Eva Seco Morato

Se la llevó el tiburón Márquez. Gran Premio de Holanda

foto marquez holanda 2
Llegó el verano y con él la neurosis de hacerlo todo de golpe: cambio de armario, baños en el mar, salidas nocturnas interminables, amaneceres en la playa, barbacoas bajo el sol, verbenas, vacaciones, bodas con sus correspondientes despedidas… En resumen, todo lo que llevamos ansiando durante el resto del año. Uno se prepara concienzudamente para este momento y una sonrisa se dibuja en la cara solo con pensarlo… Y como no, llega el señor Murphy con sus leyes y  la lluvia dispuesta a estropear cualquier plan. Pero los que hemos nacido bajo la estrella del Norte sabemos que el agua empapa pero ni ahoga ni encoje. Incluso deseamos que las carreras de Fórmula 1 se disputen en mojado para ver si hay manera de celebrar una victoria de Fernando Alonso. Hasta entonces él era nuestro referente sobre un asfalto inundado.
En el Gran Premio disputado en Assen pudimos disfrutar de la lluvia veraniega y descubrir para el “National Geographic” a un animal acuático llamado Marc Márquez. No solo no defraudó, sino que se permitió traspasar la línea de meta nuevamente en primer lugar y emulando a Michael Phelps. Lo de este chico no tiene nombre.
En una carrera extraña (desde el mismo hecho de celebrarse en sábado), donde tan pronto llovía como salía el sol, y que sufrió un retraso en el inicio debido a que el cielo estalló, todos decidieron cambiar la moto (excepto Parkes). Rossi, que bien podría haber repetido victoria un año después, lo hizo en el último momento y esta falta de decisión le obligó a salir desde el pitlane.
Tanto Márquez como Dovizioso se escaparon rápido desde el comienzo. Mientras tanto, Aleix Espargaró se colocaba tercero seguido de Pedrosa. Jorge Lorenzo, que no había tenido un buen día en la sesión de clasificación, rodaba sexto.
Marc parecía tenerlo fácil y tomó la decisión de tirar, llegando a sacar un minuto a Andrea. Pero la pista empezó a secarse y comenzó el baile de pilotos cambiando las motos en los garajes. El ilerdense hizo su característico salto, Dovizioso le imitó y se pegó bien a él a la salida del pitlane. El único que puso la nota discordante fue Lorenzo, entrando una vuelta más tarde. La melodía que quiso interpretar desafinó y la estrategia se fue al traste.
Cuando nadie lo esperaba, Márquez cometió un error (sí, a veces adquiere forma humana) y se fue largo. Consiguió la Ducati de Dovizioso colocarse en cabeza e incluso abrir una brecha de cuatro segundos. Las gotas volvían a acechar, pero ya nadie volvió a cambiar su máquina. Tan sólo quedaba ver en qué momento se decidiría el catalán a atacar. Y así fue. A once vueltas del final adelantó a Andrea y se fue para no volver y para seguir alejándose en solitario en el liderato del Mundial.
Pedrosa, que este año parece querer alejar su fama de piloto segundón, consiguió subirse al último escalón del podio tras superar a un excepcional Aleix Espargaró. Rossi entró quinto y Lorenzo, que sigue sin encontrarse a sí mismo, en el 13º puesto. “No he tenido el valor suficiente” declaraba el mallorquín al final de la carrera. ¿Y a qué espera para volver a sacar ese genio espartano que tanto se orgullecía en proclamar?

marquez holanda 1

En Moto2 ya se había anticipado la presencia de la lluvia desde la vuelta de formación. El líder, Tito Rabat, se cayó cuando empezaba a granizar, pero la carrera se dictó retrasada y gracias a esto consiguió mantener su puesto de pole. No obstante, no fue el agua su medio natural y tan solo pudo acabar octavo. Sin embargo, Anthony West sí estaba en su salsa y como especialista en condiciones adversas sumó una victoria once años después de haber logrado la primera. Sus acompañantes en el podio fueron Maverick Viñales y Mika Kallio, segundo y tercero respectivamente.

En Moto3 continúa la tensión y la locura. Cinco pilotos se encuentran en la clasificación separados por tan solo 15 puntos. Y como no, vuelve la felicidad completa a la casa de los Márquez. Álex repite triunfo demostrando que lo suyo no es suerte sino maestría. La dolorosa lesión de Álex Rins no le impidió luchar como un jabato y entrar en segunda posición, mientras el tercer era para el portugués Miguel Oliveira.

En estas carreras complicadas, tanto para el piloto como para su equipo técnico, es donde se demuestra que el motociclismo es una suma de cabeza y buenas manos, pero también de narices… muchas narices para correr a esa velocidad bajo la lluvia y no tenerle miedo absolutamente a nada. Por eso, me viene a la cabeza en este momento la imagen de una novia que el sábado lloraba porque su boda sería pasada por agua. Al fin y al cabo, tanto disgusto y la mujer no se jugaba la vida como estos pilotos. Bueno… ¡quizá sí!
La próxima partida será en la todopoderosa Alemania y casi con total seguridad (salvo catástrofe nuclear) tendremos la oportunidad de volver a disfrutar del show marciano de Márquez y de sus secuaces e impotentes perseguidores.

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