Laura Martín

Serial: cuando el poeta se sentó frente al televisor

juego de tronos

Risa, mucha risa. Risa es lo que nos provoca sentarnos frente al televisor para ver a Sheldom y cía en The Big Band Theory. ¿Encontráis halo poético en el Bazinga! que tan famoso ha hecho al actor estadounidense? Quizá vosotros, no. Y estaréis equivocados. Pues la hay. Hay poesía hasta en la más ridícula de las situaciones de esta pandilla de científicos freaks.

Es la risa enlatada de este poema de Javier Rodríguez Marcos: «Ahora hablamos de Hubble, / de Sheldon, Howard, Leonard y Raj,/ pero la musa canta / tus hazañas de laboratorio, / tu manera de seccionar cerebros, / tu forma de provocar en nosotros / lo mucho más auténtico: / esta risa enlatada».

Robert Penn Warren escribió que «en el fondo, un poema no es algo que se ve, sino la luz que nos permite ver. Y lo que vemos es la vida». Y como la poesía es vida, hoy os hablamos de una antología que ha reunido a jóvenes escritores para crear poesía basándose en series de televisión, el género audiovisual que mejor refleja los avatares de nuestra vida diaria.

Serial, editada por El Gaviero Ediciones, es una antología de 21 poemas basados en 21 series de televisión. Un proyecto de la editora Ana Santos, quien fallecía en la primavera de este año, y su hija la poeta Luna Miguel.

serial

Serial. Antología poética sobre series de televisión. Gaviero Ediciones.

Televisión poetizada. Argumentos, personajes o escenas sirven de excusa a 21 escritores para hacer poesía (entre ellos, Raúl Quinto, María Eloy García, Ana Cibeira, Juan Manuel Gil, Antonio Lucas, Ana Gorría…). Otra lectura de una misma realidad inventada. La poesía fuera de sus límites.

A este proyecto diseñado a base del cariño de una editorial que se sabe familia, le acompañan las ilustraciones de la creadora Patri Tenazos, que nos regala memorias de nuestro pasado televisivo con cada poema. Todo un homenaje al género. Serial no es más que cultura pop, elevada a la enésima potencia. Para adictos a la series, para lectores ávidos de una poesía diferente. Este ejercicio literario vuelve a reunirnos con esa necesidad de desarrollar una poesía diferente, enrolada en el nuevo panorama literario, en línea con los principios de la Alt Lit, poesía de la cotidianidad.

Hank Moody Vanity Dust

Hank Moody. La influencia del género.

Esta antología nos permite reflexionar sobre la conexión directa de las series de televisión con la literatura. La series de televisión se suben al barco de nueva narrativa que conecta con la sociedad, con la cultura, y las convierte en referente. En esto coincide Elena Medel, escritora y editora de La Bella Varsovia con quien hablo sobre Serial: «Las series de televisión constituyen hoy un referente cultural a la altura de un libro o una película, y tienen que ver con un nuevo concepto de la narrativa».

Elena es una de las veintiún firmas que forman parte de Serial y cuenta cómo acercarse a la perspectiva poética de una serie, en este caso Girls, sobre la que versa su poema: «Me interesa el enfoque de Lena Dunham sobre la condición femenina hoy, con las circunstancias de hoy, al margen de lo —mucho o poco— que ofrezcan en cuanto a identificación sus personajes. Quizá no sepan a realidad o a verosimilitud, pero sí a honestidad».

Y es que las series de televisión, sobre todo las norteamericanas de cadenas como HBO o ABC,se han convertido en el gran producto audiovisual. Basta ver el éxito que han cosechado series recientes como Fargo o Breaking Bad. Recordemos las quedadas que muchos de nosotros organizamos para ver el final de Lost en tiempo real, los ratos perdidos frente a un televisor que nos mostraba a la plastificada Pamela Anderson en el paraíso californiano de Los Vigilantes de la Playa; o la tensión acumulada ante el impecable guión de Los Soprano. Lo mismo ocurre con los diálogos en True Detective, poesía pura a modo de reflexión entre cigarros y café, que no han dejado indiferente a una audiencia ávida de una segunda temporada. Tal es el punto de influencia de las series de televisión en la sociedad. ¿Podríamos hablar de las series como la nueva literatura?

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«Llaman enano / a quien certeramente / usa la lengua», es el primero de los poemas de Serial, un haiku de Basho Bin-Ho

Esta influencia hace que este género audiovisual se convierta en una bomba de contenido poético potencial, sobre todo, en un momento en el que la poesía ha descendido, definitivamente, de los cielos líricos, para tocar el suelo. Los versos saben a vida cotidiana, y sentarse en el sofá a ver capítulos de series es parte de nuestro día a día. Dejemos ya de lado esa visión romántica, onírica y sentimental del género lírico. Sigue habiendo una Beatriz, pero ahora sirve copas y al llegar a casa, abre una cerveza y se tira al sofá para ver el final de la cuarta temporada de A dos metros bajo tierra.

La poesía está en nuestra manos, en nuestro mundo, en nuestra visión de la realidad. Todo es poético, los versos de la vida. Los versos más vivos que nunca. Además, trazar poesía a base de argumentos televisivos aúna otra ventaja: acercar el género a quienes, por lo general, no comprarían poesía de otro modo, un paso más para ampliar el numeroso grupo de consumidores de poesía.

Serial es, por tanto, ejemplo de cómo la poesía ahonda, de la manera más bella en los gestos sencillos, en las verdades inmediatas-obsérvense estos versos de Harkaitz Cano sobre la serie The Wire: «Sin justicia, el coraje es breve en Baltimore». (Bien, asumámoslo: en Baltimore siempre será breve el coraje).

Y es que, si nos paramos un minuto a pensarlo, hay series cuya poética es tal, en forma de escena, de música, de carácter o de ambientación, que bien merecen cientos de versos de homenaje.
Os dejamos un fragmento del poema de Elena Medel:

Mi vida como Hannah Horvath
Padre, madre, amigas, hombres que dormís conmigo
cinco o seis noches, que me despertáis
porque os habéis despertado: esto es el fuego.
Esta es la manera en la que una mujer dice:
esta es la manera en la que el dedo índice de una mujer choca
contra su nuca —fijaos en el discreto posesivo,
fijaos en cómo calla la nuca de quién—, en que la piel
raspa la piel —fijaos— y entonces prende. Esto
es el fuego; esta es la forma en la que arde una mujer.

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