Eva Seco Morato

Marc Márquez: el regreso a Esparta

marc mugello

 

Si hay algo que se agradece en esta vida es que alguien o algo consiga sorprenderte. Y es satisfactorio tanto si la sorpresa es negativa, porque está comprobado que el ser humano suele aprender a base de golpes y hasta la peor de las experiencias puede transformarse en una lección, o si es positiva, ya que esa sensación que paraliza nuestro cuerpo y mente durante unos segundos es incomparable. Lo malo es que cada vez menos cosas producen ese efecto, porque estamos demasiado acostumbrados a todo, pero siempre encontraremos alguna: las primeras líneas de un libro que te engancha, la visita inesperada de un amigo, un beso robado, el final de tu serie favorita…

Pues bien, añado una más: las carreras de Moto GP. Y es que, cuando todos esperábamos otra victoria sobrada de Marc Márquez en el Gran Premio de Mugello (Italia), reaparece el Lorenzo de alma espartana (como él mismo se atreve a definirse) y nos dejan con el corazón al borde del colapso, en un final de carrera en la que casi se hizo necesaria la presencia de los sanitarios del 112 con un desfibrilador. Y no exagero, no…

En la salida ya nos encontramos con un invitado un tanto inesperado, Iannone, que se posicionaba al frente de la carrera, seguido de Jorge y Marc. Ducati se quería lucir en casa, pero la Yamaha y la Honda no se acobardaron, y poco tardó el mallorquín en adelantar al italiano y dejar claro que aún conserva ese ansia de victoria que le caracterizó en años pasados.

Por detrás, Valentino Rossi, que salía en la décima posición, se encargaba de motivar a sus seguidores en una espectacular remontada que le situó en la tercera plaza en apenas un suspiro, confirmando de nuevo por qué es el piloto más grande la historia del motociclismo.

Márquez se dio cuenta de que su trabajo no iba a ser tan fácil como otras veces, así que logró deshacerse de Iannone y se agazapó cual leopardo acechando a la liebre, detrás de Lorenzo. Quedaba claro que algo se estaba cociendo en la mente del niño… Y así fue: a siete vueltas para el final, cuando Jorge Lorenzo cometió un pequeño fallo y se fue por el piano pisando tierra, comenzó el baile de adelantamientos al límite. El duelo fue memorable: cuerpo a cuerpo, bien cerquita, como tiene que ser. La adrenalina se adueñó de la pista y pasada tras pasada el primer puesto del podio se convirtió en una incógnita.

Hasta la última vuelta no conseguimos ponerle nombre a la “X” de esa ecuación. Rossi también intentó estar en esa quiniela, acercándose y soñando con batir la botella de champán en Italia desde lo más alto. Pero no. Márquez lo traía pensado de casa, tenía varias estrategias guardadas bajo el casco. No tuvo miedo, saltó sobre la presa y ganó el duelo de gigantes.

El podio, por fin, quedaba claro: sexta victoria consecutiva del ilerdense, segundo puesto para Lorenzo y tercero para Rossi, que celebró así su Gran Premio número 300. ¡Y lo que te queda, “Valen”!

No hubo nada especialmente emocionante o reseñable entre el resto de pilotos, salvo la pelea por el cuarto puesto entre Pedrosa y Pol Espargaró, ganando la Honda de Dani, o el espectacular accidente de Stefan Bradl.

marc mugello 2

En Moto2, Tito Rabat salía primero tras conseguir la pole, pero rápidamente se vio adelantado por Folger y Salom. Parecía, durante el paso de las vueltas, que Rabat se descolgaba de la cabeza de carrera, pero no se amedrentó y decidió imponer un ritmo más rápido. De esta forma, consiguió alcanzarles y no contento, adelantó a ambos, colocándose primero a tres vueltas para el final de la carrera, relegando a la segunda posición a quien nunca se rinde, Salom. El tercer peldaño lo ocupó Folger.

Como viene siendo habitual, la carrera de Moto3 fue una delicia para la vista. Las tomas aéreas con las que nos deleitó la realización nos hizo rememorar las pelis de vaqueros y el séptimo de caballería…Cuando hasta ocho pilotos se colocan en batería en una curva, una se plantea la necesidad de ensanchar la pista para que todos y cada uno de estos auténticos “locos” tengan la oportunidad de pelear su posición.

La victoria se la adjudicó Fenati, ajustadísimo al segundo puesto de Isaac Viñales y el tercero de Rins. Tan emocionante fue la llegada a línea de meta que fue necesario recurrir al cronometraje oficial. Todo se decidió en los metros finales, como de costumbre, con la lamentable caída de Álex Márquez, Miller y Bastianini.

Esperemos que el próximo ataque de nervios sea desde tierras españolas, en el Gran Premio de Cataluña, donde estoy convencida de que Márquez correrá en bata y zapatillas. Su madre, agradecía a los medios de comunicación y al público el apoyo dado a su hijo, dejando claro que la humildad también se hereda. ¿Gracias? Un altar habría que ponerle a usted, señora, por traer al mundo a semejante marciano. Incluso Fernando Alonso, que se paseó por el paddock, le recordó a su hijo lo increíble que es. Como los dichos populares son muy sabios, y en esta vida “todo se pega excepto la hermosura”, confiemos de paso que al asturiano se le haya pegado algo de Marc…

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