Iván Fernández Prieto

David Russell, guitarrista: «No hay generación perdida, cada generación se reinventa»

Hablar de David Russell es hablar de una leyenda viva de la guitarra clásica. Miembro de la Royal Academy of Music de Londres y ganador de un premio Grammy en 2005  entre otros galardones, este escocés afincado en Galicia rezuma virtuosismo y sencillez en partes iguales. Este año ha recibido en el XVI Festival Internacional de Guitarra José Tomás Villa de Petrer, el “Premio Honorífico Guitarrista José Tomás 2013”. Tras la emotiva entrega de premios vino el recital, y tiempo después la conversación. De todo aquello queda un poso de grata placidez y la satisfacción de haber conocido a un personaje que, en su campo, ya es una figura para la Historia.

Russell 1

Cálida fue la noche en que David Russell subió al escenario del Teatro Cervantes de Petrer, Alicante,  para recibir de mano de Pepe Payá, director del Festival Internacional de Guitarra José Tomás Villa de Petrer –nombre de dudosa eficacia mnemotécnica-,  y de Lolita, la viuda de José Tomás, uno de los premios más conmovedores de su carrera. “José Tomás fue muy importante en mi desarrollo guitarrístico y siempre lo he reconocido como la persona que más me aportó en unos años decisivos al final de mis estudios”… Hubo flores, discursos varios, pase de fotos, y como no, un recital…

El programa de mano anunciaba la Rossiniana nº 3 de Mauro Giuliani, mas no fueron sus acordes operísticos los que encendieron los tímpanos del respetable, si no las cristalinas notas de una sencilla melodía con la que el premiado rendía homenaje a las víctimas del reciente accidente ferroviario de Santiago de Compostela. «Yo personalmente disfruto más tocando individualmente. Me siento más libre de interpretar la música como decido y encuentro más conexión directa con el público», y vaya si es verdad. De su presencia en el escenario lo que más se agradece es la ausencia de sobreactuación, de movimientos excesivos. Es “sólo” David Russell hablando a través de su guitarra. Transparencia y sencillez…

Tras el homenaje, comenzó el maestoso sostenuto que introdujo los temas rossinianos de La cenicientaLa dama del lagoEl Turco en ItaliaZelmiraRicciardo y Zoraida que Mauro Giuliani condensó  magistralmente en su Rossiniana nº 3. La obra perfecta para que David Russell nos demostrara una vez más –aun sin necesidad de hacerlo por su sobrada trayectoria- por qué es uno de los virtuosos más reconocidos de la guitarra a nivel mundial. Deleite y admiración…

Russell 2La mayor parte del año se traslada de una ciudad a otra, casi en permanente gira, tocando regularmente en las más prestigiosas salas de concierto del mundo, de Nueva York a Moscú, de Los Ángeles a Tokio. Sin embargo su residencia está en Nigrán, Galicia, donde se le impuso la medalla de plata del pueblo. Y es que David Russell, como se dice recurrentemente, por donde pasa, deja huella. En mayo de 2003 fue nombrado hijo adoptivo de Es Migjorn, el pueblecito de Menorca donde pasó su infancia y donde en la actualidad existe una calle con su nombre, la Avinguda David Russell…

A continuación fue el turno de Albéniz, con dos de sus más famosas obras, GranadaAsturias. Esta última, una de las piezas más representativas de la imagen de la guitarra en el mundo. Como guitarrista que soy, puedo afirmar que escuchar en directo una interpretación de esta música de manos de David Russell es, además de un gustazo, un privilegio. Aun recurriendo en numerosas ocasiones a los greatest hits de la guitarra, la carrera de Russell, tanto concertística como discográfica abarca todo el repertorio guitarrístico existente, desde transcripciones barrocas a música contemporánea, pasando por música latinoamericana y con todo, es consciente de que el futuro pasa por la capacidad de adaptación, por la evolución «en el futuro habrá nuevas ideas para desarrollar, más repertorio para tocar, nuevas maneras de expresar las obras del pasado…».

Tras el primer movimiento de la Sinfonía nº 7 de L. Van Beethoven interpretada por la Orquesta Sinfónica “Ciutat dÉlx”, David Russell volvió a aparecer en escena para finalizar el programa de aquella noche con el archiconocido Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Comenzó el primer movimiento con allegro con spirito, acordes claros y contenidos. David Russell no sólo es concertista, también imparte clases magistrales por todo el planeta, y así como vence en el escenario, también convence en el cara a cara con el alumno. Para cualquier bisoño guitarrista clásico que está encarrilando sus estudios de música, David Russell es una referencia a seguir. Aunque en estos momentos muchos guitarristas y músicos de otras especialidades ven el futuro negro -y así es- David Russell se muestra optimista: «No hay generación perdida, cada generación se reinventa. El mundo de la generación de jóvenes actualmente será suyo dentro de unos años. Lo más importante es que no pierdan el entusiasmo y el amor por la música.»

Silencio en la sala, porque hablan el oboe y la guitarra. Se trata del segundo movimiento, adagio. Droga dura. Y luego el tutti. Como escarpias los pelos…

En cuestiones extra musicales se muestra comedido. Consciente de la crisis global, es de los pocos que siguen dando conciertos de forma profesional de forma continuada: «La verdad es que mi carrera concertística no se ha visto afectada por la crisis, aunque sé que para otros colegas la situación está siendo difícil. Espero que este bache pase pronto y se vuelva a invertir en cultura en general y en música en particular», de igual forma se manifiesta en lo referente al 21% del IVA cultural: «No fue una buena noticia para la cultura en general».

El allegro gentile del tercer movimiento advierte el ocaso del evento.

Russell 3Pero no todo es música. David Russell dirige junto con su mujer, María Jesús una ONGD con la que gestionan proyectos de cooperación para mejorar el acceso a agua potable en diferentes comunidades africanas así cómo en torno a la educación tanto en África como India, «Actualmente mantenemos una escuela para niños discapacitados en el estado de Guyarat. Sus sonrisas nos llenan de alegría y ayudan a que todos los esfuerzos valgan la pena. La única manera de que muchos niños salgan de la miseria es a través de la educación, que debería estar al alcance de todos».

Termina el concierto, concluye el festival pero la actividad no cesa. En unos días Copenhague, después más destinos, más conciertos, más alumnos, más aplausos… David Russell, incansable viajero, continuará su andadura con la guitarra a la espalda, inseparables, transmitiendo su amor por la música. Cuando se le pregunta cómo aprecian y valoran las gentes de diferentes países y continentes, la  guitarra clásica y su música, es rotundo: «Existen diferencias superficiales, pero la apreciación por la música es universal».

Agradecimientos a María Jesús Rodríguez y Pepe Payá

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