Rubén Paniceres

Quién soy yo: las confesiones de Pete Townshend

Pete Townshend  (1945) guitarrista y principal compositor del legendario grupo The Who, escribió en uno de sus temas, My Generation, que esperaba morirse antes de hacerse viejo hablando de su generación. Sin embargo ha sobrevivido a todo tipo de conflictos, excesos y tragedias como la muerte de sus compañeros en la banda: el percusionista Keith Moon y el bajista John Entwistle. En 2012 con 67 años,  publicó sus memorias Who I Am que ahora edita en España Malpaso.

Who I am es un apasionado y apasionante recorrido que Pete Townshend efectúa por su carrera y su vida. En sus inicios a mediados de los 60 fue uno de los portavoces de la cultura mod, sector de la juventud  británica de posguerra formado por dandis proletarios que buscaban sus señas de identidad en el cultivo del narcisismo y las perpetuas guerrillas callejeras con la rival tribu urbana de los rockers. Inspirado por dicho movimiento Townshend se convirtió en uno de los autores que mejor supieron reflejar la vulnerable sensibilidad  de la adolescencia en canciones como I can´t explain; The Kids are Allright, Substitute, I can see for Miles  o la citada My Generation, entre otras muchas.

También se encauzó a imponer a The Who un ejercicio de la destrucción de los instrumentos musicales en un ritual convergente entre el dadaísmo y la sublimación de la rabia juvenil, tanto de su público como de él mismo.

Asimismo, la efectista sinergia de sus poses, gestos y autodidáctas coreografías durante las actuaciones le invistieron en  representativo icono del guitarrista como héroe de la cultura rock. Con un flamígero estilo de tocar la guitarra coloreado de efectos sonoros, heterodoxas improvisaciones y un hercúleo sentido del ritmo, Townshend llevó al grupo en los años 70 a una saturnalia de sonido a pleno volumen en el escenario que otorgaron a los Who la etiqueta de la mejor banda en directo del mundo, siendo considerados los fundadores del primigenio heavy metal, amén de figurar sus conciertos en el record Guiness como los de mayor número de decibelios. Secuelas de ello fue una sordera parcial que el guitarrista sufrió durante mucho tiempo.

La efectista sinergia de sus poses, gestos y autodidáctas coreografías durante las actuaciones le invistieron en  representativo icono del guitarrista como héroe de la cultura rock.

Townshend activó la evolución del formato del pop con el LP conceptual, en el que se narraba una historia a través de las distintas canciones del álbum, dando origen a  las llamadas en su momento “óperas Rock”. Tommy (1969) la odisea de un chico sordo, mudo y ciego que deviene sucesivamente en campeón de las máquinas de flipper y nuevo Mesías  que como veremos más adelante, es significativamente víctima de todo tipo de vejaciones  por parte de los miembros de su familia. Quadrophenia (1973), relato de iniciación que recrea nostálgicamente a los alocados mods de los 60 y ofrece una lúcida mirada hacia las relaciones entre las estrellas del pop y sus seguidores. Dos vinilos dobles que se erigen en memorables clásicos de la cultura rock y fueron objeto de posteriores adaptaciones sinfónicas,teatrales y cinematográficas en películas de culto. A estos títulos habría que añadir el  proyecto de Lifehouse, una distopía inspirada por Un mundo feliz de Aldous Huxley que según Townshend, anticipó el fenómeno de Internet y transmitía la parábola de que la musica debía ser, como sostenían los surrealistas respecto de la poesía, hecha por todos. Demasiado simbólica, la prevista “ópera rock” fue abortada y se seleccionaron las mejores canciones  para el prodigioso álbum Who´s Next (1971) que contiene los temas más celebrados de los Who.

Frágil, intenso y bipolar.

Como individuo Townshend se define en sus memorias como un carácter maniaco depresivo. Esa biporalidad, se rastrea en la infancia del músico: unos padres insensibles le dejaron al cuidado de una abuela materna, promiscua y rayana en la demencia que le sometió a maltrato. Hay un elemento recurrente que se repite en Who I Am, el recuerdo traumático de Townshend de un oscuro suceso que no se atreve a describir en toda su magnitud en el que se sugiere un abuso sexual por parte de  uno de los amantes de su abuela. A consecuencia de ello la trayectoria vital del músico vino marcada por una personalidad fracturada, con una afectividad frágil e inmadura. Townshend no duda en relatar sus infidelidades y fracasos matrimoniales, sus meteduras de pata al intentar seducir a alguna estrella de Hollywood, los lances con todo tipo de flora y fauna del universo femenino que suele rodear a las rockstars (que se instauran en el arte del encuentro) o el aprendizaje de la decepción. Sin obviar episódicas experiencias homo eróticas.

