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Horror cósmico en la “trilogía del Apocalipsis” de John Carpenter

JohnCarpenter2010

En el curso de 13 años el director de cine John Carpenter creó tres trabajos cinematográficos, aparentemente inconexos, que conforman lo que él mismo ha denominado como su “trilogía del Apocalipsis”: La cosa (The Thing, 1982), El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987) y En la boca del miedo (In The Mouth of Madness, 1995). No solamente están separadas por la fecha de estreno, sino que son también diferentes en estilo, trama y calidad. Estas películas fueron filmadas con diferentes productoras, con distintos repartos y a partir de guiones escritos por diferentes autores. A primera vista nada las une más allá de su director y su denominación con el término de trilogía. Pero cuando empiezas a escarbar debajo de la superficie descubres que están conectadas por poderosos lazos temáticos que podrían ser fácilmente pasados por alto o ignorados en cualquiera de estas películas por si solas, pero que adquieren gran fuerza cuando se miran las tres cintas como una trilogía relacionada.

La obra de H.P Lovecraft está en el corazón de la trilogía del Apocalipsis de John Carpenter.

La obra de H.P Lovecraft está en el corazón de la trilogía del Apocalipsis de John Carpenter.

Estas conexiones temáticas corresponden básicamente a lo que se conoce como “horror cósmico”. El horror cósmico está principalmente asociado con H.P. Lovecraft, aunque su concepción estuviera a su vez inspirada en autores anteriores como Algernon Blackwood y William Hope Hodgson, y puede resumirse en una cita extraída de sus colecciones epistolares donde dijo: «Todos mis cuentos están basados en la premisa fundamental de que las leyes, intereses y emociones de la humanidad no tienen validez o significado alguno frente a la vasta totalidad del cosmos». En resumen, el horror cósmico trata menos sobre el terror que podría causar un hombre del saco específico, y más sobre el terror de un universo frío y lejano, en el que los humanos carecen de importancia. Carpenter ha declarado en diversas ocasiones ser aficionado a la obra de Lovecraft, y dos años antes de su primera película de la trilogía del Apocalipsis ya incluyo referencias a este en algunos de los nombres de La niebla (The Fog, 1980), una historia de fantasmas de corte más clásico. Aunque Carpenter no haría una película claramente lovecraftiana hasta En la boca del miedo, el horror cósmico y los temas propios de Lovecraft forman la espina dorsal temática de las tres películas de la trilogía, junto con amenazas que son apocalípticas tanto para la humanidad en general como para el sentido del “yo” individual.

La cosa (The Thing, 1982)

A día de hoy, La cosa es considerada generalmente como una de las obras maestras de John Carpenter, y personalmente la considero una seria aspirante a la corona de mejor película de terror de la historia. Pero no siempre fue vista con tan buenos ojos. Se estrenó en cines solo unas semanas más tarde que el más cómodo éxito de taquilla de Steven Spielberg, E.T., y ni su taquilla ni su recepción crítica fueron precisamente espectaculares.

La cosa es una adaptación de una historia corta de John W. Campbell, pero aun así abundan las alusiones implícitas a Lovecraft.

La cosa es una adaptación de una historia corta de John W. Campbell, pero aun así abundan las alusiones implícitas a Lovecraft.

Quizá por ser el primer film de la trilogía, los temas que unen las tres películas aparecen de manera más sutil en La cosa. La historia trata sobre una criatura alienígena que es encontrada congelada en el hielo antártico y que puede absorber, digerir e imitar perfectamente cualquier criatura con la que entre en contacto. Lo que viene a continuación de su descubrimiento es una reflexión sobre la paranoia, puntuada por algunos de los mejores efectos especiales prácticos que jamás se hayan filmado. La cosa es un remake de la película de Howard Hawks El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, 1951), que a su vez estaba basada en la historia corta de John W. Campbell Who goes there? (Traducido al castellano de diversas maneras, como ¿Quién está ahí?, ¿Quién va ahí? o ¿Quién hay ahí?). Aunque no haya referencias directas a Lovecraft en La cosa, lo cierto es que no hay escasez de referencias indirectas, comenzando por el escenario Antártico, que se podría relacionar con En las montañas de la locura. Aunque  la criatura de La cosa no es encontrada en una ciudad de ruinas ciclópeas, es descubierta en una nave espacial de proporciones no menos impresionantes congelada en el hielo de tal manera que uno de los personajes de la película presenta como hipótesis que «debe tener al menos 100.000 años de antigüedad». Y, de manera propiamente Lovecraftiana, uno de los personajes (interpretado por Wilford Brimley) se vuelve loco debido a las implicaciones de la naturaleza de la criatura.

