Carlos Hevia Fernández

High & low: la alta cultura en la música popular

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Well, Shakespeare, he’s in the alley
With his pointed shoes and his bells
Speaking to some French girl
Who says she knows me well
Memphis blues again Bob Dylan 1966

No todas las canciones hablan de amor. Ni de ti. A veces, sobre todo en la adolescencia, cuando tu primer amor te rompió el corazón en pedazos como un cristal apedreado, te encierras en tu habitación, te acurrucas en la cama y te predispones a regodearte en tu miseria y en tus mocos. Pones un disco, suena esa vieja melodía en la que en el tren que se alejó va tu amor que te dejó, y aunque tu amor no se marchó, solo te mandó un rato a la mierda y de paso a buscarte a otra, no puedes evitar identificarte, así que la haces sonar una y otra vez hasta aborrecerla. Entre lagrimas te maldices por no haber sabido mantenerla a tu lado y piensas que nunca mas vas a enamorarte ni a encontrar a alguien que te quiera. Y hala, venga una orgía de auto conmiseración. Como alimenta la melancolía y las ganas de morirte.

Pasada esa edad de granos, histeria y sentimientos tan a flor de piel que dan escalofríos, uno va viendo que al amor se le han escrito miles y miles de canciones y no todas tienen que ver contigo aunque seas el ombligo del mundo. Que muchas son cursis y desmedidas y que aquella canción tan romántica que no podías escuchar sin estremecerte, aquella Eva Maria que se iba buscando el sol en la playa y que te hacía llorar porque tu ex se llama Eva Maria, es una mierda prensada y plastificada. Menos mal que gracias a las musas y a las sustancias psicotropicas, se han escrito canciones con otros temas. Grandes solistas y grupos se han atrevido con sus escritores favoritos. Y no me refiero a La Oreja de Van Gogh o a Kiko Rivera, cuyas fuentes de inspiración son arcanos.

Cuenta Bob Dylan en sus memorias que al abandonar la universidad en su primer año sentía que no se había instruido lo suficiente, aunque ya conocía a Dylan Thomas, de quien había copiado el nombre. Así que en sus primeros tiempos en Nueva York aprovechó para leer todo lo que caía en sus manos. Los garitos folk del Village eran frecuentados por hipsters y beatniks con bibliotecas nutridas que él devoraba compulsivamente, intentando absorberlo todo. Así leyó a todos los poetas americanos, de Whitman a Ferlinghetti, se hizo muy amigo de otros como Allen Gingsberg y trasladó esas lecturas a sus letras y poemas. En I’m stuck inside in Mobile with the Memphis blues again, nombra a Shakespeare, pero en Desolation row de 1965, una canción-río de mas de once minutos, mezcla a Casanova con Robin Hood, Cenicienta, Cain y Abel, Einstein y el jorobado de Notre Dame. Y mete de rondón a T.S. Eliot y a Ezra Pound, poetas americanos.

Desolation row: Loado sea el Neptuno de Nerón /el Titanic zarpa al amanecer / Y todo el mundo grita / ¿de que lado estás tu? / Ezra Pound y T. S. Eliot / se pelean en el puente de mando / mientras cantantes de Calypso se rien de ellos / y pescadores cuelgan flores / entre las ventanas del mar / donde se deslizan amorosas sirenas / y nadie tiene que pensar mucho / en la calle de la desolación.

Woody Guthrie pasó sus últimos años impedido físicamente, aquejado del mal de Huntington. A su muerte dejó cajas de cartón llenas de escritos y poemas que nunca musicó, cerca de mil firmados entre 1939 y 1967. Su hija Nora las rescató y se las hizo llegar a Billy Bragg en 1992, a raíz de un concierto homenaje a Woody celebrado en Nueva York. Billy, con ayuda de Wilco y Natalie Merchant entre otros, facturaron en 1998 dos fantásticos discos con casi cincuenta canciones extraídas de las letras de Woody. Titulados Mermaid Avenue I y II, la calle de Coney Island donde vivió Woody, destaca entre otras una Walt Whitman’s niece, la sobrina de Walt Whitman. Aunque no habla del poeta americano por excelencia, simplemente cuenta una noche de juerga en la que dos amigos ligan y una de las chicas presume de tío, la canción es muy buena.

En Hey, Jack Kerouac de 10000 Maniacs, con Natalie Merchant a la voz, una pequeña-gran elegía al autor de On the road, el escritor mas conocido de la contracultura y en la que también asoman Gingsberg y William Burroughs: Allen baby, why so jaded? / Have the boys all grown up / and their beauty faded? / Billy, what a saint made you / you’re just like Mary down in México / on all soul’s day…

Hay otra oda de Morphine dedicada a Jack Kerouac: Kerouac, del álbum de 1997 B-Sides And Otherwise : Kerouac, yeah, Kerouac / his words, the words, so many words just / all brothers on the same horn / sisters of the saxophone…

Los literatos underground o menos convencionales en su manera de narrar han inspirado a grupos y solistas de toda condición: folkies, rockeros, cantautores, jazz singers...Así Charles Bukowski y su alter ego Henri Chinaski tienen diversos temas dedicados. Destaca uno de Modest Mouse titulado Bukowski, del disco Good news for people who love bad news de 2004. Si bien es verdad que ha sido sobre todo la música popular norteamericana la que ha explotado el filón, aquí en España, el grupo catalán indie Wantum firman Hank Chinaski en su lp Animalia de 2010. Y Ángel Stanich, el inclasificable músico santanderino canta al mismo Chinaski en su Camino Ácido de 2014.

El compositor, pianista y cantante italiano Paolo Conte interpreta Hemingway, en I primi Tempi, grabado en 1981. Una elegante canción, con arreglos de piano y saxo, muy apropiada para una velada filmada por Sorrentino en una terraza burguesa de Vía Condotti, en el centro de Roma.

Guy Clark dedica una canción country, guitarra acustica y voz, al Hemingway’s Whiskey, en Somedays the song writes youde 2009. Aunque Hemingway no solo bebía whisky, trasegaba cualquier cosa que contuviera mas de diez grados de alcohol, no de ja de ser un homenaje.

Las rarezas abundan tratándose de escritores y admiradores: Otro compositor y pianista clásico, en este caso el angelino Randy Newman, publicó en Little criminals (1977) un estrambótico Sigmund Freud’s Impersonation of Albert Einstein In America. Un elogio de America a traves de la suplantación de Sigmund Freud por Albert Einstein. Randy se inspiraba de muy diversas maneras, queda claro.

Un año antes de morir, ya diagnosticado terminal Warren Zevon sacó el álbum My Ride’s Here (2002), con un Lord Byron’s Luggage que destaca entre sus diez canciones introspectivas:   Still out there in the wind and rain / a whole lot older but I feel no pain / Stands to reason, now / still lookin’ for love…

Hay muchas mas, un Baudelaire de Serge Gainsbourg, un Hemingway delira de Luis Eduardo Aute, un Edgar Allan Poe de Lou Reed, un Oscar Wilde Gets Out de Elton John y otras, pero quiero terminar con un grupo intermitente, que ha aportado muy buenos temas al folk-rock de aires celtas, The Waterboys. En Fisherman’s Box de 2013, entre otros clásicos del grupo, la nueva Drunken Head Ghost Of Rimbaud Blues. Un tema made by Mike Scott. Guitarra acustica, voz rota y arreglos de violín y flauta. Gran canción para un gran directo como es el de Waterboys.

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