El arte y el vicio.

El otro extremo de la emotividad del músico fue determinado por una agresividad con puntuales momentos de violencia. Sus peleas con miembros de la banda, como el cantante Roger Daltrey, con el que mantuvo una dura pugna por el liderazgo de los Who o la ferocidad con cualquiera que osase entrometerse en  las actuaciones del grupo, como comprobó dolorosamente el activista Abbie Hoffman durante el festival de Woodstock .

Townshend describe en su autobiografía la  amarga  lucha de un ser humano dividido entre el cultivo de sus vicios opuestos a su creatividad como artista

Esta volátil personalidad determina una recurrente serie de adicciones con el alcohol y las drogas. Al igual que en Las memorias de John Barleycon de Jack London,  Townshend describe en su autobiografía la  amarga  lucha de un ser humano dividido entre el cultivo de sus vicios opuestos a su creatividad como artista. Who I Am es un recorrido por los infiernos personales del guitarrista: monumentales borracheras, sobredosis de heroína y cocaína o alucinaciones y delirios  por causa del LSD. Una autodestructiva conducta desenfrenada  muy típica de las figuras del rock de su época, que devoró a compañeros de la banda como los finados Keith Moon y John Entwistle o a su manager Kit Lambert, a los que Townshend recuerda en las páginas de su libro con un conmovedor afecto no exento de percepción crítica.

Cautivo de las sombras, Townshend ha caído, se ha levantado, ha vuelto a caer y finalmente ha conseguido la redención. Sus memorias se orientan en su remate a una reconquista de su dignidad como persona, logrando en su madurez la estabilidad emocional con su actual pareja,  ejerciendo de concienciado filántropo en lucha contra el racismo, la injusticia social y el acoso infantil y reconciliándose con su colega Roger Daltrey, con el que establece, después de decenios  de enfrentamiento, una relación de mutuo respeto y generoso compañerismo.Punto aparte es el polémico evento que le  llevó a las páginas de los tabloides como presunto consumidor de pornografía infantil. El hecho aireado por la prensa amarilla se resolvió con la inocencia del músico, discutida todavía por algunos a los que Townshend rebate de forma contundente en su libro.

El muchacho eléctrico

Hombre polifacético,  la obra transita por otras facetas del guitarrista como su incursión en el periodismo musical en publicaciones como Melody Maker. Su labor editorial en la prestigiosa Faber &Faber reeditando la obra de Jean Genet y tratando con escritores como Harold Pinter, o el poeta Ted  Hughes, del cual adaptó musicalmente en 1989 su narración The Iron Man, sin olvidar su personal ejercicio literario del que su fruto más destacado es  Cuello de Caballo, publicado en nuestro país por editorial Euler en 1987. Un mágico mosaico de narraciones y poemas que oscilan entre el costumbrismo de los “Young Angry Men”, las vivencias de un músico de rock-claro trasunto del propio Pete- y momentos de onírico erotismo.

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Hay mucho más en Who I Am: la carrera en solitario de Townshend después de la separación de los Who a principios de los 80 en una serie de excelentes álbumes que han sido valorados como merece con el paso del tiempo;  o el palpitante relato de los momentos álgidos de las mejores y peores actuaciones de los Who. Especialmente, remarcables son las páginas que rememoran el mítico concierto en Woodstock, que Townshend recuerda como la ordalía de una muchedumbre anegada en una montaña de barro y  los cíclicos reencuentros musicales con los Who en los que  recupera su  rol del eléctrico guitarra que hace vibrar a la audiencia.

El comentario de su permanente creatividad le hace revisar sus grandes logros, Tommy, Quadrophenia o Life House para las remasterizaciones en CD, así como arreglos y canciones nuevas con vista a las distintas adaptaciones teatrales, mientras sigue trabajando en nuevos proyectos como la demorada opera rock Floss.

En conclusión,  un libro imprescindible para los interesados en la edad de oro del  rock  y para todos aquellos que, como el propio Pete Townshend, comprendan aunque sea a costa de innumerables naufragios que, como diría George Grosz, la vida se manifiesta con un gran No pero tambien con un pequeño Sí. La afirmación que en definitiva importa y donde debería encontrarse la clave de nuestra salvación.

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