Una vez descubierta, la cosa del título es casi totalmente incognoscible. No solo es alienígena en el sentido más literal, sino que también se encuentra fuera de la biología conocida, genéticamente diferente de cualquier forma de vida terrestre. Mientras discuten cómo es posible que la cosa pueda hacer lo que hace, o como puede estar viva después de tanto tiempo congelada, uno de los personajes (interpretado por Kurt Rusell) dice «porque es diferente. Porque viene del espacio exterior». Y esa es toda la comprensión de la Cosa que los personajes logran. Aunque la criatura puede, obviamente, hablar perfectamente cuando esta imitando a un humano, nunca se explica a si misma o intenta razonar una vez es descubierta, De hecho una vez que se la revela como parte de la cosa nunca vuelve a hablar. Como en los antiguos dioses alienígenas de Lovecraft, su psicología parece estar incluso más lejos de la esfera del hombre que su biología.

Como el propio nombre indica, las tres películas de la trilogía del Apocalipsis tratan de amenazas con catastróficas consecuencias para la raza humana. El objetivo de la criatura que da nombre a La cosa es, hasta donde los humanos alcanzan a comprender, salir de la Antártida y llegar a la civilización para encontrar más huéspedes que consumir e imitar. El personaje de Wilford Brimley realiza una simulación computarizada de lo que pasaría si la cosa lograra su objetivo que da como resultado la asimilación de toda la población mundial en aproximadamente 27.000 horas desde el contacto inicial.

A pesar de ello la amenaza para la tierra en las tres películas es menos desconcertante que la amenaza para el concepto individual del yo. La negación de la individualidad en La cosa es quizá la más obvia en las tres películas de la trilogía. Cuando la criatura devora a alguien produce un duplicado perfecto, completo en recuerdos y comportamientos. Tan perfecto, de hecho, que solo se puede descubrir a través de test sanguíneo. «Si fuera una imitación» le pregunta un personaje a otro, «una imitación perfecta ¿como podrías decir si soy yo?». Ese momento de realización de que todo lo que forma una persona puede ser completamente asumido y reemplazado por un impostor alienígena sin que nadie notase la diferencia es más escalofriante que toda la sangrienta matanza que el monstruo provoca cuando se le descubre.

El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987)

Mientras que La cosa es considerada una de las mejores películas de John Carpenter, El príncipe de las tinieblas es considerada una de sus películas menores. Es además la única película de la trilogía que fue escrita por el mismo Carpenter bajo el seudónimo Martin Quatermass, una referencia al personaje creado por Nigel Kneale, un escritor de ciencia ficción británico cuyas obras contienen muchos de los temas propios de Lovecraft y que fue una gran influencia en El príncipe de las tinieblas. La película seria el eje central temático de la trilogía, dando más pistas sobre los temas comunes que cualquier otra de las cintas tomadas por sí mismas. La extensa secuencia de títulos de crédito muestra una serie de ominosos pero desapercibidos sucesos – al igual que la secuencia inicial de La niebla – mientras un profesor (interpretado por Victor Wong) recita un monólogo a su clase que es un breve resumen de los temas de la película y la trilogía, a la vez que sirve de sumario del horror cósmico mismo. «Desde los amigos de Job insistiendo que los buenos son premiados y los malvados son castigados hasta los científicos de los 30 probando para su horror el teorema de que no todo puede ser probado, hemos buscado imponer orden en el universo», comenta; «Pero hemos descubierto algo muy sorprendente. Mientras que el orden sí que existe en el universo, no es para nada lo que teníamos en mente».

