es como si hubiera una negación de la marginalidad, en parte porque no se escucha en el discurso político.

-Es increíble el crecimiento de la marginalidad. Yo creo que Gijón ha retrocedido en políticas sociales, no sólo debido a los recortes, sino a la ausencia de una ofensiva. Gijón hizo a lo largo de los años un trabajo extraordinario. Hoy se mantienen cosas, pero la sociedad ha cambiado, el tiempo ha cambiado y no se está respondiendo a la nueva realidad. Surgen nuevas ONG que siguen funcionando con los parámetros de la sociedad anterior a la crisis. Reivindicamos la sociedad del bienestar sin darnos cuenta de que los interlocutores ya no son los que defienden el Estado del bienestar. Entonces tendrás que plantear otra estrategia. ¿Qué propuestas sociales planteas? La extrema derecha en Grecia o los Hermanos Musulmanes lo están haciendo. Prestan ayuda social, crean redes sociales, articulan comunidades. Llevan a cabo eso a lo que respondía la cultura postobrera de finales del XIX y principios del XX a través de organizaciones sindicales y políticas. Pero este modelo desapareció porque ya no era necesario en el Estado del bienestar. Sin embargo, los que vivieron en ese estado eran los que habían nacido antes en el otro. Y ahora lo que sucede es que los que vivimos el desmantelamiento del Estado del bienestar venimos de su nacimiento. Y digo esto porque estamos a la defensiva sin ofrecernos una alternativa. La propuesta hasta ahora consiste en exigir al Gobierno. Y eso ya no vale. La respuesta es crear una nueva cultura de izquierda.

-Para terminar. Jean Baudrillard se refería al poder como la hegemonía del príncipe y el holocausto del pueblo.

-Terrible, pero cierto. Esto no para aquí. Y me cabrea cuando aparece la presencia de esa potencia en el pensamiento o las organizaciones de la izquierda. Estamos viviendo una gran derrota. Por eso hay días en los que la felicidad consiste en comprarle unos patucos a mi nieta.

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