Eva Seco Morato

La novena sinfonía de Márquez

foto márquez alemania w

En todos los trabajos hay gente de lo más variada, como en la vida en general: prototipos de personajes que satisfacen o arruinan cualquier expectativa de éxito profesional. Y en el deporte no podía ser menos. Los hay excelentes pero con determinados vicios adquiridos, como Diego Armando Maradona; otros representan mejor que nadie el “quiero pero no puedo”, situación actual de Fernando Alonso;  existen hombres de hierro como lo fue  Miguel Induráin y mujeres que se atreven con todo, a lo Edurne Pasabán. Podríamos enumerar cientos de fallos y virtudes. Pues bien, al margen de todo eso, rozando lo inexplicable está Marc Márquez.
El Gran Premio de Alemania corroboró la sentencia de que nada ni nadie puede con el catalán: ni agua, ni espartanos, ni lesiones o una salida desde pit-lane consiguen alejarlo del cajón más alto del podio. Nueve victorias en nueve carreras disputadas. Suma y sigue.
La climatología volvió a poner patas arriba el inicio de la carrera, con doce pilotos saliendo desde pit-lane. Justo minutos antes de la vuelta de calentamiento, el tiempo quiso dar una tregua, la lluvia remitió y la pista comenzó a secarse. Muchos apuraron hasta última hora la decisión de qué gomas serían las correctas. Esta situación inesperada hizo que los “grandes” no se situaran en la parrilla, entre ellos Márquez, Rossi, Lorenzo o Pedrosa.
Una vez iniciada la competición, parecía que Bradl (que salía desde la tercera plaza) comenzaría alegrando la mañana a unos eufóricos seguidores alemanes. Pero sus aspiraciones terminaron ya en la primera vuelta, cuando Marc y Dani empezaron a escalar posiciones, llegando a adelantar de dos en dos.
Y es que las Hondas están demostrando que galopan fuerte, pero es el jinete el que azuza a la fiera y dice la última palabra. Cuestión de fuerza mental, como dicen algunos, pero sea como fuera,  a la sexta vuelta, el niño ya estaba liderando. Jorge Lorenzo y su Yamaha no conseguían seguirles el ritmo, pero permaneció tercero, dignamente,  hasta cruzar la línea de meta.
En una jornada que se presentaba excitante ante lo inusual de la salida, no hubo grandes alardes ni demasiada espectacularidad. Pedrosa lo intentó, pero sucumbió nuevamente ante Márquez. El podio de Sachsenring se vistió con tres banderas españolas, como hacía tiempo que no veíamos. Pero lo que sí nos suena es ver al de Cervera en lo más alto, seguido de su compañero, Pedrosa, que como no, culpó de su actuación a los neumáticos…
Rossi no pudo estar al nivel que exigieron los tres primeros pilotos, pero celebró su renovación con su equipo por dos años con un más que merecido cuarto puesto, seguido de su compatriota, Iannone y del español Aleix Espargaró.
foto marquez alemania 1
En Moto2, el suizo Aegerter logró su primer triunfo, tras haber conseguido la pole el día anterior. De esta forma, destronó a Mika Kallio, que había realizado un trabajo excelente durante todo el fin de semana. El finlandés perdió la batalla a dos curvas del final. Simone Corsi, por su parte, doblegó a Tito Rabat en la última curva, tras haber estado dándose un buen repaso mutuamente. Ningún español en el podio.

Lo mismo ocurrió en Moto3: ausencia de producto nacional entre los tres primeros. Jack Miller retomó las riendas de la categoría con un triunfo incontestable. Tan bien lo está haciendo que pretende proclamarse “alumno aventajado” y pasarse a Moto GP sin haber hecho parada y fonda en Moto2 (difícil lo va a tener en la práctica). El único que podía haberle plantado cara, Álex Márquez, no se encontró cómodo sobre su moto y fue engullido por Binder, la sorpresa del día, que terminó segundo, y Masbou, que le arrebató la tercera plaza.

La nota negativa del domingo la puso Schouten (Moto3) al agredir a Scott Deroue tras protagonizar una caída. La falta de deportividad y de autocontrol le supusieron una penalización de dos puntos.

Puede que el himno español no sonase en la final del Mundial del deporte rey por excelencia, pero sí que lo hizo delante de miles de alemanes que probablemente acabarían con las existencias de cerveza esa misma noche. Pero, como no solo de fútbol vive el hombre (menos mal), deberíamos empezar a apreciar la historia que está dejando escrita un piloto como Márquez. Puede irse en este parón vacacional con la conciencia tranquila y la mochila sin el cuaderno Santillana, porque los deberes ya están más que hechos, pese a que él mismo afirme que existe un 95% de posibilidades de no ganar todas las carreras. Poder, puede ser. Ya veremos si además de piloto es adivino…

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