El príncipe de las tinieblas es la segunda parte de la trilogía del apocalipsis de Carpenter y fue editada por Universal en 1987.

El príncipe de las tinieblas es la segunda parte de la trilogía del apocalipsis de Carpenter y fue editada por Universal en 1987.

La historia trata sobre el descubrimiento de un primitivo líquido verde en el sótano de una iglesia, que había sido custodiado hasta el presente por una secta secreta de sacerdotes llamada The Brotherhood of Sleep (La hermandad del sueño). Al fallecer el último miembro de la secta el secreto pasa al Padre Loomis (Donald Pleasance), quien se lo comenta al profesor y algunos otros científicos con la esperanza de que puedan probar científicamente la naturaleza de la sustancia, y con ello poder avisar a la humanidad. El liquido demuestra ser una fuerza demoníaca – los personajes a veces se refieren a ello como Satán -, «una substancia malevolente. Dormida, hasta ahora». Posee a insectos, gusanos, gente sin hogar – que toman cómodamente el lugar de los cultistas degenerados de Lovecraft – y, eventualmente, a los mismos científicos para poder traer a su padre, el Anti-Dios, que se encuentra aprisionado en otra dimensión. Todo ello suena muy lovecraftiano una vez se le quitan los nombres de la teología cristiana, incluso hay una línea del diario del último miembro de La hermandad del sueño que podría haber salido directamente de Lovecraft: «El durmiente despierta. He presenciado sus espasmos». Incluso aparece la figura de Jesús cuando un antiguo tomo hallado cerca del líquido revela que este era miembro de una raza humanoide extraterrestre que vino para avisar a la humanidad contra el líquido-demonio.

El sentido lovecraftiano de maldad acechante es mucho mayor en El príncipe de las tinieblas que en La cosa, y nos muestra un universo en el cual la humanidad está bien lejos de ser el centro. Mientras que los hechos que ocurrirían si el Anti-Dios fuera liberado tendrían ciertamente una escala apocalíptica, son de nuevo las implicaciones para el sentido del yo humano las que son representadas como más terroríficas. El liquido-demonio es capaz de poseer y eliminar las identidades de aquellos con los que entra en contacto, pero es la cosmogonía de la humanidad como un todo la que se halla en un peligro mayor. El Padre Loomis habla sobre como la Iglesia tomo la decisión de «caracterizar el mal puro como una fuerza espiritual, la oscuridad en el corazón de los hombres» de manera que permitiría que «el hombre permanezca en el centro de las cosas». La terrible verdad es, sin embargo, que hay una mente universal controlándolo todo a nivel subatómico y que el «Anti-Dios traerá la oscuridad en lugar de la luz».

En la boca del miedo (In The Mouth of Madness, 1995)

Hay mucha gente que considera En la boca del miedo la mejor adaptación de Lovecraft al formato cinematográfico jamás realizada, lo que es irónico dado que no es realmente una adaptación de ninguna de las historias de Lovecraft, aunque esta obviamente inspirada por ellas. La historia de la película sigue a John Trent (interpretado por Sam Neill), un cínico y escéptico investigador de fraudes contra aseguradoras, que es contratado para localizar al increíblemente popular escritor de terror Sutter Cane (una especie de H.P. Lovecraft pasado por el molde de Stephen King), quien ha desaparecido justo antes de completar su última novela. Mientras Trent investiga el caso y viaja a la supuestamente ficticia ciudad de Hobb’s End – donde Cane sitúa la mayoría de sus libros – comienza a cuestionarse la naturaleza de la realidad.

En la boca del miedo, Sam Neill explora la delgada línea entre realidad y ficción.

En la boca del miedo, Sam Neill explora la delgada línea entre realidad y ficción.

En la boca del miedo es ciertamente la película de la trilogía más Lovecraftiana. Las huellas del autor están en todo el film, desde el titulo hasta el final. Aunque inspirado por su obra en general más que por una historia en particular, casi todo lo que sucede en ella es una referencia a Lovecraft de una manera u otra, desde los títulos de los libros de Sutter Cane a los nombres de lugares como el Hotel Pickman. Cuando uno de los personajes lee en el alto uno de los libros de Cane, el texto leído es siempre una adaptación de una historia de Lovecraft, incluyendo pasajes de Las ratas en las paredes y El que acecha en la oscuridad. Incluso la película se abre, en un claro estilo a lo Lovecraft, con el protagonista en un manicomio, diciendo que él no está loco.

