Marcos García Guerrero

Norte-sur-este-oeste. Córdoba 2, Sporting 2

cordoba-sporting-1383550625-11

Foto de La Nueva España

Norte, sur, este, oeste. Los jugadores, el entrenador, la suerte y el árbitro son los cuatro puntos cardinales hacia los que miramos para analizar el juego del fútbol, prestándoles una atención que depende casi siempre de los ojos que los escruten. Ayer, los dos últimos puntos fueron fundamentales para entender el patido. Porque un ascenso no se trunca por errores arbitrales o mala suerte, pero un encuentro sí.

En el Nuevo Arcángel de Córdoba los jugadores dieron lo que se espera: entrega, ganas y errores atrás. Juega cada vez mejor arriba el Sporting, y cada vez falla más en la zaga, ya sea por errores particulares o colectivos. Esta semana el premio fue para un reincidente Canella, cuyo fallo en la marca penalizó al Sporting con un gol decisivo, justo después del sufrido empate conseguido por Carmona. Hace tiempo que los aficionados sportinguistas tenemos la desesperante sensación de que para ganar un partido no sirve sólo con marcar, sino que hay que golear. El equipo ha anotado en las últimas cuatro jornadas y ha conseguido solamente dos puntos. También ha marcado en todos los desplazamientos a excepción de dos, y no ha ganado en ninguno. Ahí está la clave.

Visto el partido de ayer, y los precedentes, hay que conceder a Sandoval, al menos por parte de los que lo consideramos un amante bandido del amarrateguismo, que no se está dejando condicionar por los malos resultados y que sigue apostando por un equipo con mucho más fútbol de lo que solía. No es sólo que Nacho Cases parezca ya un fijo en el once, sino que decisiones como la de ayer de sumar a la media a un Lora adelantado a interior denotan cierta querence en Sandoval por dotar al centro del campo de un talento creativo y asociativo del que no hizo gala hasta ahora. Habrá que ver en qué queda todo cuando Bustos esté a tope físicamente. Pero de momento, esta filosofía nos ha dejado el juego de ataque más brillante de la temporada.

En lo que respecta a la suerte y al árbitro, compañeros de fatigas inseparables, poco se puede decir. Es probable que la suerte que nos está perjudicando en las últimas jornadas (ese balón estrellado en el larguero, esa pelota que bota sobre la línea) sea la que con mucho menos juego en los primeros partidos nos proporcionó el mejor arranque histórico en la categoría. La suerte va y viene y no se detiene. Ni se crea, ni se destruye, se transforma, y sólo la recuerdas cuando te da la espalda. Posiblemente ahora estemos en karma con ella. Lo del árbitro es otro cantar. Ya van varios penaltis en contra pitados esta Liga, más de uno dudoso, cuando no, como el de ayer, directamente injusto. Contra los errores arbitrales no se puede luchar, y posiblemente pertenezcan al rango incorpóreo de la suerte (el gol de Carmona parte de fuera de juego). Pero sí que nos deben servir para contextualizar las circunstancias de las derrotas (y de las victorias, claro).

Frente a nuestra caída libre en la clasificación, frente al ilustrativo hecho de que celebremos como una victoria un empate agónico, hay cosas en este Sporting que, quizá sólo para la afición más predispuesta, llaman al optimismo. Podemos quedarnos con lo malo, que es conocido y recincidente. O con lo bueno. Cuestión de perspectivas. Cuestión de mirar al norte, al sur, al este o al oeste.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s