Eva Seco Morato

Con Honda llegó el éxtasis

foto marquez cataluña 3

Márquez en el GP de Cataluña

Ya está agonizando la insufrible primavera con sus alergias, desequilibrios emocionales y millones de centilitros de agua por metro cuadrado. Se presentan los primeros días de sol y una comienza a pensar en todos aquellos lugares hasta los que le gustaría arrastrar la maleta: repetir terracita, helado y Spritz en Roma, una relajante visita a Ámsterdam, perderse por las calles de Copenhague o sin ir más lejos, practicar el turismo nacional. Pues bien, el sitio perfecto para viajar el pasado domingo habría sido Montmeló. El sofá se quedó infinitamente pequeño ante semejante espectáculo y a todos nos invadió la necesidad de estar allí.  La carrera de Moto GP convirtió en adictos a los más entendidos y creó afición entre los que desconocían este deporte.
La novedad de no encontrar la sonrisa de Márquez en la primera posición de la parrilla auspiciaba una carrera disputada y emocionante. Y esta palabra, como tal, se quedó corta. Desde la salida llegaron las sorpresas: Lorenzo adelantaba a Pedrosa (lo único reseñable del mallorquín en una carrera en la que no dio más de sí)  y Rossi hacía lo mismo con Marc. Empezaba el juego.
Comenzaron los adelantamientos, uno tras otro, en un auténtico baile lleno de testosterona y color, porque sí, hasta hicieron saltar la pintura del asfalto, literalmente. Como dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, Valentino Rossi quiso demostrar que el presente también puede llamarse “46”. Se colocó en cabeza y tiró varias vueltas. Por detrás un irreconocible Dani Pedrosa, demostró tras muchas carreras ejerciendo de piloto conservador y protestón de Honda, que si quiere, puede estar ahí. Se trata de arriesgar, eso es todo, de “querer”. Y vaya si lo consiguió. Sacó toda la rabia que llevaba oculta en su interior durante tanto tiempo y atacó a Márquez. Pero al niño no le gustó la maniobra y le devolvió el adelantamiento.
El maestro Rossi apretaba y su pupilo quería mostrarle que había aprendido bien sus lecciones. Márquez intentó pasarlo, pero apuró demasiado la frenada y estuvo a punto de tocarle. Se fue largo en la chicane y dejó pasar a Pedrosa para compensar su fallo. Poco le duró la segunda posición a la Honda del barcelonés.
El cielo amenazaba lluvia y en los garajes, los mecánicos hacían sonar las motos preparadas para el agua. Ahí quedó el susto. No hizo falta sacar las “acuáticas”. Al desconcierto de las cuatro gotas que cayeron se sumó una bandera amarilla que hizo que los que se la jugaban levantaron su mano.
Está claro que ganar en casa ensalza el orgullo, así que ni Marc ni Dani se conformaron con cruzar la línea de meta tras el piloto italiano. A falta de seis vueltas, Márquez aprovechó que Valentino se coló y a pesar de que su moto parecía un toro de rodeos acuchilló al veterano. Pedrosa le imitó y a partir de entonces, el duelo de Hondas no había hecho nada más que empezar.
Más de cinco pasadas entre compañeros de equipo y la afición al borde del orgasmo visual. Como una partida en la Playstation, así se pueden resumir las últimas tres vueltas. Sencillamente increíble.
Pero la avaricia rompe el saco y Dani Pedrosa se pasó de agresivo. Consecuencia final: Márquez consigue siete de siete, Rossi segundo, recordando a todos que la experiencia es un grado y Pedrosa, tercero. Lorenzo, apagado y sin fuelle entraba cuarto.

En Moto2 no se equivocaron los pronósticos. La victoria más autoritaria del Gran Premio de Cataluña se la adjudicó Tito Rabat, que a pesar de ser superado en la primera vuelta por Kallio y Maverick Viñales, se permitió la llegada a meta haciendo un caballito y sacando 5” al segundo, Viñales y casi el doble al tercero, Johann Zarco.

El pequeño de los Márquez (porque el molde no se rompió con Marc) logró una cómoda victoria en Moto3. Quiso emular la carrera de su hermano hace años en 125 cc. y se escapó desde el inicio, dejando una auténtica batalla a sus espaldas. En la última vuelta, un jovencísimo Bastianini se alzó con el segundo puesto, superando a Efrén Vázquez, que terminó tercero. Ya lo decía el actor Luis Tosar antes de que se iniciara el Gran Premio: “El niño de Moto GP es un salvaje, es un piloto que viene de otro planeta”. Y si lo sentencia de esta forma el “Malamadre” de Celda 211, servidora se calla y punto. Aunque en el espectáculo de este domingo también han dejado inscritos sus nombres Pedrosa y Rossi. Podríamos proponer que en el próximo viaje, con parada en Holanda hicieran reparto entre los devotos del motociclismo de esas famosas infusiones para templar los nervios que provocan estas carreras históricas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s