Eva Seco Morato

Márquez vencedor: distinto guión, mismo final

-A lo largo de los años y tras muchos acontecimientos, malentendidos,  incidentes o como lo queramos llamar, ha quedado sobradamente demostrada la general animadversión de los franceses por los españoles y viceversa (salvo honrosas excepciones como Vincent Cassel, Depardieu, Juliette Binoche, Edith Piaf o si me apuran, Gardel, al que algunos consideran francés). Pues bien, la lista de los españoles que se salvarán de esta particular quema ha de verse incrementada con un nombre: Marc Márquez. Resultó excitante ver cómo el público del circuito de Le Mans sucumbió ante la remontada salvaje del niño.
Pero además de esa satisfacción patria, si de algo nos sirvió el Gran Premio “Monster Energy” de Francia fue para comprobar que los grandes también cometen errores. El primero de ellos llevó a Marc a verse relegado a la décima posición tras una mala salida, quedando atrapado en el medio del grupo. Sí, aunque nadie lo esperaba, el chaval parece ser humano.
La salida de Dovizioso, sin embargo, fue impecable y se posicionó a la cabeza de la carrera durante varias vueltas, hasta que un “grande” Valentino Rossi le robó el liderazgo y empezó a dejar claro a los osados que lo criticaron mordazmente que nunca estuvo muerto. Fue inocente, y se lo creyó e intentó la fuga, pero Márquez venía detrás cual Hannibal Lecter, hambriento de adversarios, y fue devorando sin remordimientos a cada uno de los pilotos que tenía delante, como si fuera un auténtico comecocos de los ochenta, cuando él ni siquiera había nacido. Engulló a Pedrosa, Smith, Bautista, Lorenzo, Dovizioso, Bradl y Pol Espargaró. Ni se inmutó.
Pero el ilerdense todavía tenía sitio para el postre y fue recortando medio segundo por vuelta a Rossi, que no aguantó la presión y nervioso, erró en una frenada y vio cómo Márquez lo adelantaba. A partir de ahí, más de los mismo, un único dueño y señor de la carrera, Marc, que logró la quinta victoria consecutiva sin arriesgar, convirtiéndose así en el piloto más joven de la historia en conseguir esta marca. ¿Existe algún terrestre que se atreva con él? Si es así, ¡que se manifieste!
Le acompañaron en el podio Rossi, que aguantó en la segundo posición y Bautista, que sobrepasó a Pol Espargaró y disfrutó de la gloria de ser tercero, tras un inicio de temporada decepcionante.
Espargaró peleó por el cuarto puesto con un Pedrosa que fue empequeñeciéndose a medida que avanzaba la carrera, aunque esta vez tenga la disculpa de una operación, y Jorge Lorenzo, como un náufrago a la deriva se perdió en un sexto puesto y se hunde en la clasificación general.

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Si en la categoría reina tenemos “casi” claro que, salvo catástrofe,  la victoria del Mundial puede estar en la vitrina de algún español, en Moto2 las cosas no son tan evidentes, gracias a la segunda victoria consecutiva de Mika Kallio, quien realizó una salida fabulosa. A pesar de que el veterano Simone Corsi lideró la prueba durante varias vueltas, aunque con la incómoda y cercana presencia de Kallio y de un grupo peleón que le acechaba (Salom, Rabat, Folger y Viñales), Kallio consiguió superarle cuando solo faltaban ocho giros para cruzar la línea de meta. Pese a sus años de experiencia, Corsi tuvo que conformarse con el segundo puesto y Tito Rabat con el tercero, que le mantiene líder del campeonato, ya sin piedra en el riñón, pero recorta distancias con Mika.
Y si tuviéramos que resumir el espectáculo que se vivió en Moto3, valdría con decir que fue “la carrera de las motos locas”. Hubo absolutamente de todo, desde la peleadísima y polémica victoria de Jack Miller, hasta las declaraciones de un desatado Efrén Vázquez que afirmaba que tendría problemas si le hubiera roto la cara al australiano y que ha interpuesto una reclamación ante Dirección de Carrera por un incidente con éste. Miller se afianza en el liderato del Mundial tras el abandono de Fenati por avería.
Álex Rins consiguió finalmente un segundo puesto, seguido de Isaac Viñales, que obtuvo recompensa a una competitiva última vuelta.
Una se queda más tranquila sabiendo que Márquez ha confirmado que sólo dejará de ir rápido cuando deje de divertirse, y esperemos que como niño que es, siga teniendo ganas de pasarlo bien en el parque durante mucho tiempo. Eso deben de pensar sus jefes, que le han renovado hasta 2016, año en que el Mundial dará un vuelco a su normativa y en el que quizá, Marc deje que alguien le acompañe en sus paseos y juegos.
En el próximo Gran Premio, Valentino correrá en casa, en Mugello (Italia), pero los pilotos españoles también tienen sangre latina, y seguro que a alguno de ellos le apetecerá brindar con un chupito de limoncello para celebrar la victoria.

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