Por supuesto, también aparecen monstruos lovecraftianos, «más antiguos que la humanidad y que se extienden mas allá del universo conocido», que esperan al otro lado de la realidad para entrar. «Cuando la gente comience a perder su habilidad de distinguir entre lo falso y lo real, los antiguos comenzaran a volver», dice Cane hacia el final de la película, «cuanta más gente crea, más veloz será el viaje». Pero el verdadero horror cósmico de En la boca del miedo no proviene de los monstruos mismos, sino de la frágil e inconstante naturaleza de la realidad. Uno de los personajes lo resume perfectamente cuando le dice a Trent «ahora mismo la realidad comparte tu punto de vista. Lo que me asusta del trabajo de Cane es que pasaría si la realidad compartiera su punto de vista».

Cuando las tres películas de la trilogía del Apocalipsis se ven en orden hay una innegable progresión en el tamaño y la escala de las amenazas de film a film. Mientras que La cosa y El príncipe de las tinieblas nos amenazaban con posibles Apocalipsis, En la boca del miedo aparentemente contiene uno. Comienza como en El príncipe de las tinieblas, con unos primeros indicios. En este caso en la forma de violentos disturbios y epidemias que llegan a oídos de los personajes (así como a los de la audiencia que se encuentra más allá de la cuarta pared) a través de noticias en televisión, etc. Cuando alguien describe los sucesos del último libro de Cane – que no sorprendentemente se titula En la boca del miedo – los enuncia como «gente convirtiéndose en cosas. El final de todo». Y eso es lo que parece que sucede en la película, mientras se cierra con las vistas de una ciudad despoblada y una voz solitaria en la radio hablando de «una epidemia a nivel mundial de violencia masiva». No solo eso, sino que las barreras entre realidad y ficción se vienen abajo claramente – si es que alguna vez existieron – cuando Trent entra a un cine vacío para ver la versión fílmica de En la boca del miedo que – de nuevo sin ser una sorpresa – resulta ser la película que estamos terminando de ver. Es quizás la expresión ultima del horror cósmico y el remate de la trilogía del Apocalipsis de Carpenter. Mientras que La cosa amenazada con la aniquilación de la especie humana y El príncipe de las tinieblas nos daba un universo ilógico en el que dios era malvado, En la boca del miedo pinta la imagen de un mundo sin realidad objetiva. La criatura de La cosa podría reemplazarte y sustituirte perfectamente y el liquido-demonio de El príncipe de las tinieblas podía eliminar tu libre albedrío, pero En la boca del miedo muestra que nunca has tenido libre albedrío para empezar.

Copyright © 2011 Orrin Grey
Traducción Samuel Fiunte Matarredona.

Publicado originalmente el 24 de Octubre de 2011 en Strange Horizons, a weekly speculative fiction magazine

Orrin Grey

Orrin Grey es un esqueleto al que le gustan los monstruos. Escribe historias cortas sobre lo macabro, lo oculto y lo sobrenatural, algunas de las cuales han aparecido en Historical Lovecraft y Candle in the Attic Window de Silvia Moreno-García y Paula Stiles. Su primera antología Never Bet the Devil & Other Warnings se editó en Noviembre de 2012. Puedes averiguar más en la website del señor Grey, o contactarle por mail en orringrey@gmail.com

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Un pensamiento en “Horror cósmico en la “trilogía del Apocalipsis” de John Carpenter

  1. yo disfruto ver la trilogia por q en mi mente yo las relaciono con la criatura q aparece en the thing,q es la misma q la sustancia verde,del principe de las tinieblas,q alguna secta en el pasado la pudo capturar.y escapo,y en la boca del miedo vueve a aparecer en todo su esplendor ya libre y a reemplazado a muchos y despues a todos los seres humanos,ya q la cosa llega a hacer una breve aparicion en la boca del miedo,en una como jardinera.

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